Opinión

El PAN: Del idealismo de Morín al pragmatismo del “Business Romero”.

Jorge Romero CIUDAD DE MÉXICO, 31ENERO2026.- Jorge Romero, presidente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), ofreció conferencia de prensa en el Senado de la República previo al inicio de actividades de la Reunión Plenaria del grupo parlamentario del partido ante la LXVO Legislatura. Romero Herrera respondió cuestionamientos de los medios de comunicación respecto al tema de la Reforma Electoral, así cómo del descarrilamiento del Tren Interoceánico.  FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM (Galo Cañas Rodríguez)

A cinco meses de su publicitado relanzamiento, la estrategia del Partido Acción Nacional (PAN) para afiliar militantes y crecer en las preferencias electorales resultó un rotundo fracaso.

Se vendió como una “reingeniería” profunda, pero no fue más que otra simulación que, lejos de atraer a la ciudadanía, evidencia una estructura dividida, carcomida y sin ningún proyecto de país; ni siquiera una propuesta para mejorar las condiciones de vida de la gente.

Ni con el gancho de regalar celulares Iphone de última generación, su dirigente Jorge Romero “Business” logró engrosar las filas de un PAN marcado por la superficialidad, la ambición, la corrupción y la sumisión de sus expresidentes y dirigentes a la intervención de Donald Trump en México, para ver si así recuperan algunos de sus privilegios perdidos.

Al interior del blanquiazul, la disciplina que alguna vez los caracterizó ha dado paso a una absoluta descoordinación y al recrudecimiento de luchas intestinas.

Sus militantes muestran una total discrepancia, revelando conflictos irresolubles entre dirigencias que han pulverizado la ideología humanista de su fundador Manuel Gómez Morín, para sustituirla por un pragmatismo voraz.

En el PAN actual, los intereses económicos se han puesto sobre la política, y la ambiciones personales sobre el bienestar ciudadano.

El partido ha dejado de ser un instrumento civil para convertirse en una maquinaria de ladrones diseñada para hacer negocios.

El ejemplo más fiel de esta degradación es su propio dirigente, Jorge Romero “Business”, señalado por sus propios correligionarios como el jefe del “Cártel Inmobiliario” en la Ciudad de México.

Fue en su gestión como alcalde de Benito Juárez donde nació y se perfeccionó el esquema de corrupción: departamentos construidos de más, permisos con “mordidas” a desarrolladores y todo tipo de tranzas para lucrar con el suelo urbano.

Esta escuela de “política-negocio” ha emigrado a otras demarcaciones con figuras como Mauricio Tabe en Miguel Hidalgo.

Tabe, mejor conocido como el “alcalde ausente”, es el ejemplo de la voracidad absoluta al intentar lucrar con el espacio público.

Me refiero a la renta que pretendió cobrar por el préstamo del Parque Lira para realizar un show inmersivo.

Este pulmón ---un sitio catalogado por ser en la época de la Colonia parte de los jardines de lo que hoy es el Museo Casa de la Bola--- circundado por seis colonias y transitado por miles de personas diariamente, fue cerrado arbitrariamente con fines personales de lucro.

Lo peor es que vecinos que lograron impedir tal abuso fueron violentados cuando se manifestaban pacíficamente en la explanada de la alcaldía por la intolerancia del “emperador” Tabe.

Así le arrebatan los panistas a la comunidad su libertad de expresión, un derecho fundamental en aras de no ser evidenciado.

Esta ambición no es nueva: antes de este conflicto, Tabe ya arrastraba el escándalo de su taquería familiar instalada sin permisos, un claro ejemplo de cómo los panistas utilizan el poder para enriquecerse y no para servir al pueblo.

La cadena de arbitrariedades y corrupción suma eslabones con sus aliados, como la ahora priista Alessandra Rojo de la Vega en la alcaldía Cuauhtémoc, quien intenta deslindarse de su responsabilidad en la tragedia de las obras de demolición en San Antonio Abad, donde lamentablemente fallecieron tres trabajadores.

El panorama es desolador para un partido que nació con mística ciudadana, pero hoy la codicia es el síntoma de una enfermedad grave: la pérdida de identidad frente a la urgencia de la ganancia sin escrúpulos.

Por eso el PAN ya no es una alternativa de gobierno, sino un catálogo de oportunidades inmobiliarias y comerciales para sus cúpulas.

Mientras los líderes se enfocan en proteger sus redes de construcción, negocios privados y poder, la ciudadanía observa cómo el interés público queda sepultado bajo el cemento de la corrupción.

Esa es la causa del relanzamiento fallado y el que anunciaron el domingo está condenado a fracasar también, porque no se puede renovar una fachada cuando los cimientos están podridos, ávidos de lucro personal y de impunidad.

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