
Nos gobierna una nueva clase política constitutivamente diversa. Hay en ella políticos bien intencionados, pero los hay también que actúan por inercia, incompetentes, irresponsables y palurdos. La salud mental de algunos se ha puesto en duda. Es el caso de la gobernadora de Campeche Layda Sansores cuyos comportamientos erráticos alarman a adversarios y seguidores.
El gobierno de Layda se ha distinguido por su intolerancia y sus afanes persecutorios. Persigue a sus críticos y a quienes no se sujetan a su voluntad. Ha utilizado a los poderes judiciales para hostigar a la prensa local, a quienes la critican en las redes y, en los últimos días se lanzó contra el rector de la Universidad Autónoma de Campeche, el Dr. José Alberto Abud Flores, distinguido académico con larga y respetable trayectoria.
El doctor Abud Flores es una persona independiente de criterio, que en un momento dado se opuso a que el Congreso local realizara un evento político dentro del espacio universitario, lo cual, a su juicio, atentaba contra la autonomía universitaria. Esa conducta –y probablemente otros hechos adjetivos—indignaron a la gobernadora que en un programa de televisión local lanzó furiosos insultos contra el rector acusándolo de mal administrador y llamándolo “aviador”.
La UCAM se encontraba en proceso de sucesión de rector y el Dr. Abud había manifestado su intención de reelegirse, para los cual lo autorizaba la ley. En esta coyuntura se dieron los siguientes hechos.
El día 12 de enero, por la mañana. cuando el rector, acompañado por su esposa y un empleado se dirigía en una camioneta a sus labores, a escasos metros de su oficina, fue detenido por una patrulla en la que viajaban tres agentes de la policía. Los agentes explicaron que habían recibido una llamada anónima en la jefatura que hablaba de una suburban que portaba armas y procedieron a desalojar el vehículo e inspeccionarlo – aunque, digamos de paso, la camioneta del rector no era suburban.
Los agentes dijeron que, en vez de armas, habían encontrado a simple vista diez pequeñas bolsitas de (supuesta) heroína. Aunque cada policía portaba una bodycam en ningún momento fotografiaron el objeto del supuesto delito, en otras palabras, hasta hoy no hay evidencia visual de que existan esas bolsitas de droga.
No obstante, las tres personas fueron presentadas ante la autoridad judicial y detenidas por narcotráfico en la modalidad de posesión simple de drogas. La detención duró, al menos, 24 horas. En ese breve lapso de tiempo ocurrieron varios hechos significativos. Primero, por la mañana, el consejo universitario se reunió y manifestó públicamente que lamentaba lo acontecido al rector:
La comunidad universitaria a través de sus consejeros y consejeras universitarios expresa su enérgico y categórico rechazo a los hechos ocurrido el día de hoy, cuando nuestro rector el Dr. José Alberto Abud Flores fue detenido en un acto que consideramos profundamente deplorable, injustificado y contrario al espíritu democrático y al respeto que debe prevalecer en un estado de derecho.
Con gran preocupación observamos que, horas después de este acontecimiento, ha intentado citar a este Consejo a una sesión con el aparente propósito de destituir al titular de la Rectoría en una sede alterna a nuestra universidad. Tal proceder constituye una intromisión inadmisible en la vida de nuestra institución.
Pero la maniobra, no obstante, se consumó. En la noche de ese mismo día, el consejo universitario bajo presión del secretario de gobierno del estado y otros funcionarios gubernamentales volvió a reunirse y tomó la decisión, sorprendente, de nombrar como nueva rectora a la señora Fanny Guillermo Maldonado, una persona que se sabe es cercana a la gobernadora.
Estos hechos suscitaron un escándalo nacional. La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) manifestó de inmediato su preocupación y un grupo numerosos de académicos hicieron lo mismo. La misma presidenta de la república, Claudia Sheinbaum, se expresó al respecto: “No se puede usar la justicia, dijo, como una vendetta política”.