
No se trata de trasladar los análisis psicológicos del yo a las relaciones entre los Estados, pero sí de explicar cómo también en la geopolítica –como entre las personas--, se dan circunstancias de dominio y obediencia (o de soberanía y desacato) a instrucciones, presiones o imposiciones de una potencia capaz de torcer la voluntad del otro.
En el extremo de los anhelos de imposición (a menudo preludio de la posesión) los hombres y mujeres llegan a matarse entre ellos. Los Estados se declaran la guerra o simplemente atacan sin previo anuncio o advertencia formal, como hemos visto recientemente con los delirios imperiales de Donald Trump.
En este sentido el filósofo Erich Fromm tiene un clarificador punto de vista sobre acatamiento o desobediencia como potestades humanas:
“...Es muy útil establecer una diferenciación entre autoridad racional e irracional. A mi modo de ver, la autoridad irracional se ejerce a través del miedo y la presión, gracias a la sumisión emocional del otro... Ésta es la autoridad de la obediencia ciega la que se plasma en el sistema político de todos los regímenes totalitarios...” Queda claro: los regímenes totalitarios lo son hacia adentro (primero) y hacia afuera (después).
Como complemento, Fromm ofrece otro punto de vista sobre las relaciones civilizadas (es decir, regidas por reglas y leyes; acuerdos, tratados y respeto):
“...Significa, además, que sus relaciones recíprocas son de solidaridad y no de dominación o sumisión”. Por eso se puede decir no. A veces.
Hace unas semanas los medios divulgaron una noticia complementaria al aterrizaje de un Hércules de la U.S. Air Force en Toluca, usado como transporte para capacitar mexicanos:
“El Senado aprobó el ingreso de 19 elementos del Equipo 2 de los Navy SEALs de la Marina de EU, para actividades de adiestramiento a las Fuerzas Armadas de México.
“La Cámara Alta aprobó la solicitud de la presidenta Claudia Sheinbaum en la sesión de esta mañana, con 105 votos a favor, cero en contra y una abstención.
“Con 105 votos a favor y una abstención, se concede autorización para permitir la entrada de tropas extranjeras dentro de los límites del país para participar en la actividad 2 APA-2026 “Mejorar las Capacidades de las Fuerzas de Operaciones Especiales”, precisó en su cuenta de “X” (Infobae).
Anteriormente, cuando el NYT (2025) expuso los vuelos de espionaje de la CIA sobre territorio mexicano, se ofreció esta explicación afirmativa:
“...La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que los sobrevuelos de drones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en territorio mexicano no son ilegales, sino parte de una cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos que ha existido por varios años.
“Durante su conferencia matutina del 19 de febrero (2025), la mandataria federal aclaró que estas operaciones se realizan con la autorización del gobierno mexicano y en (con) estricto respeto a la soberanía (¿?) nacional.
Obvio es decirlo, el anhelo de México en sus relaciones con Estados Unidos se basa en las elásticas ideas de cooperación; no en la obediencia a una autoridad irracional. Por eso nuestra señora presidenta (con A), ha proclamado su orgulloso ¡NO!
¿Pero hasta dónde se ha dicho no?
Queda muy claro: no a la incursión abierta de militares en el territorio (con excepciones, como ya se vio); no a los ataques aéreos sobre suelo patrio; no al ingreso de tropas. ¿Pero y lo demás? ¿En cuántos otros aspectos México ha acatado peticiones o condiciones gringas?
Lorenzo Córdova, jurista reconocido, opina:
“...el gobierno mexicano se ha plegado completa y totalmente a las demandas de los gobiernos trumpistas blindando con militares, entre otras cesiones, primero la frontera Sur y ahora la Norte para frenar la migración, tal como nos lo exigió Estados Unidos.
“En realidad, México atiende, y me temo seguirá haciéndolo, todas y cada una de las exigencias y chantajes de los norteamericanos...”
El orgullo del NO también conoce límites.
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