Democracia en la CDMX — La democracia no se sostiene solo con elecciones, necesita ciudadanía capaz de entender los asuntos públicos, discutirlos y tomar decisiones informadas. Esa capacidad no aparece de manera espontánea: se construye. Por eso la educación cívica no es un complemento decorativo de la democracia sino una de sus condiciones de funcionamiento.
Ahora, la educación cívica no se fortalece con discursos abstractos sobre ciudadanía o concursos de oratoria. Necesita diagnósticos claros y políticas públicas basadas en evidencia.
El estudio Mapas formativos y repertorios cívicos ordenado por el IECM ofrece algo que suele escasear en el debate público y en la generación de políticas públicas: evidencia empírica y enfoque crítico. El trabajo combina encuestas, análisis cuantitativo y grupos focales para observar cómo se informan, discuten y participan políticamente los jóvenes. El objetivo no es emitir juicios sobre una generación, sino entender cómo se construyen sus prácticas cívicas y qué obstáculos enfrentan.
Durante años la discusión pública ha estado llena de diagnósticos improvisados sobre la juventud: que no le interesa la política, que vive atrapada en redes sociales o que ya no cree en las instituciones. Pero las percepciones no sustituyen a los datos. Las políticas públicas serias empiezan con diagnósticos verificables.

El estudio confirma algo relevante. Las juventudes expresan un apoyo claro a principios democráticos básicos: respeto a la diversidad de opiniones, disposición al diálogo y valoración de la tolerancia. Pero cuando se observan sus conversaciones políticas reales aparece una brecha importante entre esos valores declarados y las prácticas efectivas. En muchos casos predominan la autocensura, evitar el conflicto y la tendencia a interactuar solo con quienes piensan igual.
Esto no debe interpretarse como una falla moral de la juventud. El hallazgo apunta a otra dirección: las competencias cívicas dependen en gran medida del contexto en el que se ejercen. Cuando existen espacios de deliberación con reglas claras, moderación y condiciones para escuchar al otro, los jóvenes muestran capacidades deliberativas mucho más sólidas. La cultura democrática se aprende practicándola.
El estudio también documenta un cambio estructural en la forma en que las juventudes se informan. Para muchos jóvenes el teléfono móvil es prácticamente el único acceso a información política. En ese entorno los contenidos públicos aparecen mezclados con entretenimiento, memes y vida cotidiana, y el contacto con temas políticos suele ocurrir de forma incidental.
Ese ecosistema tiene efectos visibles. Una proporción relevante de jóvenes presenta dificultades para distinguir información verificable de contenidos falsos o engañosos, identificar sesgos editoriales o evaluar la credibilidad de una fuente.
Esto obliga a replantear la educación cívica. La formación ciudadana debe incluir alfabetización mediática: aprender a identificar información confiable, reconocer manipulación y evaluar argumentos con evidencia.
Aquí las autoridades electorales tenemos la obligación de contribuir a formar ciudadanía informada. Para hacerlo bien necesitamos datos. El propio estudio muestra el valor de medir. A través de encuestas y análisis comparativos es posible identificar brechas en conocimientos cívicos, patrones de participación y diferencias en el consumo informativo entre distintos segmentos juveniles. No necesitamos una estrategia para promover la participación política entre jóvenes, necesitamos varias.
El desafío es evidente. Hoy gran parte de la conversación política ocurre en redes sociales, donde la velocidad importa más que la veracidad. En ese entorno las fake news circulan con facilidad y moldean percepciones públicas antes de que la información verificada pueda alcanzarlas. La respuesta tiene que ser fortalecer el pensamiento crítico.
El estudio completo puede consultarse en la Biblioteca Electrónica del IECM:https://aplicaciones2.iecm.mx/biblioteca-electronica/pub/sing_pub.php?publicacion=637
Consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México
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