Academia

Un análisis reciente de una muestra del asteroide Bennu reveló que el agua no circuló por todo su interior, sino únicamente por canales muy limitados; lo que ofrece una nueva forma de entender cómo se formaron los asteroides

Asteroide Bennu: detectan componentes relacionados con agua, ¿qué significa para la ciencia?

Asteroide Bennu Un análisis reciente de una muestra del asteroide reveló que el agua no circuló por todo su interior, sino únicamente por canales muy limitados. Ese flujo parcial modificó solo algunas regiones, dejando otras prácticamente intactas

La investigación, publicada en la revista PNAS, muestra que la materia orgánica y los minerales de Bennu no están distribuidos de manera uniforme. Esta diferencia química, detectada a escala nanométrica, abre una ventana inédita para reconstruir los procesos que moldearon este cuerpo lleno de carbono.

Nueva hallazgos en el asteroide Bennu: ¿que revela las nuevas investigaciones?

El estudio, encabezado por Mehmet Yesiltas, investigador de la Universidad de Stony Brook, logró identificar tres dominios químicos distintos dentro de la muestra analizada.

El resultado fue posible gracias a técnicas de espectroscopia infrarroja y Raman, con una precisión de apenas 20 nanómetros, equivalente al tamaño de una molécula grande.

La muestra proviene de la misión OSIRIS-REx de la NASA, que en septiembre de 2023 trajo a la Tierra fragmentos de la superficie de Bennu. Fue apenas el tercer retorno exitoso de material de un asteroide en la historia.

Los tres tipos de dominios que se encontraron fueron:

  • Áreas con compuestos alifáticos, es decir, hidrocarburos de cadenas abiertas.
  • Zonas con alta presencia de carbonatos, minerales asociados con calcio y magnesio.
  • Regiones con compuestos orgánicos ricos en nitrógeno.

En estas últimas dos, la interacción con el agua fue clave. Los compuestos organosulfurados se localizaron prácticamente solo en las zonas con carbonatos, lo que sugiere que estos minerales precipitaron directamente del agua circulante dentro del asteroide.

¿Dónde actuó el agua y dónde no?

Los expertos señalan que los compuestos alifáticos y los que tienen nitrógeno son muy sensibles a la alteración por agua; sin embargo, en Bennu se conservaron casi intactos, una señal clara de que el flujo hídrico no llegó a todas las zonas.

Esta segregación química demuestra que la presencia de agua en los asteroides no siempre genera cambios uniformes. Por el contrario, puede alterar unas regiones y dejar otras en su estado original.

Por qué es importante para la ciencia

El hallazgo rompe con la idea tradicional de que los asteroides ricos en agua se modifican de manera homogénea. En Bennu, el agua actuó de forma localizada.

Esa dinámica permite una mejor reconstrucción de los entornos del sistema solar temprano y explica por qué ciertos compuestos orgánicos lograron preservarse.

Los resultados también permitirán comparar esta muestra con las obtenidas del asteroide Ryugu por la misión Hayabusa2 de Japón. Si se repiten los patrones, se reforzará la teoría de que estos procesos químicos fueron comunes en los primeros cuerpos del sistema solar.

El papel de OSIRIS-REx en este avance

Bennu mide unos 500 metros de diámetro y se formó hace entre mil y dos millones de años, a partir de fragmentos de un objeto más grande que se rompió tras una colisión. Sus rocas, sin embargo, tienen cerca de 4 mil 600 millones de años, prácticamente de la misma época en que nacieron los planetas.

Por eso, el material traído por OSIRIS-REx es tan valioso: conserva señales de los mismos ingredientes químicos que existían cuando la vida aún no aparecía en la Tierra.

¿Qué significa todo esto?

El análisis confirma que el agua en Bennu no alteró su composición por completo, sino que fluyó únicamente por ciertas zonas.

Este comportamiento, registrado con precisión nanométrica por el equipo de Yesiltas, muestra que la formación de asteroides es un proceso mucho más complejo y localizado de lo que se creía.

A medida que avancen las comparaciones con otras muestras espaciales, la comunidad científica podrá afinar el relato sobre cómo se formaron los primeros materiales del sistema solar y cuáles fueron los ingredientes que, con el tiempo, abrirían camino a la vida en nuestro planeta.

Tendencias