
La cápsula tripulada de Artemis II, que orbitó la Luna en una histórica misión, amerizó este viernes cerca de la costa de San Diego (California) con la ayuda de paracaídas para reducir la velocidad de una caída libre de unos 14 minutos de duración tras entrar en la atmósfera terrestre.
La NASA, que lo calificó de “un descenso perfecto”, informó con anticipación que los buzos serán los primeros en acercarse a Orión para evaluar el aire y el agua alrededor de la nave, y asegurarse de que sea seguro salir para la tripulación, compuesta por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen.
La recuperación de los astronautas, que la agencia espacial reportó de forma inicial en “excelente forma” en su evaluación a distancia, estará a cargo de las fuerzas armadas estadounidenses y personal de la NASA y llevará entre 30 y 45 minutos.
“Felicidades. Artemis II, misión cumplida”, declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en X.
Artemis II culmina así una misión de diez días que despegó de Florida el 1 de abril, durante la cual orbitó la Luna, sin alunizar, marcando el regreso de astronautas a sus inmediaciones por primera vez desde 1972, en la era del Programa Apolo.
Durante el descenso, los cuatro astronautas soportaron velocidades que superaron los 40 mil kilómetros por hora (cerca de 24 mil 661 millas por hora), mientras la nave enfrentaba temperaturas extremas generadas por la fricción con la atmósfera terrestre, de hasta unos 2.760 grados centígrados (5 mil Fahrenheit).
“Reid, Victor, Christina, y Jeremy hicieron un trabajo extraordinario. Estos talentosos astronautas inspiraron al mundo y representaron a sus agencias espaciales y naciones (EU y Canadá) como embajadores de la humanidad en las estrellas”, añadió Isaacman.
La NASA también ha reportado que hasta ahora todas las maniobras han resultado “de manera perfecta”, sin ningún tipo de problema en la nave.
La maniobra, en la que además hubo una desconexión de comunicaciones de seis minutos ya prevista tras la llegada a la atmósfera, era una prueba de fuego para probar el escudo térmico que protege a la nave y los astronautas.
Artemis II reingresó a la Tierra con una trayectoria más directa que la que tomó Artemis I, misión no tripulada de 2022, para reducir las posibilidades de que el escudo térmico sufriera daños que pusieran en peligro a los cuatro astronautas.
Esta vez la duración de la entrada fue de unos 14 minutos, en lugar de 20, lo que induce una carga térmica mucho menor en el escudo, según la dijo NASA en sus conclusiones.
Al salir de la cápsula, los astronautas fueron llevados a una plataforma inflable, donde los recogen dos helicópteros y los trasladan a la enfermería de un barco, para después hacer otras revisiones médicas en tierra.
Entre tanto, Orión fue al barco para su regreso al Centro Espacial Kennedy, en Florida, después de recorrer más de 1.1 millones de kilómetros (694 mil 481 millas).
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a la tripulación de la misión Artemis II tras su regreso desde la órbita lunar y aseguró que el país dará nuevos pasos hacia futuras exploraciones espaciales, incluida una eventual misión a Marte.
“Felicidades a la gran y muy talentosa tripulación de Artemis II. Todo el viaje fue espectacular, el aterrizaje fue perfecto y, como presidente de Estados Unidos, no podría estar más orgulloso”, afirmó Trump en un mensaje a través de su red social Truth Social.
El mandatario añadió que espera recibir pronto a los astronautas en la Casa Blanca y adelantó que su Administración continuará impulsando la exploración espacial.
“Lo haremos de nuevo y luego, siguiente paso, Marte”, dijo.
RESULTADOS
En los primeros seis días de la misión comprobó que la cápsula Orión funciona según lo previsto con tripulación a bordo por primera vez, algo que ningún simulador podría haber comprobado.
Sin embargo, quizás su mayor logro reside en las acciones de la tripulación de Artemis, que generó esperanza y optimismo en un mundo que parece necesitar desesperadamente inspiración.
Pero la pregunta clave sigue en pie: ¿es realmente alcanzable el alunizaje para 2028, como desean la NASA y el presidente Trump?
Pocos días después de que el sistema de lanzamiento espacial (SLS, por sus siglas en inglés) de la NASA llegara a la plataforma de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, la lección más importante sobre Artemis II ya se había aprendido.
Tras dos lanzamientos cancelados en febrero y marzo debido a problemas técnicos distintos, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, declaró: «Lanzar un cohete tan importante y complejo como el SLS cada tres años no es el camino al éxito».
La agencia, afirmó, debía dejar de tratar cada cohete «como una obra de arte» y hacer lanzamientos con la frecuencia propia de un programa serio.
Eso importa, porque replantea todo lo que ha venido después. Y, a la luz de esa ambición, ¿qué nos ha demostrado la misión en los seis días transcurridos desde que Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen despegaron el 1 de abril?
Según todos los parámetros que importan a los ingenieros, el SLS funcionó de acuerdo a lo previsto. Cada fase del ascenso fue, en el lenguaje formal del centro de control de la misión, “nominal”: presión dinámica máxima, apagado del motor principal y separación de los propulsores.
Dos de las tres correcciones de rumbo previstas en la ruta hacia la Luna se descartaron porque la trayectoria ya era tan precisa que no eran necesarias y fue otra de las lecciones .