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La Ciudad de México es atractiva para extranjeros por su asequibilidad en comparación con otras ciudades del mundo

La gentrificación desplaza a habitantes en la colonia Juárez y más

Gentrificación (Michel Nava Castañeda/Michel Nava Castañeda)

El fenómeno de la gentrificación es uno de los temas que han cobrado relevancia debido a las implicaciones económicas, políticas, sociales y culturales. Este proceso consiste en la transformación de un espacio urbano popular a un área con infraestructura y proyectos de renovación, con el objetivo de atraer personas con mayor poder adquisitivo.

Durante el Seminario Café de la Ciudad 2026, Gentrificación, organizado por el Área de Estudios Urbanos en la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), especialista, investigadores y vecinos afectados por dicho fenómeno abordaron las problemáticas que enfrentan los integrantes de las colonias que han padecido este fenómeno, en particular la colonia Juárez de la Ciudad de México.

El maestro Juan Carlos Caballero Martínez, doctorante de Ciencias y Artes para el diseño de la Unidad Xochimilco, analizó los elementos negativos tales como especulación, desalojo y políticas de renovación urbana, los cuales generan las condiciones necesarias, bajo la lógica capitalista que busca la acumulación y maximización de plusvalías que da por resultado un efecto Guggenheim, entendido como un espejismo de bienestar y satisfacción.

Explicó que la transformación urbana se desarrolla con mayor frecuencia en zonas con mecanismos de desvalorización y desinversión en la infraestructura, el equipamiento, los servicios urbanos y el entorno. El objetivo es lograr un mayor atractivo económico con la inversión de capital y la renovación.

Dadas las dinámicas de cambio y las implicaciones adversas que la situación produce, surgieron colectivos integrados por vecinos afectados. Sergio González “Juaricua”, activista de la colonia Juárez, impulsa con otros residentes afectados iniciativas de resistencia ante lo que denominan el proceso de blanqueamiento por despojo. Esto ha permitido identificar el perfil de los nuevos pobladores, quienes poseen ideologías clasistas, racistas y posturas de segregación hacia los habitantes históricos.

“EXILIO”.

El Seminario incluyó la participación de la maestra Belén Santos Hernández, de la Universidad Nacional Autónoma de México, con la ponencia Memoria urbana del exilio español en la colonia Juárez. Este territorio fue refugio de republicanos españoles tras la Guerra Civil, por lo que alberga una herencia histórica, la gentrificación transforma este espacio y las relaciones que se formaron en él, sin considerar el valor cultural que posee en la renovación.

Para concluir el encuentro, la maestra Clara Ortega García, profesora de la Unidad Azcapotzalco, destacó la importancia de comprender el concepto desde el ámbito académico. Consideró fundamental conocer el proceso de la rehabilitación urbana, sobre todo en sitios de relevancia histórica, para identificar las implicaciones adversas para la mayoría de la población local.

Señaló que la popularidad del término permite usarlo en contextos académicos, medios de comunicación, activismo y discurso institucional. Sin embargo, su significado y sus consecuencias varían. Entender su dinámica más que solo el concepto resulta esencial.

Las aportaciones de cada uno de los especialistas ofrecen diversas perspectivas sobre la urbanización, convertida en tema de investigación por el impacto social, político, económico, arquitectónico, académico y cultural.

CONTROL DEL MERCADO.

Por otra parte, durante la Semana de Sociología Urbana, realizada en la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), especialistas, investigadores, colectivos vecinales y autoridades capitalinas coincidieron en que se trata de un fenómeno con raíces estructurales, derivado de decisiones económicas y políticas que redefinen quién puede habitar la metrópoli y en qué condiciones.

El análisis mostró que el aumento del valor de la superficie, el encarecimiento de la residencia y la llegada de nuevos grupos con ingresos más altos modifican de manera profunda la vida cotidiana de vecindarios tradicionales. Estas transformaciones elevan los arrendamientos y costos de servicios, alteran las redes comunitarias y provocan la salida de personas que no pueden sostener los nuevos costos del entorno.

El doctor Inti Muñoz Santini, director del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México, explicó que la transformación del espacio social actúa como una fuerza de expulsión: a medida que el terreno y los alquileres se encarecen, los residentes originales pierden la capacidad de permanecer. Este proceso, afirmó, erosiona el tejido social y exige directrices integrales que reconozcan el inmueble como una normativa humana, no como una mercancía sometida a la lógica del mercado.

En ese contexto, mencionó la estrategia “Bando 1”, integrada por 14 medidas para contener los efectos más severos de la revitalización urbana. Su propósito es frenar el alza descontrolada de tarifas, evitar el cambio de lugar, proteger a las poblaciones y garantizar que las personas con arraigo histórico conserven su lugar. La propuesta se vincula con la necesidad de generar regulaciones que limiten prácticas especulativas y fortalezcan el acceso a un hogar digno y asequible.

El debate académico recuperó el concepto La ciudad en disputa, que alude a la lucha legislativa por habitarla frente a dinámicas de exclusión. Esta perspectiva advierte que el acceso a ella no puede reducirse a principios abstractos: requiere acciones concretas que aborden la presión inmobiliaria, la turistificación de zonas y la homogenización de la vida urbana.

El licenciado Fernando Rosique Briseño, del colectivo Titlani, señaló que la reurbanización no representa una “mejora urbana”, sino una disputa territorial donde los recursos inmobiliarios y turísticos desplazan a los sectores vulnerables. Atribuyó estas dinámicas a un modelo neoliberal que prioriza la propiedad privada y la acumulación de capital por encima de las necesidades sociales. Su intervención destacó que este proceso reconfigura espacios que antes estaban ligados a la vida cotidiana de colectivos trabajadores, pero que hoy se destinan a consumidores con mayor capacidad adquisitiva.

Explicó que el incremento a los arriendos ha provocado el cierre de negocios tradicionales en sitios como Roma y Juárez, reemplazados por establecimientos dirigidos a un público distinto. El encarecimiento obliga a familias con arraigo de varias generaciones a trasladarse a zonas periféricas como Iztapalapa, Tláhuac o municipios conurbados, lo que genera nuevos retos en materia de movilidad, infraestructura y acceso a servicios.

Rosique Briseño subrayó que esta disputa se manifiesta mediante foros, exigencias de una ley de rentas justas y movilizaciones vecinales como en San Pedro de los Pinos, Doctores y Juárez. Los residentes demandan regulación pública para impedir el acaparamiento del territorio por parte de grandes inversionistas y reclaman mecanismos que reconozcan la función social de una casa habitación.

(Con información de Jorge Daniel Filorio Pedraza)

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