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Hemos administrado el agua como si los fondos fueran infinitos. Con más de 114 acuíferos sobreexplotados, la naturaleza nos exige un corte de caja

Bancarrota hídrica: El saldo rojo de México bajo tierra

Hi2DrO - ¡Aguas, México! Un acuífero.

Imagina revisar tu cuenta bancaria y descubrir que no solo te gastaste tus ahorros, sino también los de tus hijos. Eso mismo le estamos haciendo a México, pero con el agua.

Es fin de quincena. La semana pasada saliste, gastaste de más y hoy, al revisar tu saldo, descubres que el dinero no alcanza. Toca hacer cuentas, apretarse el cinturón y aprender a administrar mejor. Algo idéntico le está pasando a nuestro país y al planeta, pero con el recurso que sostiene la vida.

La Universidad de las Naciones Unidas publicó el informe Bancarrota Hídrica Global (disponible en: https://unu.edu/inweh/collection/global-water-bankruptcy), advirtiendo que el mundo ha cruzado un umbral crítico. Ya no estamos ante una sequía temporal, sino ante una etapa de insolvencia hídrica: un punto en el que hemos extraído, contaminado y desperdiciado mucha más agua de la que la naturaleza puede reponer.

En finanzas, la bancarrota ocurre cuando alguien gasta más de lo que tiene, acumulando una deuda impagable. Con el agua hemos vivido bajo el mismo espejismo, administrando el recurso como si fuera un fondo inagotable. Hoy, las cifras globales son lapidarias: más de 2,200 millones de personas en el mundo sobreviven sin acceso a agua potable segura.

México: Tarjetas al límite y saldo rojo bajo tierra

Si bien México no encabeza el peor escenario global, nuestro margen de maniobra se agota y la deuda interna crece: más de 12 millones de mexicanos ya padecen la falta de acceso regular al agua.

Uno de los focos de alerta más graves está oculto bajo nuestros pies: los acuíferos. Las cifras oficiales de la Comisión Nacional del Agua dibujan una clara espiral de endeudamiento ecológico:

  • En 1975, México tenía 32 acuíferos sobreexplotados.
  • Para 1981, eran 36.
  • En 2011, la cifra se disparó a 102.
  • Al cierre de 2023, llegamos a 114 acuíferos en agonía.

En términos llanos, estamos retirando capital de una cuenta que ya no recibe depósitos suficientes. Hoy, esta sobreexplotación de aguas subterráneas castiga a más del 60% del territorio nacional.

La bancarrota es una crisis moral e institucional

En el mundo empresarial, declararse en quiebra obliga a una reingeniería total: transparentar procesos y construir un modelo sostenible. La gobernanza del agua exige exactamente lo mismo, porque la crisis del agua es una crisis moral, institucional y comunitaria.

México tiene rutas de salida claras para evitar el colapso:

  1. Tecnificar el campo: La agricultura consume cerca del 70% del agua nacional; sin una modernización estructural profunda, no hay ahorro que alcance.
  2. Reparar las redes: Es inaceptable mantener pérdidas de hasta 40% de agua por fugas en nuestras redes urbanas.
  3. Proteger los acuíferos: Son el ahorro estratégico y la garantía de justicia intergeneracional.
  4. Reutilizar y tratar: El agua tratada es la gran reserva desaprovechada de nuestras ciudades.
  5. Corresponsabilidad ciudadana: Modificar de raíz nuestra cultura de consumo y exigir cuentas claras.

Aún estamos a tiempo de reestructurar nuestra deuda hídrica. Pero la recuperación depende de dejar la negación y asumir nuestras obligaciones. El derecho humano al agua no se decreta, se garantiza. Y para garantizarlo, debemos empezar a administrar cada gota con la urgencia del bien común , recordando siempre que sin agua no hay democracia, ni desarrollo, ni futuro.

           Secretario general de la Asociación Mexicana para la correcta Hidratación, AC

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