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Con humor fino, el especialista en educación Manuel Gil Antón llevó a los asistentes del Foro Futuro y Reforma de la UNAM a reflexionar y plantearse la necesidad de evitar el autoelogio, a calcular saldos de malestares que puede tener la institución y plantearse desde allí su transformación

No hay reforma posible a la Universidad Nacional desde la vanidad

Gil Antón

En un momento del Foro Futuro y Reforma de la UNAM, el ponente Manuel Gil Antón aclaró que en por sus venas no corre sangre azul y oro, que no estudió allí y que, salvo algunos cursos eventuales, no da clases allí, “y déjenme decirles dos o tres cosas desde afuera: a la UNAM se le escucha poco, muy poco en la discusión sobre el país, en la discusión sobre el mundo; la UNAM está muy entretenida escribiendo papers”, lo que originó una andanada de aplausos; “siento a una UNAM que se (auto)elogia mucho”.

Y remató mostrando un periódico en el que se mostraba a la UNAM en el lugar número uno entre las instituciones de educación superior: “Colegas, ¡Pues entonces no la muevan, no la reformen!”, ironizó ganándose nuevamente al auditorio.

Manuel Gil Antón, un académico orgulloso de serlo, estudioso e investigador de la educación, remató finalmente con el núcleo de la idea que quería transmitir a los unamitas: No hay reforma posible desde la vanidad, no hay reforma posible si no se reconoce un malestar”.

“Si quisiera decirles que si la Universidad Nacional quiere reformarse, debe hacer un saldo de sus malestares, no de sus excelencias”, señaló en presencia Hugo Casanova Cardiel, coordinador de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria.

Durante su participación, Gil Antón indicó que la UNAM debe reconocerse como parte del conglomerado de la educación superior pública en México, junto a universidades estatales y las demás que están en CDMX, y que si, al igual que las demás instituciones, tiene poco impacto en los grandes debates nacionales, es algo a meditar: ¿porqué radio UNAM no impacta en la formación de la opinión pública?”, cuestionó.

Posteriormente, al finalizar la jornada de este jueves en el Foro, Gil Antón se acercó al coordinador y ofreció una disculpa por aquellos comentarios que pudieran percibirse como agresivos.

La mesa de diálogo titulada “Universidad, difusión y vinculación”, vio a académicos que compartieron posturas críticas sobre los modelos actuales de educación superior y el papel del profesorado. Al respecto Gil Antón planteó que la difusión del conocimiento no debe entenderse únicamente como transmisión de información, sino como un ejercicio que promueva formas rigurosas de pensamiento en la sociedad.

Uno de los puntos más relevantes de su exposición fue la crítica al modelo único de “profesor-investigador”, el cual, según se señaló, ha limitado una diversidad de modelos que deberían coexistir.

También criticó que se haya generado la falsa idea de que investigar es una actividad superior a la docencia. “Se ha construido la idea de que cualquiera puede enseñar o divulgar, cuando en realidad son tareas que requieren formación y dedicación”.

Hizo énfasis en que la difusión del conocimiento implica un reto importante: traducir ideas complejas en un lenguaje accesible para el público general.

Con una trayectoria que incluye cursos en el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la Universidad Iberoamericana, así como su labor en la Universidad Autónoma Metropolitana y el El Colegio de México, el académico ha dedicado su vida al análisis crítico del sistema educativo y agregó algunos comentarios durante una breve entrevista con Crónica.

Durante la conversación, afirmó que uno de los principales problemas en la educación es que los docentes no reciben formación pedagógica adecuada: “Nos han preparado para investigar, pero no para enseñar”.

Desde su perspectiva, la enseñanza no consiste en transmitir conocimientos de manera directa, sino en generar condiciones para que los estudiantes puedan aprender por sí mismos.

En este sentido, expresó su preocupación por el hecho de que muchos profesores se limitan a repetir contenidos sin reflexionar sobre las estrategias de enseñanza. Sin embargo, también reconoció que, a pesar de estas limitaciones, los estudiantes logran avanzar gracias a su propio esfuerzo: “La vida es amplia y los estudiantes aprenden por su cuenta, pero podríamos hacerlo mejor”.

Al ser cuestionado sobre cómo mejorar la educación, Gil Antón enfatizó la importancia de la humildad y la autocrítica en el trabajo docente. Consideró que los profesores deben reconocer sus errores y mantenerse en constante aprendizaje, con el objetivo de ofrecer una mejor formación a los alumnos.

Otro tema abordado fue la relevancia de la difusión cultural. Para el académico, esta actividad es fundamental para construir una opinión pública más crítica frente al poder.

Manuel Gil Antón escribió durante mucho tiempo una columna en Crónica que versaba sobre el tema educativo. Explicó que estos espacios en medios de comunicación, aunque cada vez más reducidos, siguen siendo una herramienta clave para acercar el conocimiento a la sociedad y fomentar una mayor comprensión de los procesos sociales. En cuanto a su experiencia en el periodismo, recordó con entusiasmo su paso por nuestro diario en la década de los noventa.

Destacó que este ejercicio le permitió desarrollar la capacidad de explicar temas complejos de manera clara.

Finalmente, al hablar sobre el futuro de la educación superior, mencionó que instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México deberían enfocarse en ofrecer una formación más integral, priorizando la cultura, el arte y la lectura por encima de la especialización temprana. Advirtió que el panorama laboral es incierto para quienes no acceden a la universidad, reiterando un punto central en su visión: la necesidad de repensar la educación desde una perspectiva más crítica, reconociendo su complejidad y apostando por una formación que no sólo transmita conocimientos, sino que también forme ciudadanos capaces de comprender y transformar su realidad .

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