
Muy incómodo en verdad escribir un cristalazo cuando la fecha compele a buscar femineidad, por eso mejor sería nominar estas palabras de festejo mujeril como la cristalería, sin alusión ni siquiera a estrépito de ruptura, de fractura o colisión, pues nos dice el calendario era ayer un solo día, reservado a la mujer y si bien lo lo femenino abarca no sólo sexualidad, sino género social, rol político y laboral o actitud de voluntad tal ha dicho muy solemne doña Simona (con A) de Beauvoir, quien fuera de Sartre (desastre) esposa lo cual es cosa menor en tan grande biografía, no se debería nombrar la jornada sólo día de la mujer sino de las mujeres, por las mujeres y para las mujeres (aunque carezca de A la palabra), y suprimir a lo largo de esas hasta la noción de Dios y sólo hablar de la diosa, pues todas van a llegar a la igualdad absoluta antes del canto del gallo, cacareo de la gallina o del águila el chillido; de la cuerva su graznido, pues rugen mejor las leonas durante la cacería, mientras el macho se duerme y ellas son las proveedoras de la gacela mordida o agarrada con la garra, aunque también amamantan a cachorros por docena y nadie les diga reinas de selvática sabana, condición de monarquía reservada a las abejas, cuyo reinado suprime zánganos de la colmena, porque en el reino animal juegan las hembras papel de trascendente importancia, como vemos con ballenas o vaquitas sin llegar a los extremos de insectas (con A) devoradoras de machos tras copular, cuya reunión se resuelve (como en algunos humanos) cuando pierden la cabeza, según dijo la Mantís sin asomo de mentís, pero igual en otros mundos se advierte el peso mayor de la mujer sobre el hombre, no se diga en los escaques de infinito blanco y negro, si te atrapan a la reina o el gambito no se advierte por la femenina astucia, el monarca perderá su corona y la partida porque la pieza mayor en hábil movilidad, es la dama tan ligera mientras el rey sólo avanza paso a pasito, cuadrito por cuadrito y a veces termina ahogado si a su reina la ha matado una torre o una yegua o un obispo mitra oscura, porque si bien juegan potras, no hay tableros con obispas (con A) a pesar de la sugerencia para contar con obispas del buen Rafael Solana, pero en los casos de altura, con reales magistraturas , el esposo de la reina es apenas un consorte principesco, mientras le esposa del rey se hace reina de inmediato y muchas han demostrado como se pare un imperio, como hicieron Catalina o la célebre Victoria, de los ingleses la gloria siempre vestida de luto, como dicen que vivía la otra reina, Doña Juana, pero dejemos de lado palaciegas condiciones y volvamos a las tierras donde habitan los normales, donde mujeres de ahínco han dado por fin el brinco para toda actividad y así las vemos gozosas como médicas, astronautas o luchadoras de Judo sin conocer yo registro de combatientes de Sumo, ese encuentro japonés donde se empujan personas con lonjas y con arrobas, taparrabos cual pañal y espero --si existe alguna-- me perdone la omisión de no mirar su tatami o su doyo o como sea, pero bien por otro lado, puedo advertir luchadoras en arenas del Pancracio, que hoy se debería llamar doña Pancracia en acción, como en el box ya le dicen el arte de la fistiana (con A), sin respeto por palabras de sajona imposición, pero esta ha sido de jolgorio la ocasión, de mujeres con escudo, con casco de protección, de marchas con argumento, vigilancia y precaución, por no romper ventanales ni destruir por vocación vidrieras, muros y estatuas sin motivo ni razón, pues queremos la justicia y también seguridad con respeto e igualdad, con derechos plenamente, sin privilegios de más, sin la violencia feral, que ya no haya “cuauhteminhas” cobijadas por el fuero, ni se escuche a otras morenas en coro de protección.