
Consulta para Niñas, Niños y Adolescentes — Desde 2017, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) ha realizado la Consulta para Niñas, Niños y Adolescentes (CNNA). Estas se han llevado a cabo en formatos impresos, electrónicos y mixtos, en los cuales se ha consultado su opinión sobre diversos temas. Los resultados se han sistematizado en informes que se presentan ante autoridades para la posible generación de políticas públicas.
Sin embargo, después de varios años de aplicación, es necesario reconocer que no hemos observado una incidencia directa de la opinión o los problemas identificados por niñas, niños y adolescentes en los espacios públicos. Tampoco hemos logrado que estos ejercicios reflejen de manera consistente sus preocupaciones reales en la Ciudad de México, ni que este grupo poblacional perciba que su participación en las consultas se traduce en cambios en la realidad que viven. Este diagnóstico es el punto de partida del replanteamiento que vamos a implementar desde el IECM.
Durante años, el contenido de la consulta ha sido definido desde una lógica adultocentristay vertical. Aún con buenas intenciones, las preguntas y los temas se han decidido por funcionarios electorales ajenos a las inquietudes infantiles. El cambio que se propone busca modificar ese punto de origen: que el contenido de la consulta se construya a partir de los intereses que manifiesten niñas, niños y adolescentes sobre preocupaciones que impactan en su día a día.
El nuevo modelo incorpora una etapa previa a la consulta: la realización de encuestas y asambleas escolares entre personas de 10 a 13 y de 14 a 17 años. Estas asambleas definirán el contenido de la consulta a realizarse en 2026, que convocará a todas las personas de 6 a 17 años que quieran expresar su opinión sobre las problemáticas que surgen desde sus propias experiencias.
Esta decisión responde a recomendaciones técnicas y al trabajo realizado con especialistas, entre ellos de UNICEF México. El desarrollo cognitivo y la madurez están más asociados a la edad que al grado escolar, aunque existan excepciones. Separar por rangos de edad permite generar mejores condiciones de diálogo y obtener información más precisa.
Otro elemento relevante del modelo es que estas asambleas se realizarán en entornos escolares, lo que permite trabajar con grupos definidos y regresar posteriormente a ellos. Esto abre la posibilidad de presentar resultados, identificar reacciones y evaluar el impacto de haber participado en un ejercicio institucional. Hasta ahora, ese seguimiento no se había realizado en ningún ejercicio.
Es la primera vez que se aplica una metodología de este tipo, no solo en la Ciudad de México, sino en el país. No sabemos aún cuáles serán los resultados ni todas las áreas de oportunidad que se identificarán. Lo que sí sabemos es que este enfoque nos acerca más a las preocupaciones reales de quienes participan, lo que también puede mejorar su percepción sobre la manera en que se les toma en cuenta y cómo su participación en temas públicos se materializa.
El nuevo modelo abandona la visión soberbia de que los funcionarios electorales saben lo que las infancias y adolescencias necesitan debatir y con humildad reconoce que el centro de la consulta son las propias personas menores de 18 años, quienes decidirán a través de diálogos abiertos y transparentes cuál será la temática de las próximas consultas a realizarse. Desde el IECM asumimos el compromiso de dar a conocer los resultados a las autoridades de la Ciudad de México y promover enfáticamente la generación de políticas públicas que atiendan las preocupaciones de las nuevas generaciones.
* Consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México
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