Opinión

El pensamiento crítico en la escuela

Profesora dando clase en un aula
Salón de clases en México Salón de clases en México (Cuartoscuro)

El anhelo educativo mayor que tenemos es que los alumnos, al salir de la escuela, estén dotados de pensamiento crítico (PC); es decir, que tengan la capacidad de analizar, evaluar y cuestionar información, ideas o argumentos de manera razonada. Que no acepten un argumento como verdadero sin antes someterlo a examen, sin compararlo con otras fuentes, sin buscar sesgos y decidir qué tan confiable es.

Las personas que poseen pensamiento crítico son aquellas que buscan formar su propio criterio y por eso dudan de la información que reciben, comparan, acuden a la evidencia y a la reflexión. Estas personas usualmente se preguntan:

  • ¿Quién dice esto y por qué?
  • ¿Qué evidencia respalda esta afirmación?
  • ¿Existen otras interpretaciones o puntos de vista?
  • ¿Esta información es confiable o puede estar manipulada?

El pensamiento crítico es una condición para tener una ciudadanía democrática. Vivimos en una sociedad con acceso casi ilimitado a la información, es más, sufrimos una sobreinformación asociada a las redes y al internet. Pero eso no es bueno. Consumimos grandes cantidades de datos, ideas y narrativas a gran velocidad y quizás, por lo mismo, el pensamiento crítico –que exige tiempo de reflexión-- es una carencia notable en la sociedad. Somos crédulos, pero no somos una sociedad de ignorantes; los mexicanos conocemos, pero nuestro conocimiento es inerte, pasivo, ajeno a la crítica. La gente es crédula, cree lo que se le dice, sin más.

Este estado de cosas --la pobreza de pensamiento crítico, el dominio de la credulidad, la resignación y la obediencia en la población—no puede explicarse causalmente por la acción social de una sola agencia, pero, es posible sostener que de manera principal se relaciona con el fracaso histórico, acumulado, de la educación básica mexicana, que vive un ciclo de decadencia desde hace 20 años. No sabemos con certeza cuáles son sus efectos sobre la cultura de las masas.

Las lagunas de la educación básica en su versión curricular contemporánea, la Nueva Escuela Mexicana (NEM) son evidentes:

1. La escuela rara vez enseña a pensar y cuestionar la información, las ideas y el conocimiento.

2. La escuela no se concentra en habilidades críticas como: a) análisis; b) interpretación; c) evaluación; d) inferencia; e) autocrítica.

3. Le falta a la escuela fomentar el cuestionamiento. El PC nace cuando se permite que los estudiantes hagan preguntas en lugar de aceptar las ideas como absolutas.

4. La escuela debe desarrollar las habilidades asociadas a analizar fuentes y evidencias. Con las fuentes digitales, es procedente una alfabetización mediática y digital para detectar manipulación y comprender como funcionan los medios y los algoritmos.

5. En la escuela falta fomentar el debate y el diálogo de manera que los alumnos aprendan a confrontar ideas distintas y defender (o reconsiderar) sus convicciones propias. El objetivo no es “ganar” el debate, sino aprender a razonar y escuchar.

6. A partir de lo anterior, hay que aprender a construir argumentos sólidos. Esto significa aprender a relacionar ideas con evidencias, explicar causas y consecuencias, y justificar una postura.

7. Por último, falta en la escuela hacer reflexión sobre el propio pensamiento: la meta-cognición, es decir, pensar sobre cómo pensamos. Los estudiantes deben aprender a reconocer sus propios prejuicios, errores de razonamiento o influencias externas.

¿Por qué la escuela suele fracasar en formar pensamiento crítico?

En primer lugar, eso sucede cuando se niega la autonomía y libertad personal del alumno, cuando se adoptan pedagogía colectivistas o comunitarias de base doctrinaria. En segundo lugar, se incurre en ese tropiezo cuando se concede –de forma tácita, no explícita—un valor absoluto a la voz del docente o se sacraliza al libro de texto. En tercer lugar, cuando la práctica educativa se consume en la actividad y no ofrece margen para la reflexión. En cuarto lugar, cuando los maestros adoptan una actitud de conformismo intelectual y el proceso de enseñanza excluye la duda, la discusión y la exploración, lo cual puede resultar incómodo para estructuras educativas muy rígidas.

La actual educación por proyectos de la NEM es una educación activa, en el sentido que otorga un papel relevante a la actividad asociada de maestro y alumno, pero lo hace dentro de un esquema que niega la autonomía del alumno y desestima el desarrollo del pensamiento crítico.

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