
Sebastián, de seis años, se asomaba de repente por la ventana y comenzaba a gritar con desesperación a los transeúntes. Era su forma de desahogarse por el encierro. Dos años de terapia previa se derrumbaron. Por eso, cuando en la escuela preguntaron a sus padres sobre la vuelta a clases presenciales para este 7 de junio, no lo dudaron: “¡Ahí estará!”...
Él cursa el tercer grado de kínder en el colegio Spongies, de la alcaldía Benito Juárez. Su historia forma parte de un mapa diverso en torno al regreso escolar, después de casi 15 meses de inactividad por la pandemia. Para unos, necesidad y urgencia; para otros, motivo de miedo y renuencia. Para algunos más, la oportunidad de reabrir sus negocios aledaños a colegios, aunque sin mucho optimismo.
UN RESPIRO. “Antes del COVID, estuvo dos años en terapia por un problema de disfemia (trastorno del habla). Con la reclusión, vino un retroceso tremendo. Toda la mejoría se vino abajo. Pasó de un niño con avances visibles a un niño frustrado, enojado, rebelde”, cuenta Paloma, su madre.
Se debió incluso modificar el tratamiento: apostar por un método más sensorial, de contacto con las personas. Por eso, apenas reabrieron los museos en la ciudad, la familia optó por agendar visitas, “para que se fuera acostumbrando al uso del cubrebocas fuera de casa, y al resto de las medidas de higiene”.
Cuando Sebastián se enteró del retorno, en un modelo hibrido en el cual intercalará la enseñanza virtual con la presencial, respondió con ánimo. Le dio por dibujar el salón de clases, con sus maestros y compañeros, y alistó un dibujo para cada uno de sus amigos, un obsequio tras los días aciagos.
“Sabemos del riesgo, pero confiamos en todas las medidas que está tomando el colegio. El principal objetivo es recobrar la motivación y la inspiración en mi hijo”, dice Paloma.
No todas las escuelas de la capital reabrieron sus puertas: según los datos oficiales, alrededor del 10 por ciento.
En la Secundaria Técnica No. 24: “Felipe Carrillo Puerto”, alcaldía Venustiano Carranza, se votó por el sí, “aunque de manera voluntaria. Unos sí volvieron. En mi caso, decidí no llevar a mi hijo, por precaución. Ya no vale la pena arriesgar a estas alturas del ciclo escolar. Esperaremos hasta el siguiente año”, cuenta doña Lourdes, mamá de José Antonio, quien cursa el segundo grado.
En contraste, Alma, dedicada al comercio ambulante, no dudó en firmar la carta de responsabilidad para permitir a Raúl, su hijo de nueve años, reintegrarse a las aulas, en la primaria “Ignacio Zaragoza” de la alcaldía Iztacalco, muy cerca de la Magdalena Mixhuca.
“Los maestros estuvieron platicando con nosotros sobre las indicaciones a seguir. Él ya no aguantaba un día más en casa. Le urgía cambiar de aire”.
Los chicos fueron recibidos con música, ejercicios de relajamiento y una bolsa de dulces…
-Guarden la distancia -era una indicación continua de los profesores, al momento de la formación en el patio central.
-¿Por qué tu ansia de volver? -se le preguntó a Raúl, uno de los primeros en llegar a la escuela.
-Para conocer nuevos amigos.
-¿Te acostumbraste a las clases virtuales?
-No, era difícil escribir en computadora y manejar el ratón. Aquí en el salón será más fácil aprender. Lo único que debo cuidar es la distancia: no pegarme tanto a mis compañeros ni prestarles mis cosas, porque nos podemos enfermar.
“Entre los padres había cierto miedo, pero al final llegaron más estudiantes de los previstos. Estos días nos enfocaremos en dar asesorías, para recuperar un poco de lo perdido”, comentó la directora Nancy Guillén.
FUTURO NEGRO. Otra de las escuelas reactivadas fue la Secundaria Técnica No. 11 en Álvaro Obregón, muy cerca del mercado de Tizapán. Doña Raquel, de 58 años, suma casi dos décadas al frente de una papelería contigua.
“La pandemia significó un gran golpe económico, tanto que caí en depresión, por todos los problemas que debí enfrentar con el negocio cerrado: la renta, el pago de todos los servicios. El manejo fue pésimo: las autoridades debieron permitir la apertura desde hace mucho tiempo, con todas las medidas necesarias, pero con la idea de salvar fuentes de empleo”.
-Así que se deprimió…
-Sí, ni ganas me daban de abrir, porque casi no vendía nada.
-¿Y qué tal ahora, con la apertura de la secundaria?
-Sigo muy pesimista, porque con estas dos o tres semanas no se alcanzará a salvar la economía. Además, de una población de 300 alumnos, sólo vinieron 30, y en un horario restringido de 8 a 12.
-¿Cómo le fue en el primer día de reapertura?
-Poco movimiento: de repente una copia, una pluma, una goma. Y ya vienen las vacaciones, que también son tiempos duros para quienes nos dedicamos a esto. Estoy descapitalizada, con poca mercancía. He tenido que echar mano de mis ahorros y hasta me endeudé, pedí prestado en una tienda y a familiares. Hice dos solicitudes de apoyo del gobierno y fui rechazada, no me imagino lo que sería de mí si cierro el negocio. Veo un futuro negro…
----------------------
LOS DATOS
*Según la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM) este lunes abrieron poco más de mil 103 planteles, tanto públicos como privados. Regresaron alrededor de 80 mil estudiantes y 10 mil docentes.
*Conforme a datos de la SEP, a nivel? nacional? volvieron a clases más de 1 millón 631 mil alumnos y 259 mil maestros, en 24 mil escuelas.
Copyright © 2021 La Crónica de Hoy .

