Opinión

Efecto de la paternidad en la academia

UNAM El equipo de científicos que desarrollan la vacuna. (UNAM)

Hace un par de semanas se publicó un trabajo muy extenso sobre el efecto de la paternidad en la carrera científica y sobre las diferencias entre hombres y mujeres en Dinamarca. El trabajo fue publicado en línea en el sitio de internet de la London School of Economics. Se puede encontrar aquí: https://cep.lse.ac.uk/_new/publications/abstract.asp?index=12087.

En este trabajo se analiza la diferencia entre hombres y mujeres en el efecto de tener el primer hijo sobre el desarrollo de la carrera científica. El resultado, que me parece esperado, es muy claro. El efecto es mucho más negativo en la carrera de las mujeres que en la de los hombres. Lo interesante quizá son las razones de la diferencia.

Se analizó a todos los hombres y mujeres que de 1996 a 2017 realizaron un doctorado en Dinamarca, que tuvieron su primer hijo después del primer año de doctorado y que al terminar el doctorado fueron contratados por una universidad. El grupo estudiado fue de 13,347 hombres y mujeres. Se anotó el progreso de la carrera de cada uno y se combinó con datos de publicaciones obtenidas en Scopus de Elsevier y de un cuestionario que respondieron.

El desarrollo de las carreras de los hombres y mujeres antes de tener el primer hijo fue paralelo. La diferencia se ve claramente después. La probabilidad de continuar en la academia, es decir, contratados por una universidad a lo largo de 8 años después de ser padres, se reduce en 14 % en los hombres y 29 % en las mujeres. En otras palabras, prácticamente una de cada tres mujeres deja la academia. Lo mismo ocurre con la probabilidad de lograr la definitividad (tenure) con el tiempo, la cual en las mujeres cae inicialmente en 35 % y se mantiene en 29 % con los años, mientras que en los hombres se mantiene sin cambios después de ser padres. En quienes siguen en la academia, la diferencia entre sexos es todavía mayor en el número y calidad de las publicaciones, ya que se reduce como en un 30 % en las mujeres, mientras que en los hombres no cambia. Finalmente, efectos similares se observaron independientemente de la disciplina.

En el estudio se vio que el tiempo que reportaron los padres para trabajar a la semana no varió entre hombres y mujeres sin hijos o aquellos con cuyo hijo está en primaria, pero sí fue un poco menor en las mujeres con hijos en edad preescolar que en los hombres (42 vs. 46 horas por semana). En donde la diferencia está en el tiempo que dedican al cuidado de los niños en casa, ya que lo único similar entre hombres y mujeres fue quién lleva al niño a la guardería o escuela. En cambio, la atención del niño en la noche, cuando está enfermo, llevarlo al doctor o recogerlo de la guardería o escuela es mucha más responsabilidad de las madres que de los padres. Esto sugiere que mucha o parte de la diferencia en el desarrollo de las carreras entre hombres y mujeres después de tener un hijo tiene que ver con lo que sucede en casa.

Sabemos muy bien que no somos Dinamarca, por lo que no es fácil extrapolar el estudio a nuestras condiciones. Por un lado, la organización de guarderías probablemente sea mejor en Dinamarca y en ese país las ciudades son más pequeñas, con mejores sistemas de transporte. Por otro lado, en México es más accesible encontrar ayuda externa para el cuidado de los hijos. De cualquier forma, me parece que el resultado es claro y esperado. La paternidad tiene efecto mayor en las mujeres que en los hombres y en parte tiene que ver con el tiempo que se dedica al cuidado y la atención del niño.

Dr. Gerardo Gamba

Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán e

Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM

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