
En México existen 232 Áreas Naturales Protegidas de diferentes tipos, incluyendo las reservas de la biósfera, los parques nacionales, las áreas de protección de flora y fauna, los santuarios, y las áreas de protección de recursos naturales. Sin embargo, la continua deforestación en el país ha planteado la duda sobre si han prevenido la transformación de la cobertura del suelo. Esto es, la persistente transformación del paisaje despertó el interés por evaluar la efectividad de las áreas protegidas para evitar que se modifique la vegetación que protegen.
Algunas investigaciones han abordado este problema. Por ejemplo, en un estudio publicado en el año 2008 se estimó la superficie ocupada por cada tipo de vegetación en los años 1993 y 2002 al interior de 69 Áreas Naturales Protegidas, y se compararon las superficies entre esos dos años. En dicho trabajo encontraron que la efectividad de las áreas protegidas es sumamente variable, pues en algunas no detectaron cambios en su vegetación (evidenciando que son muy efectivas), mientras que en otras observaron cambios en hasta 72% de su superficie (evidenciando que son poco efectivas). Considerando las evidencias de todas las áreas protegidas que evaluaron, se planteó que al menos 54% podían considerarse efectivas, pues los cambios no fueron severos.
Un estudio más reciente, de escala global, documentó en 2022 que la deforestación en las Áreas Naturales Protegidas de Latinoamérica es 2% menor que en todo el continente en su conjunto. Esta investigación también muestra que las áreas protegidas previenen la deforestación y el cambio en la cobertura del suelo. Sin embargo, otra conclusión que se manifiesta es que las Áreas Naturales Protegidas no son infalibles para preservar la vegetación. Ahora bien, ambos estudios mencionados previamente se centraron en áreas protegidas de gran tamaño, por ejemplo que contaran con más de 10,000 hectáreas de cobertura arbórea, o en áreas protegidas declaradas en México antes de 1997. Por tanto, no se ha evaluado la efectividad de todas las Áreas Naturales Protegidas del país, en particular de aquellas más pequeñas y en entornos locales.
Desde el año 2000 se han creado en México diversas áreas protegidas que tienen una extensión modesta. Específicamente, el programa de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (a las cuales nos referiremos simplemente como áreas voluntarias) se pensó como una estrategia de conservación complementaria al sistema de Áreas Naturales Protegidas, el cual incluye a todas las áreas protegidas Federales y Estatales de gran tamaño. El programa de las áreas voluntarias le permite a dueños particulares inscribir sus propiedades a un registro nacional, recibiendo el reconocimiento oficial como Área Natural Protegida.
La primera área voluntaria se encuentra en el municipio de Coatzacoalcos, al sur del estado de Veracruz. Fue registrada en el año 2002 con el nombre de Parque Ecológico Jaguaroundi y cubre una superficie de aproximadamente 1,000 hectáreas. Actualmente, se han sumado muchas más áreas voluntarias con una gran diversidad de tamaños, incluyendo algunas realmente pequeñas. Para diciembre de 2025, ya existían 617 de estas áreas voluntarias que, en conjunto, protegen más de un millón de hectáreas del territorio nacional, y en ellas están representados al menos 15 ecosistemas diferentes.
Aunque las áreas voluntarias complementan el sistema de Áreas Naturales Protegidas de México, es posible que también padezcan la presión y los efectos de la deforestación. Si bien algunas áreas voluntarias tienen un gran tamaño (la más grande cubre más de 224,000 hectáreas), éstas son la excepción, pues 95% de ellas tienen menos de 10,000 hectáreas, una tercera parte (33%) tienen menos de 10 hectáreas, y 7.5% tienen menos de una hectárea. Además, todas ellas fueron decretadas después del año 2000, por lo que ninguna de las áreas voluntarias fue incluida en las evaluaciones de efectividad en la prevención de la transformación de la cobertura del suelo mencionadas anteriormente.
Por tanto, podemos plantearnos para las áreas voluntarias la misma pregunta que alguna vez se plantearon aquellos investigadores sobre las Áreas Naturales Protegidas federales y estatales. Esto es, ¿cuán efectivas han sido para prevenir la transformación de su cobertura del suelo? Hasta donde sabemos, aún no se evalúa si esta estrategia de conservación ha dado frutos impidiendo cambios en su vegetación, excepto por un trabajo reciente en el Parque Ecológico Jaguaroundi. Dicho estudio mostró que esta área voluntaria no sólo ha prevenido la pérdida de selva, sino que ha aumentado la superficie de su área forestal. Sin embargo, como bien dice el dicho, una golondrina no hace primavera, por lo que cabe plantearse si este hallazgo es generalizable a todo el sistema de áreas voluntarias. Definitivamente, queda mucho por evaluar y descubrir sobre un programa de conservación tan noble como el de las áreas destinadas voluntariamente a la conservación.
Para saber más
CONANP. (2018). 100 años de conservación en México: Áreas Naturales Protegidas de México (First). SEMARNAT, CONANP. https://www.conanp.gob.mx/pdf/100A%C3%B1osConservaci%C3%B3n.pdf
Figueroa, F., & Sánchez-Cordero, V. (2008). Effectiveness of natural protected areas to prevent land use and land cover change in Mexico. Biodiversity and Conservation, 17(13), 3223–3240. https://doi.org/10.1007/s10531-008-9423-3
Fritz, S., Laso Bayas, J. C., See, L., Schepaschenko, D., Hofhansl, F., Jung, M., Dürauer, M., Georgieva, I., Danylo, O., Lesiv, M., & McCallum, I. (2022). A Continental Assessment of the Drivers of Tropical Deforestation With a Focus on Protected Areas. Frontiers in Conservation Science, 3. https://doi.org/10.3389/fcosc.2022.830248
Numeralia de las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación. https://simec.conanp.gob.mx/numeraliaadvc.php (consultado por última vez el 03 de abril de 2026)
Peña-Azcona, I., Ortega-Argueta, A., García-Barrios, R., & Elizondo, C. (2022). Áreas de conservación voluntaria en México: Alcances y desafíos. Revista de Ciencias Ambientales, 56(2), Article 2. https://doi.org/10.15359/rca.56-2.7
Sentíes-Aguilar, E. M., Cabrera-Cruz, S. A., Cervantes-Pasqualli, J. A., & Villegas-Patraca, R. (2026). Tropical forest loss reversed and birds sheltered at a potential Important Bird Area. Journal for Nature Conservation, 89, 127147. https://doi.org/10.1016/j.jnc.2025.127147