Opinión

Arte para todos

La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, presentó la Universidad de las Artes de la Ciudad de México

Durante años, en el discurso público, la cultura ha sido tratada como un lujo: algo bonito, inspirador, pero prescindible. Un rubro al que se recorta primero cuando hay apremios y que suele quedar relegado a festivales, inauguraciones y fotos. Por eso, la decisión del gobierno capitalino de crear la Universidad de las Artes no es menor: coloca a la cultura donde pocas veces se le ha permitido estar, en el centro de la política pública.

El proyecto anunciado por Clara Brugada rompe con esa lógica decorativa. No se trata de un centro cultural más ni de un programa temporal, sino de educación superior pública y gratuita, con capacidad para miles de estudiantes. Es una señal clara: el arte no es un accesorio del desarrollo, es parte de él.

La medida también pone el dedo en una herida que rara vez se atiende: la deuda histórica con quienes quieren formarse profesionalmente en disciplinas artísticas. Las cifras de rechazo en universidades públicas son demoledoras y muestran una verdad incómoda: el talento abunda, los espacios no. Cada año, miles de jóvenes quedan fuera no por falta de vocación o capacidad, sino por un sistema que normalizó la exclusión. La Universidad de las Artes aparece, así, como una respuesta concreta a esa desigualdad estructural.

Pero el proyecto no está exento de debate. El anuncio de que no habrá examen de admisión abre una discusión necesaria. Por un lado, rompe con filtros que durante décadas funcionaron como mecanismos de elitización. Por otro, obliga a repensar cómo se evaluará la permanencia, el aprovechamiento y la calidad académica. El reto será demostrar que democratizar el acceso no significa renunciar a la excelencia, sino redefinirla desde criterios más justos y contemporáneos.

En el fondo, la apuesta es más profunda. En tiempos donde la agenda pública suele reducirse a lo inmediato como seguridad, obras y cifras, este proyecto envía un mensaje distinto: también se gobierna apostando por lo intangible. Por el pensamiento crítico. Por la creatividad como motor social. Por la cultura entendida no como entretenimiento, sino como herramienta de cohesión, identidad y futuro.

La Universidad de las Artes no solo formará artistas. Si cumple lo que promete, formará ciudadanos con mirada crítica, capaces de imaginar otros horizontes para la ciudad. Y en una época marcada por la prisa y la polarización, apostar por eso no es un gesto romántico: es una decisión política de largo alcance.

Por cierto:

1. AGUAS. De la asesoría política a la presunta extorsión: así se describe el caso del expriista y excandidato a diputado federal Alfonso del Rosal, actual director de la consultoría Intelekto, señalada por presuntamente obtener información sensible de sus propios clientes durante campañas y diagnósticos estratégicos para luego usarla como mecanismo de presión cuando la relación se tensaba; fuentes aseguran que Del Rosal presume vínculos con alcaldes, ministros y otros actores de poder, mientras excolaboradores hablan de decisiones erráticas y un entorno interno conflictivo, y ya se comenta que alistan denuncias ante la FGR, en una historia que apenas comienza y que deja una pregunta en el aire: ¿de la consultoría al uso faccioso de la información?

2. movimientos que no se anuncian, se sienten. Fabián Ricardo Gómez Calcáneo, marino de formación y operador con resultados acreditados, estaría por llegar a Colima para asumir una tarea prioritaria en materia de seguridad, luego de cerrar un ciclo con números que hablan por sí solos en Atizapán de Zaragoza. En su mensaje de despedida informó que presentó su renuncia al alcalde Pedro Rodríguez, a quien reconoció por su integridad y visión de gobierno, y explicó que el cambio responde a una nueva encomienda profesional. Los datos respaldan el movimiento: Atizapán concluyó como una de las ciudades con mejor percepción de seguridad del país (lugar 30 en la ENSU), con reducciones sostenidas en expectativa de delincuencia, percepción de corrupción y problemáticas urbanas; además, cifras del SESNSP reflejan caídas contundentes en delitos clave como robo de vehículo (-69%), robo a casa habitación (-64%), homicidio doloso (-57%), extorsión (-43%) y feminicidio (-75%). Con ese antecedente, no sorprende que su nombre empiece a sonar para una plaza donde poner orden dejó de ser discurso y se volvió urgencia, y donde -me dicen- el anuncio oficial está a horas de distancia.

Vivo la noticia, para contarle la historia

@juanmapregunta

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