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En los próximos años, el aumento de tensiones en Medio Oriente podría elevar el riesgo de que el factor nuclear cobre mayor relevancia en la agenda internacional

Irán en el tablero global: clave en la geopolítica internacional

Irán Mario Cruz Cruz, profesor investigador del Área Académica de Comercio Exterior de la UAEH. (Miguel Rosales Tenorio)

El papel de Irán dentro de la política internacional exige observar el mapa con atención. Su ubicación, su peso energético y la red de alianzas que ha construido en años recientes lo colocan en el centro de múltiples disputas que rebasan el ámbito regional.

Cualquier cambio en ese punto del planeta repercute en mercados, rutas comerciales y decisiones diplomáticas de alcance global, explicó Mario Cruz Cruz, profesor investigador del Área Académica de Comercio Exterior del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Para el especialista Garza, en esta situación intervienen factores geográficos, económicos y militares que, en conjunto, convierten al país en una pieza clave del ajedrez mundial. Comprender esa combinación permite dimensionar por qué la tensión permanece y por qué distintas potencias mantienen la mirada fija en este lugar.

Un territorio estratégico para el mundo

La primera clave se encuentra en su posición geográfica: está situado entre el Mar Caspio y el Golfo Pérsico, ubicado en una franja que articula buena parte del movimiento energético del planeta. En esa área aparece el Estrecho de Ormuz, paso obligado para los buques que transportan crudo y gas natural hacia distintos continentes.

Diversos análisis estiman que por ahí circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. Una interrupción del tránsito, incluso breve, impactaría precios, cadenas de suministro y estabilidad financiera. La dimensión del riesgo explica la presencia constante de potencias militares, la vigilancia permanente sobre cualquier incidente y la sensibilidad que despiertan incluso declaraciones diplomáticas.

A este panorama marítimo se agregan elementos terrestres que han influido en la historia del país. Los Montes Zagros y los Montes Elburz actúan como barreras naturales que complican las operaciones de invasión. Al respecto, Cruz Cruz subrayó que estas murallas geográficas fortalecen la capacidad de resistencia, elevan el costo de una ofensiva externa y moldean la manera en que otras potencias planean su relación con Teherán, su capital.

Petróleo, alianzas y rivalidades

El segundo componente gira alrededor de los hidrocarburos. Al tratarse de un productor importante, Irán adquiere relevancia inmediata en la economía internacional. “El petróleo continúa como motor de la industria capitalista; mientras esa dependencia persista, el recurso mantendrá su carácter estratégico y seguirá influyendo en decisiones de política exterior”, mencionó Mario Cruz.

Esta condición ha generado fricciones con Estados Unidos, interesado en preservar márgenes de influencia en la región. A los desacuerdos energéticos se suma la dimensión política y militar, que ha moldeado narrativas de amenaza, sanciones, advertencias y competencia por la supremacía regional.

La presencia de Israel como socio cercano de Washington incrementa las tensiones. Desde la perspectiva iraní, el entorno inmediato resulta adverso, percepción que alimenta decisiones orientadas a reforzar su seguridad y a buscar apoyos que equilibren la balanza frente a actores con mayor capacidad de despliegue.

Capacidades militares y disuasión

Dentro de esa lógica, Teherán ha promovido el desarrollo de instrumentos que funcionen como advertencia frente a posibles agresiones. Las pruebas recientes con drones responden a esa intención: vigilar el territorio, ampliar la capacidad de respuesta y enviar el mensaje de que cualquier ataque tendría consecuencias que afectarían a toda la zona.

El debate sobre la energía nuclear ocupa un lugar central en las preocupaciones internacionales. Mario Cruz señaló que el gobierno iraní entiende que Estados Unidos intentará frenar ese avance, por lo que ha fortalecido vínculos con China y Rusia para construir un contrapeso geopolítico.

Riesgos de escalada en la región

El profesor investigador de la UAEH subrayó que las tensiones no permanecen estáticas, pues Estados Unidos mantendrá presión sobre Irán y gran parte de esa estrategia tendrá relación con Israel. La región entera observa esos movimientos porque se trata de un corredor fundamental para la circulación de mercancías, energía y suministros que conectan a varios continentes.

En ese contexto, el docente Garza mencionó que el tema nuclear también podría aparecer como un factor de riesgo potencial en los próximos años. A medida que aumente la tensión en Medio Oriente, podría cobrar mayor relevancia dentro de la confrontación estratégica entre los actores involucrados. Mario Cruz comparó este escenario con el de Venezuela o Cuba, donde las tensiones existentes no proyectan un riesgo de confrontación nuclear.

Comprender para proponer alternativas

Para el académico Garza el conocimiento resulta fundamental, ya que analizar estos procesos desde la universidad ayuda a formar miradas críticas, a desmontar simplificaciones y a diseñar propuestas que ofrezcan salidas distintas a la confrontación permanente. La comprensión abre espacio para imaginar equilibrios más estables.

Desde esta perspectiva, la tarea no termina en describir riesgos, también implica construir alternativas que impulsen una visión más humanista sobre la organización social y la forma en que las naciones gestionan sus diferencias. Solo así será posible abrir rutas que prioricen el diálogo y disminuir la presión que hoy convierte a Irán en uno de los puntos más sensibles del planeta.

Finalmente, Irán no es un conflicto lejano, sino un punto neurálgico del equilibrio mundial. Cualquier movimiento en su territorio impacta mercados, alianzas y seguridad internacional, por lo que entender su papel es clave para dimensionar riesgos y evitar que la tensión escale hacia consecuencias de alcance global.

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