
La ciudad de Boston cuenta con “la milla cuadrada más innovadora del planeta”, una pequeña superficie de Cambridge enmarcada en por los corporativos de la industria en biotecnología más importantes del mundo y flanqueada por los departamentos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Entre los edificios históricos de ladrillo rojo y los ventanales rectangulares que esculpen la geometría exacta en el paisaje de sus calles, industria y academia han desarrollado una imbricación casi simbiótica donde la subsistencia de una compromete la salud de la otra. Sólo basta atravesar el Río Charles para llegar a la Universidad de Boston y al Hospital General de Massachusetts que, junto con otros de los hospitales más importantes de EU en la región, complementan la cercanía entre lo que ocurre en los laboratorios y lo que transforma la industria con las necesidades en salud.
En esta ciudad se gestó la vacuna de Moderna contra Covid, una de las primeras aprobadas en la emergencia de la pandemia, pero es el epicentro de miles de empresas de base tecnológica en medicina y salud que encuentran un ecosistema propicio para su desarrollo.
APRENDIZAJE.
En este contexto, la delegación latinoamericana del Latam Health Champions (LHC) 2026, compuesta por académicos y emprendedores de seis países de la región, conocieron detalles de este ecosistema único en el mundo en la búsqueda de herramientas que permitan poner en marcha innovaciones basadas en sus investigaciones y desarrollos tecnológicos.
“Los hemos traído a Boston porque es una experiencia interesante y de mucho aprendizaje para alguien como ustedes que está marcando una diferencia en la innovación en salud”, dijo Carlos Felipe Escobar, director del Instituto de Prospectiva e Innovación en Salud (INNOS) –think thank colombiano creado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo y la Universidad El Bosque.
En el marco de la visita académica, Raquel Sorza Ocaña, directora de Política en Salud de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), principal impulsor del LHC, señaló a su vez que, el programa busca abrir puertas a proyectos latinoamericanos a este tipo de ecosistemas y romper con la idea de que la región no produce avances que puedan alcanzar innovaciones de primer nivel.
“En América Latina están surgiendo soluciones para atender retos de salud de todo tipo de salud pública y ustedes son la muestra de eso. Entonces, ese es un primer paradigma que tenemos que romper, el primer mito”.
Refirió que el ecosistema que vive y se respira en las instituciones y corporativos de Boston son únicos y de los cuales se pueden aprender para llevar experiencia a otras regiones de América Latina.
“Uno camina por sus calles y ve a Google por un lado y a Portal Innovation o Harvard por el otro y a todo mundo hablando en la misma sintonía, eso es crear un ecosistema.¿Por qué no pensar que algo parecido puede existir en América Latina?
EN EL MIT.
Por otra parte, durante el segundo día de actividades del LHC, los visitantes asistieron a charlas y reuniones en el MIT y el Instituto Koch para la Investigación Integrativa del Cáncer.
Durante la primera parte del recorrido, se expusieron algunos de los programas de mentoría especializada del MIT para el impulso de empresas y proyectos de base tecnológico, así como las estrategias que emplea la institución para asociarse de manera natural y casi normativa con la industria.
“La idea es que con esas conexiones y esas mentorías se os ayuda a desarrollar vuestros proyectos, vuestras ideas, y a identificar estrategias para llegar a impacto. Hay gente que, de otra manera, no tendría manera de conectar en Boston”, explicó Mercedes Balcells, académica del programa de innovación biomédica del instituto.

“Nuestros objetivos aquí en MIT son realmente pensar, como dijo Mercedes, ¿cómo podemos acelerar el proceso de innovación en un escala global?, ¿cómo podemos ir de idea inicial hasta los impactos?”, expuso por su parte Freddy Nguyen, investigador del MIT, director del Catalyst Scholars Program y fundador de su propia empresa de medicina nanotecnológica.
“El poder de MIT es realmente la innovación de este sistema”. Agregó que en el reconocimiento de que Estados Unidos tiene capacidades propias para alcanzar soluciones, dan el lugar que corresponde a las universidades, hospitales, sistemas de salud, industria y gobierno.
Eso los ha puesto a la cabeza la la innovación en el sector: en Massachusetts, la cantidad de fondos de capital de la industria de biotecnología en el 2024 fue de 7.800 millones de dólares; suma 106 mil trabajadores en la industria de la biotecnología y han recibido fondos del gobierno federal por 45 mil millones de dólares en los últimos 25 años.
“Comparado con la mayoría de los ecosistemas en el exterior, tenemos un ambiente muy exclusivo y muy amigable, porque aquí todos estamos motivados por la misma cosa. ¿Cómo podemos absorber el proceso innovador y mejorar las condiciones de vida? Y así, incluso si no puedo ayudarte en un tema en particular, probablemente conozca a alguien que puede, y es exactamente el tipo de cultura que hay aquí”.