
Como sociedad debemos de reflexionar en qué mundo estamos viviendo y darnos cuenta de que estamos en uno global en el que las enfermedades se transmiten rápidamente, es decir, no somos ajenos al mundo y todos estamos expuestos a la pandemia, aunque desde las propias instituciones parezca que no pasa nada.
“No nos queremos morir, pero uno va donde va la muerte porque creyó que no le iba a pasar nada”, por lo cual también se debería reflexionar en que siempre estamos transitoriamente en este mundo, expresó el escritor Juan Domingo Argüelles.
En entrevista explicó que como individuos jamás estaremos preparados para una pandemia, pero que se debe tomar conciencia de que la letalidad del virus aumenta ante padecimientos que las personas ya poseen. “Como dijera un médico, una cosa es que uno se muera porque se enfermó y no pudo librarla y otra muy diferente es que se muera por estúpido”.
“Si uno sabe que puede contagiarse fácilmente, pero solamente tiene precauciones en ciertas cosas, habría que cuestionarse si verdaderamente no hay problema de que los mexicanos se enfermen o si somos tan buenos que cualquier cosa que se parezca a una pandemia no nos va a hacer ningún daño”.
El autor de libros como Historias de lecturas y lectores: los caminos de los que sí leen señaló que tendríamos que reflexionar sobre la irracionalidad e irresponsabilidad social con la que se están tomando las cosas. “Los mexicanos nos sentimos invencibles, pero es irresponsable pensar que nada nos puede pasar mientras vemos tragedias en todos los demás países”.
LECTURAS. No está de más informarse con obras más allá de la literatura para saber más a propósito de esta pandemia, por lo cual el autor de Las malas lenguas. Barbarismos, desbarres, palabras, redundancias, sinsentidos y demás barrabasadas destacó que es un momento idóneo para acercarse a los libros de ciencia.
“Sería un poco aterrador que estemos leyendo libros a propósito de este tema, pero también puede ser muy informativo. Los libros científicos pueden ayudarnos a entender esta situación y cómo ocurre la parte más severa”.
Sin embargo, añadió, también hay libros de literatura que, antes de desanimarnos, pueden enseñarnos algo. “La peste, de Albert Camus (1913-1960), puede ayudaros a valorar la vida, igual que Diario del año de la peste de Daniel Defoe (1660-1731) y otros que pudieran relacionar cosas que no son exactamente pandemias ni tienen nada que ver. Quizá esos textos podrían orientar un poco a la gente sobre el modo en el que se vive una situación con estas características”.
“Defoe escribe de la peste negra y Camus sobre la bubónica, no obstante, son ficciones que nos llevan a reflexionar poniéndonos en una situación de contingencia y miedo ya que conforme la gente va muriendo, las personas reflexionan acerca del sentido de la vida y los que se salvan agradecen doblemente la existencia”, puntualizó.
El también poeta, ensayista y crítico literario apuntó que, si alguien no quisiera saber sobre enfermedades y contagios, puede leer Pedro Páramo de Juan Rulfo (1917-1986) o El laberinto de la Soledad de Octavio Paz (1914-1998). “Todos los libros nos enseñan algo, pero no estaría de más leer libros que nos hablen de por qué somos así los mexicanos, que nos muestren nuestra realidad para poder entender por qué pareciera que La vida no vale nada, como decía José Alfredo Jiménez”.
“A lo mejor eso somos en realidad, creyentes de algo que es bueno líricamente en José Alfredo Jiménez, pero que sería muy escandaloso si realmente así lo pensaran los funcionarios. Insisto, no podemos estar fuera de la realidad, cosa que hemos estado haciendo desde antes de que entráramos en esta situación”.
Respecto a los mensajes sobre la COVID-19 que ha emitido el gobierno, Arguelles apuntó las autoridades mexicanas no han tomado ninguna medida severa y parecen actuar bajo el supuesto “no pasa nada”, lo cual demuestra una falta absoluta de coordinación y organización ante la pandemia que ha escalado rápidamente en otros países.
Somos irresponsables por principio, empezando por Andrés Manuel López Obrador que dice no tener miedo a contagiarse y cuyo mensaje replica en la sociedad. Ésta es una superstición que deriva del presidencialismo teocrático que se ejerce en México, apuntó. “En la vida moderna de nuestro país, desde que llegó el PRI al poder, lo que hemos tenido como Presidente es un tlatoani, es decir: el padre, el sabio, el que no se enferma, el que le da todo a sus hijos, el que da fortaleza y al que las pandemias le hacen lo que el viento a Juárez.
“Esto es un problema porque hemos vivido en una sociedad que cree que el poder presidencial lo puede todo y que nos dice que no nos preocupemos por nada porque la vida nadie nos la va a quitar, sin embargo, tenemos un país pobre, inseguro, violento y donde es imparable la situación de tragedia; no obstante, ahora hay que sumarle los riesgos de una pandemia en la que no parece pasar nada”.
Copyright © 2020 La Crónica de Hoy .

