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Comunidades diseñan y gestionan sus propios proyectos.; la modalidad busca generar empleo y fortalecer la identidad cultural

El turismo comunitario, una alternativa para el desarrollo local y la preservación cultural

UAEH Carlos Antonio Rosas Candelas, profesor investigador del Área de Turismo de la UAEH. (Carlos Martínez)

Durante décadas, el turismo en México se desarrolló bajo un modelo masivo enfocado en grandes destinos y ciudades, lo que concentró beneficios en empresas privadas y operadores turísticos. Por ello, en años recientes el turismo comunitario surge como una modalidad que busca transformar esta dinámica al involucrar directamente a los pobladores en la organización de actividades.

En este sentido, Carlos Antonio Rosas Candelas, profesor investigador del Área de Turismo del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), explica que esta modalidad se distingue porque los proyectos son diseñados, organizados y administrados por las propias comunidades, quienes asignan responsabilidades y distribuyen los ingresos generados.

Experiencias gestionadas por las comunidades

De acuerdo con el docente Garza este modelo se centra en experiencias relacionadas con la cultura, las tradiciones y el entorno natural de cada comunidad. A diferencia de los complejos turísticos, el principal atractivo radica en la convivencia y el aprendizaje cultural en conjunto con visitantes y anfitriones.

Entre las actividades más comunes se encuentran talleres artesanales, muestras de danza tradicional, degustaciones gastronómicas y recorridos por senderos naturales. También se promueve la convivencia con pueblos indígenas, generando un intercambio cultural enriquecedor para ambas partes.

Potencial para el desarrollo local

En diversas zonas rurales, la falta de oportunidades laborales ha provocado que muchas personas migren hacia otras regiones o al extranjero. Este fenómeno no solo implica la búsqueda de empleo, sino también la separación de familias y la disminución de población en algunas localidades. Ante ello, algunos asentamientos han buscado alternativas que les permitan crear actividades en su propio territorio.

Un ejemplo se encuentra en Ixmiquilpan, en el parque EcoAlberto, donde la comunidad identificó que los visitantes buscaban experiencias más allá del entretenimiento, mostrando interés por la herencia local y la convivencia con los habitantes.

Es así como en 2004 desarrollaron una caminata nocturna que recrea las dificultades que enfrentan las personas al migrar hacia Estados Unidos. Durante el recorrido se representan situaciones de cansancio y riesgo con fines de sensibilización social.

Con el tiempo, esta iniciativa se consolidó como un producto reconocido a nivel nacional. Los recorridos se realizan de manera periódica y suelen requerir reservación previa debido al interés que han generado entre distintos visitantes.

Además de atraer visitantes, el proyecto genera oportunidades laborales para los habitantes, permitiendo que algunas personas encuentren empleo en su comunidad y reduzcan la migración hacia otras regiones. Gracias a ello, algunos jóvenes han decidido permanecer en sus localidades, fortaleciendo el tejido social y la continuidad de sus tradiciones.

Beneficios para las comunidades

Una de las principales ventajas es que los beneficios económicos permanecen en el sitio. Al gestionar directamente los servicios, los ingresos pueden distribuirse entre quienes participan, lo que favorece una mayor equidad económica dentro de las localidades involucradas.

Además del impacto económico, este tipo de proyectos también favorece la participación de distintos sectores de la comunidad. En varios casos, las mujeres encuentran oportunidades para integrarse a las actividades a través de la preparación de alimentos, talleres tradicionales y atención a visitantes.

De hecho, esta participación permite que ellas se conviertan en las líderes de los proyectos. Al ser las principales guardianas de la cultura y las tradiciones, ahora ocupan el rol de tomadoras de decisiones, transformando su posición social y económica dentro de sus localidades.

Reconocimiento y desafíos

Rosas Candelas expone que el turismo comunitario ha comenzado a recibir relevancia nacional, ya que el 23 de marzo de 2026 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por parte de la presidente Claudia Sheinbaum un decreto que lo reconoce como actividad de interés público. Esto abre la puerta a programas de capacitación y acompañamiento para fortalecer los esfuerzos colectivos.

A partir de esto, las instituciones ahora deben brindar capacitación y talleres especializados. El objetivo es que las y los integrantes de las comunidades, que a veces tienen una escolaridad limitada, reciban herramientas en temas de administración, financiamiento, diseño de marca y derechos de autor, entre otros, permitiéndoles generar una ganancia que sea verdaderamente efectiva para ellos.

Sin embargo, Rosas Candelas señala que uno de los desafíos que enfrenta esta modalidad es el comportamiento de algunos turistas, quienes en ocasiones no comprenden el valor cultural de las comunidades que visitan. Esto puede provocar actitudes que reducen las tradiciones a simples espectáculos o elementos exóticos.

Por ello, mencionó que es importante promover experiencias que permitan a los visitantes comprender el significado de las costumbres locales, con el objetivo de concientizar y fomentar el respeto hacia su identidad.

Comprender otras culturas

Cuando las personas visitan entornos con tradiciones distintas, tienen la oportunidad de conocer sus formas de organización, sus creencias y la relación que mantienen con su entorno. Este contacto directo permite entender el significado que tienen ciertos elementos culturales para cada grupo social.

Por ejemplo, en muchos pueblos originarios, productos como el maíz no solo representan un alimento cotidiano, sino un elemento central de su identidad cultural y espiritual. Este tipo de experiencias permiten a los visitantes dimensionar la profundidad de esas cosmovisiones.

De acuerdo con el experto Garza, cuando las actividades se desarrollan con ética y empatía contribuyen a fortalecer el diálogo cultural. Además, permiten reconocer que las comunidades indígenas poseen conocimientos y saberes importantes transmitidos durante generaciones.

Una forma distinta de viajar

Finalmente, el docente Gaza menciona que cuando el Turismo Comunitario se desarrolla con respeto y sensibilidad, este modelo no solo impulsa la economía, sino que también fomenta una relación más equilibrada entre quienes viajan y quienes comparten su cultura. De esta manera, también se promueve una forma de viajar más consciente, basada en la valoración del otro.

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