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De acuerdo a versiones de medios y grupos ecologistas, existen evidencias de vertimientos de petróleo antes del mes de marzo; sin embargo, hay fuentes que indican que los derrames son una constante

Derrame de crudo en el Golfo de México: ¿encubrimiento, opacidad u omisión?

Derrame. El derrame afecta los litorales de tres estados de la República: Tamaulipas, Veracruz y Tabasco; con una extensión de más de 600 km desde la costa, aunque organismos como Greenpeace calcula una extensión de 900 km. (Global Energy)

De acuerdo con la escasa información disponible, a inicios de marzo del presente año se dio a conocer sobre un derrame de petróleo en el Golfo de México. Las causas no han sido señaladas claramente y las consecuencias se han minimizado. El derrame afecta los litorales de tres estados de la República: Tamaulipas, Veracruz y Tabasco; con una extensión de más de 600 km desde la costa, aunque organismos como Greenpeace calcula una extensión de 900 km.

De acuerdo a versiones de medios y grupos ecologistas, existen evidencias de vertimientos de petróleo antes del mes de marzo; sin embargo, hay fuentes que indican que los derrames son una constante. Las autoridades federales han planteado tres posibles hipótesis sobre el origen:

  1. Fuga en infraestructura petrolera, pues existen sospechas de ductos en la zona de Cantarell-Dos Bocas, en donde también se tiene evidencia satelital que sugiere fugas recurrentes desde años previos.
  2. Buques o actividades marítimas.  Las Autoridades han señalado posible descarga de embarcaciones; por ejemplo, un buque estuvo anclado sobre un ducto durante días en la zona crítica.
  3. Emanaciones naturales. El Golfo tiene filtraciones naturales de hidrocarburos que podrían contribuir

Pese a esto, no existe una evaluación formal y concluyente. De acuerdo con las autoridades, los residuos continúan llegando intermitentemente en forma de material “intemperizado” (alterado por la exposición prolongada al agua, al sol y al viento). Hasta ahora se han recogido 785 toneladas de residuos en playas y otras 40 toneladas directamente en el mar.

La contaminación compromete ecosistemas completos como playas, costas y manglares en donde se han encontrado diferentes especies de animales muertos o seriamente afectados como delfines, tortugas y aves, entre otros. La salud humana está también en riesgo por el ánimo de alimentos contaminados o por contacto directo con el crudo.

El petróleo tiene una naturaleza química compleja, lo que le permite permanecer durante años o décadas en el medio ambiente. Sus componentes se bioacumulan y causan daños tóxicos y físicos a la fauna y flora, afectando la calidad del aire con gases nocivos y persistiendo en los ecosistemas marinos y terrestres tras derrames o descargas, lo que provoca que los ecosistemas marinos y costeros tarden años en recuperarse.

La toxicidad por petróleo en seres humanos presenta múltiples afectaciones, entre ellas en los sistemas respiratorio y nervioso, así como en la piel. Los vapores provocan mareos, náuseas, irritación de las mucosas, dolores de cabeza y la exposición constante se relaciona con bronquitis, asma y daño pulmonar. El contacto directo en la piel y ojos produce irritación y quemaduras.

Altos niveles de exposición se relacionan con fatiga, dolores de cabeza, confusión mental y en casos graves puede ocasionar coma o colapso. La exposición a largo plazo puede provocar cáncer y leucemia.

La ingestión de petróleo es altamente tóxica, causando problemas gastrointestinales, daños neurológicos, y neumonitis química. Los signos inmediatos son náuseas, vómitos, dolor abdominal, mareos y dolor de cabeza, requiriendo atención médica urgente.

La omisión de las autoridades ante esta problemática y la desestimación de las consecuencias agravantes más el problema es sumamente grave. Es urgente que se dé a conocer la información completa y se tomen acciones al respecto.De acuerdo con la escasa información disponible, a inicios de marzo del presente año se dio a conocer sobre un derrame de petróleo en el Golfo de México. Las causas no han sido señaladas claramente y las consecuencias se han minimizado. El derrame afecta los litorales de tres estados de la República: Tamaulipas, Veracruz y Tabasco; con una extensión de más de 600 km desde la costa, aunque organismos como Greenpeace calcula una extensión de 900 km.

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