
Al dar la bienvenida a 2026, México se encuentra en una posición privilegiada para profundizar la transformación que ha marcado los últimos años. Lejos de los temores y las especulaciones que suelen acompañar el cambio de año, el país cierra 2025 con bases sólidas y avanza hacia un horizonte de certidumbre económica, avances sociales y gobernabilidad efectiva bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Uno de los ejemplos más claros de esta capacidad de gestión llegó justo en los últimos días de 2025: la confirmación de que no habrá aumento en el precio de la gasolina Magna a partir del 1 de enero de 2026. Ante rumores y titulares alarmistas que anticipaban un “gasolinazo” por la actualización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) conforme a la inflación, la mandataria fue tajante: “Falso. No va a aumentar”.
Gracias a un acuerdo voluntario renovado con el 98% de los empresarios gasolineros, resultado de un trabajo técnico detallado entre la Secretaría de Hacienda, Energía, Pemex y Profeco, el precio de la gasolina regular se mantendrá por debajo de los 24 pesos por litro en la gran mayoría del territorio nacional. Aunque en algunas zonas del sureste y por cuestiones de transporte el costo pueda ser ligeramente superior, el pacto protege el bolsillo de las familias mexicanas sin sacrificar la recaudación fiscal. Este entendimiento, que se revisa cada seis meses y que incluye facilidades administrativas para el sector, demuestra el valor del diálogo y el consenso como herramientas de política pública.
Este logro no es aislado. Durante 2025, México mantuvo la inflación contenida (en rangos entre 3.5 % y 4.5 %), el desempleo en niveles históricamente bajos (alrededor del 2.7 %), y un poder adquisitivo fortalecido gracias a incrementos sostenidos al salario mínimo. La violencia, aunque persiste como desafío, ha mostrado una tendencia a la baja en homicidios, con mejoras en la coordinación institucional y cambios estratégicos que comienzan a reordenar el mapa de riesgos en gran parte del país.
El cierre de 2025 dejó un activo político que por décadas fue escaso: capacidad de gobierno para todas y para todos. La transición en el Ejecutivo se realizó sin sobresaltos, los acuerdos con diversos sectores, como el aumento salarial, la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el Plan de Justicia para Cananea y el Paquete Contra la Inflación y la Carestía, se construyeron sobre el consenso, y la vida cotidiana empezó a reflejar un inicio de bienestar: la posibilidad real de planear el futuro, aunque sea en márgenes aún modestos.
Para 2026, las expectativas son positivas y ambiciosas. El Paquete Económico aprobado garantiza la continuidad y ampliación de los Programas para el Bienestar, con incrementos en salud, educación, vivienda, seguridad e inversión pública. Se proyecta un crecimiento económico moderado, pero sólido (entre 1.8 % y 2.3 % según las estimaciones oficiales), impulsado por la inversión pública, el nearshoring y eventos de gran impacto como la Copa Mundial de la FIFA 2026, que generará empleo temporal, turismo y dinamismo en múltiples sectores.
La presidenta Sheinbaum ha proyectado un liderazgo firme tanto en lo interno como en el exterior, con optimismo ante la revisión del T-MEC y un enfoque en proteger la economía popular. La estabilidad lograda no es casual es el resultado de decisiones acumuladas, costos políticos asumidos y una visión que prioriza a las mayorías.2026 no será un año sin retos, el entorno global y las presiones externas siempre estarán presentes, pero México entra en él con un piso firme y una dirección clara. La tarea ahora es cuidar, fortalecer y elevar lo construido. La transformación no se detiene; al contrario, avanza con más ahínco.
Feliz 2026. Que sea un año de consolidación, prosperidad compartida y paz para todas y todos los mexicanos.