Cultura

"Un bosque", una exploración al uso de la inteligencia artificial

Un bosque brumoso
Un bosque brumoso Un bosque brumoso (La Crónica de Hoy)

¿Qué piensan quienes están impulsando el desarrollo de la inteligencia artificial?, cuestiona el artista español Max de Esteban en A Forest (Un bosque), pieza audiovisual presentada por el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en la Sala 10.  

“Piensan que el aparato de satisfacer al consumidor, sabiendo sus deseos incluso antes que él mismo, va a tener consecuencias políticas y que probablemente, en algún momento, esto ponga en crisis la idea del mecanismo de decisión democrática. Este es uno de los argumentos de la pieza”, explicó en entrevista Cuauhtémoc Medina, curador en jefe del MUAC. 

A Forest explora a fondo la variedad de espacios privatizados y ciudades construidas sobre una lógica acompañada de la IA en lugar de estructuras políticas; también plantea que como sociedades estamos llegando a un punto en el que las decisiones que están ocurriendo y definiendo nuestras vidas ya no están siendo tomadas ni validadas por seres humanos, es decir, la IA ya tiene una noción de individualidad.

“Lo que define a un individuo es que la decisión o idea que una persona toma es hipotéticamente un campo de obscuridad para los otros y, algo que predice 2001: Odisea del espacio en el momento que la computadora a bordo no lo puede entender a su gemelo, que es la computadora idéntica que se quedó en la tierra, es que la computadora adquiere individualidad. Eso es algo que transforma la expectativa de qué imaginamos por humano, que no es el nivel de inteligencia, es la individualidad”.

¿Cuánta de nuestra realidad está basada en la IA?

De momento es enorme lo que está pasando porque una estructura tan importante como las fluctuaciones del mercado financiero del capitalismo ya está totalmente liberadas de la intervención directa de personas. Los algoritmos, y por tanto la capacidad de aprendizaje de las propias máquinas, están definiendo cómo fluyen las capitales, lo que ha hecho a los inversionistas y al capital mismo un campo sin responsabilidad.

“En segundo lugar, crecientemente los Estados, así como las fuerzas de control no estatal, están utilizando mecanismos de IA para decidir donde intervenir. Un dato muy importante es que todo medio de identificación visual o biopolítica también depende de ese campo, pero es algo que está infiltrándose en la predictibilidad de los mercados de consumo en cómo es que los sistemas de comunicación, de redes, deciden qué clase de materiales enviarnos para la publicidad es efectivamente un dato que está rebasando las fronteras y nuestro campo de acción, pero que crecientemente solidifica el espacio de la economía y la seguridad”.

Medina resaltó que lo que deberíamos estar cuestionando en torno a esto no es ¿qué posición tomamos?, sino ¿cuál va a ser el modo en que vamos a replantear la política para poder absolver lo que va a pasar?

“El objetivo es iniciar a cuestionar a los poseedores de la inteligencia, que todavía tiene pase en cuerpos biológicos, ¿cuál es el modo en que vamos a reformar el mundo para que no sea únicamente lo que ya va a ocurrir?”

A esto también se suma que el bosque es el lugar donde la filosofía moderna localizó el intento de pensar de verdad y también genera una duda respecto a si lo que está mirando es una imagen tomada con una cámara o está totalmente fabricada.

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