
En política casi siempre se presume lo visible: obras, inauguraciones, cifras de inversión. Pero hay otro tipo de resultados que no se fotografían, no se suben a redes y no dan votos inmediatos: las tragedias que no ocurrieron. En ese terreno silencioso se mueve el programa Vida Plena, Corazón Contento, que el gobierno de Clara Brugada presentó como la estrategia de salud mental más importante en la historia de la Ciudad de México. Y, por primera vez, la frase no suena exagerada.
El dato que debería ocupar la primera plana no es que participaron 200 profesionales, ni que se han realizado más de 11 mil 500 actividades en escuelas. Es que se han identificado y atendido 75 casos de riesgo suicida. Setenta y cinco jóvenes que hoy siguen aquí. Setenta y cinco historias que no terminaron en una estadística. Eso también es gobernar.
La salud mental ha sido, durante décadas, un lujo disfrazado de servicio privado. Quien podía pagar terapia, la tenía; quien no, se quedaba con el silencio, la vergüenza o la resignación. Que el Estado entre a ese terreno (y lo haga en secundarias y preparatorias públicas) rompe una lógica profundamente clasista. Tratar la salud emocional como un derecho, y no como un privilegio, es un giro de política pública que merece ser leído con más seriedad de la que suele concederse a estos temas.
Los números duros explican por qué esto no es un gesto cosmético. En 2025, la Ciudad de México registró 493 suicidios. Aunque la tasa es menor a la media nacional, en cifras absolutas la capital ocupa el cuarto lugar del país. Detrás de cada número hay una familia rota, una comunidad marcada y una pregunta que siempre llega tarde: ¿se pudo haber hecho algo antes?
Ese “antes” es justo donde intenta colocarse Vida Plena, Corazón Contento: atención primaria, detección temprana, acompañamiento, guías por niveles de riesgo, y hasta posvención para comunidades que ya vivieron una pérdida. Es prevención real, no discurso motivacional.
Políticamente, Clara Brugada está haciendo una apuesta clara de identidad de gobierno. Colocar la salud mental en el centro de la política pública no es neutral: define prioridades, orienta presupuesto y manda un mensaje sobre qué entiende esta administración por bienestar. No es casualidad que ya se hable de un Instituto de Atención a la Salud Mental, una clínica 24/7 y 100 Centros de Cuidado de las Emociones. Tampoco que la meta para 2026 sea cubrir el 100 por ciento de los planteles.
Gobernar no es sólo construir obras que se ven. También es evitar tragedias que no salen en portada. Y si este programa logra que decenas de jóvenes no crucen un punto de no retorno, entonces sí: estamos frente a una política pública que vale más de lo que cuesta. Porque hay inversiones que no se miden en metros cuadrados, sino en vidas que siguen latiendo.
Por cierto:
1. OJO. La Ciudad de México será sede de una mega clase gratuita de TikTok enfocada en creación de contenido viral y venta digital, dirigida a jóvenes, emprendedores y creadores interesados en convertir las redes sociales en una fuente real de ingresos. El evento se realizará este sábado 31 de enero, de 10 de la mañana a una de la tarde, en el Deportivo Oceanía, en la alcaldía Venustiano Carranza, y contará con la participación de representantes de la plataforma y creadores con amplio alcance. La iniciativa busca dar herramientas prácticas para entender el algoritmo, mejorar el alcance y aprovechar funciones como TikTok Shop. Más allá de los likes, la invitación es clara: aprender a usar lo digital como palanca económica.
Vivo la noticia, para contarle la historia
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