
“La ciencia sin tecnología son sueños guajiros y la tecnología sin ciencia es como si la Iglesia cayera en manos de Lutero”, señala Israel Aguilera Navarrete, ingeniero, científico y tecnólogo cuya visión panorámica de la industria y academia le ofrece una visión integral sobre su asociación y éxito al generar algún beneficio.
Ingeniero mecánico, maestro en ciencias y doctor en tecnología avanzada, el Investigador por México adscrito al Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC), con sede en León Guanajuato, habla desde su experiencia en centros de tecnología de empresas como Audi, BMW, Chrysler, General Motors y Bombardier, para relatar cómo en busca de ser un buen ingeniero, “encontré que quería ser tecnólogo”. No fue un momento de serendipia, “no encontré el eureka”, sino un proceso.
Actualmente, su trabajo como investigador del Laboratorio de Caracterización de Materiales en el CIATEC es el doceavo en su haber, tras su paso por diversos centros de investigación, refiere en entrevista. “He tenido una vida exageradamente movida (…) a través de la cual llegué a encontrar que la tecnología podía explicar la ingeniería que yo había aplicado y hecho por mucho tiempo”.
TECNÓLOGO AL DESCUBIERTO.
Experto en reducción de complejidad del diseño de productos y procesos y arquitecturas de producción, el académico relata que tras su trabajo como ingeniero en el desarrollo de plantas de almacenamiento, distribución y aprovechamiento de gas LP natural y otros químicos parecidos, donde diseñó centenares de equipos, no encontró la satisfacción esperada. “No me llenaba, entonces me fui a buscar a otros centros de ingeniería y tecnología”.
Llegó a centros de tecnología de servicios para la industria, haciendo moldes, troqueles, como los necesarios en la ingeniería automotriz; posteriormente, ingresó en la industria de electrodomésticos en el diseño de productos complejos. “Estuve en las compañías más importantes del mundo de electrodomésticos de México, Estados Unidos, Brasil (…) en ese momento llegué al punto máximo de desarrollo de diseño y empecé a buscar el entender por qué los productos son así. Por qué un proyecto o algo que se vende pega económicamente y otro no, por qué unos productos son exitosos y otros son fracasos”.
Fue entonces que halló la relación entre lo que el cliente quiere, lo que ingeniería tiene y lo que marketing proyecta, añade, y entendió que podía encontrar una relación con una base científica entre la tecnología y la ciencia. “En ese momento me motivé y empecé a dejar de ser ingeniero y empecé a pensar como tecnólogo y me dediqué a estudiar la tecnología hasta el punto que abandoné la ingeniería y me fui a hacer un doctorado”.

INDUSTRIA PARA POCOS.
Para entonces, Aguilera Navarrete llegó curtido a la academia y comenzó a realizar investigación desde un ángulo sin muchas prebendas:
“Es muy diferente el ambiente académico del ambiente político o del ambiente real de la industrial, que no te espera. La tecnología no te espera.
“Los demás no te van a ayudar, no te van a apoyar porque simplemente seas un elemento que está creciendo. Si no sirves, te vas; si sirves, te quedas y llegas muy lejos. Es muy diferente cómo te apapacha la academia a cómo te premia la política y a cómo te exige la industria. Son cosas muy diferentes”.
Es por ello que, visto desde la tecnología industrial, es erróneo pensar que México está retrasado en sectores donde las cifras tienen un significado más subjetivo. “Quienes piensan que estamos retrasados en México es porque lo conoce desde la academia o la política”, señala. “Nunca se han sentado en una junta donde se encuentra con el Grupo Carso, por ejemplo (…) Y no pueden entrar a ese medio porque no tienen ni los contactos ni la experiencia y porque tampoco son afines, porque la industria es muy exigente, muy celosa, y el que entra difícilmente se gana la confianza, tienes que demostrarlo. Por eso es difícil hacer entrevistas a este tipo de profesionales y profesionistas, parece que no existen”.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL.
Por otra parte, Israel Aguilar opina sobre las oportunidades que ofrecen nuevas tecnologías basadas en inteligencia artificial y, aunque no se puede predecir el panorama futuro con exactitud, lo cierto es que se puede percibir como un catalizador del escenario actual.
“No tengo la bola de cristal para saber qué es lo que va a pasar. Sin embargo, lo que podemos ver es que todo es más rápido y sucederá más rápido”.
Los capitales actuales, que están apoderados de ciertos segmentos, van a crecer más rápido o van a caer más rápido, apunta. “Porque lo que tenemos enfrente con la IA es una herramienta y éstas son para hacer más rápido lo que tú ya sabes hacer; si tú sabes hacer dinero, vas a hacer dinero más rápido. Si sabes diseñar, vas a diseñar más rápido. En manos de un investigador, podrá investigar más. Pero si tú sabes echar a perder proyectos y quebrar compañías, qué crees, ¡lo vas a hacer más rápido! Es una herramienta que va a multiplicar nuestras virtudes y también nuestros defectos”.
Actualmente, el académico trabaja en un proyecto con IA, retomando la premisa de lo aprendido en su trayectoria de por qué un proyecto es o no exitoso.
“Lo que vengo haciendo tiene mucho que ver con la inteligencia artificial, porque he realizado optimización para encontrar lo que la gente quiere y así darlo a través de un análisis multilineal de las características en los productos. Con la IA planeo hurgar en todo lo que ha hecho la academia y darle un sentido”.
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Un ejemplo de ello, explica, es el proyecto que lleva a cabo en el CIATEC, donde la premisa es tomar todas las tesis de licenciatura, de maestría, de doctorado y encontrarles un propósito. “Entender qué les faltó para no ser ese éxito que el autor pensó cuando lo estaba haciendo. En qué cosa se limitó, se olvidó o no le dio tiempo, pero que, si lo hubiera logrado hubiera cumplido el objetivo de su trabajo”.
Para ello utiliza las herramientas computacionales disponibles e incluso pensó en diseñar su propia IA. “El año pasado pensaba desarrollar mi propia inteligencia artificial y en diciembre ya me encontré con modelos ya hechos, que me ahorraron tres años de trabajo. Ahora estoy en esa parte, con el objetivo de volver tangible todas las investigaciones que se han hecho para que tenga un beneficio social”.

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