
La seguridad es el núcleo del Plan Michoacán. La gente en Uruapan y Morelia salió a las calles a exigir que el gobierno haga su parte en el contrato social básico, elemental. O sea, proteger a las personas, su vida y sus propiedades a cambio de obediencia. Te obedezco a cambio de que me protejas. Si no me proteges, no me pidas obediencia. Eso es. No hay que darle tantas vueltas.
Lo que la gente demanda es que se esclarezca la ejecución de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, caiga quien caiga, y que la autoridad termine con los extorsionadores, los elimine o los detenga, para que los michoacanos puedan trabajar en paz la tierra pródiga en la que viven. Todos los demás apartados del Plan Michoacán son un mega operativo de propaganda política que tiene el objetivo de que Morena no pierda Michoacán en la elección del 2027.
El mega plan es inmenso. Abarca tanto que tiene el riesgo inminente de que no apriete lo necesario en materia de seguridad. Es una treta para poder decir: no acabamos con los extorsionadores, pero construimos escuelas y conectamos Internet. No digo, para que nadie se equivoque, que no construyan escuelas y suban la conexión de Internet, digo que la demanda de la gente es acabar con el pacto criminal que permite a los extorsionadores trabajar sin preocuparse de que alguna autoridad los llame a cuentas.
El alcalde sacrificado rompió el pacto criminal y lo mataron. Si el gobierno quiere darle a los michoacanos más becas, ampliar los programas del Bienestar, o dotarlos de agua potable pues adelante, pero lo primero es saber quién mandó matar al alcalde y meterlo a la cárcel. No sobra recordar que circulan videos en los que el alcalde Manzo señala con nombre, apellido y cargo, a quienes quieren matarlo. ¿Los sabuesos de García Harfuch ya los vieron? El gobierno aturde con tantas acciones, cuando la gente de Uruapan solo quiere que no haya impunidad. Ya basta. Que los extorsionadores se extingan.
El colosal Plan podría reducirse a media cuartilla, en la que el gobierno se comprometa a meter a la cárcel a los autores intelectuales del asesinato de Carlos Manzo y parar en seco la extorsión. Lo demás es grilla.
Manosear el caso Colosio
A Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI, le dieron dos tiros al terminar un mitin en una colonia marginal de Tijuana, BC, en marzo del 1994. Fueron disparos a quemarropa, uno en la sien derecha y otro en el abdomen. En un video se aprecia como un revolver Taurus toca la cabeza del candidato un instante antes del disparo. El otro tiro se lo dieron en el abdomen mientras caía. Las dos balas, calibre .38, salieron de la misma arma. Mario Aburto fue detenido con la pistola en la mano. En ningún video, ni en las cientos de fotos se aprecia un segundo tirador. Aburto nunca lo mencionó. Revivir el tema ahora es una maniobra burda y una falta de respeto a la familia Colosio.