
Una gran superficie de enfrentamientos entre animales silvestres se localiza en el semidesierto del noreste de México, si nos acercamos a Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas, podremos ser espectadores de lo que sucede. Es una extensión de pastizales donde habita el personaje principal, ahí lo podemos encontrar. Se llama perrito llanero mexicano (Cynomys mexicanus), un mamífero pequeño en peligro de extinción que forma organizaciones sociales llamadas familias integradas por crías, juveniles y adultos, diferenciados entre hembras y machos. Los grupos de familias forman colonias que con el paso del tiempo son más restringidas en número y superficie por el cambio de uso del suelo ejercido por actividades humanas realizadas en el lugar en forma de agricultura y pastoreo. Esta especie se considera semifosorial diurna, es decir, los individuos pasan en madrigueras que ellos mismos construyen la mayor parte del día y eso les permite soportar condiciones extremas de clima. Por ello, en las colonias es posible observar cientos o miles de montículos de tierra alrededor de las entradas de las madrigueras, indicador que los animales tienen actividad en esos lugares.
El cuerpo del perrito llanero es compacto, tiene patas delanteras y traseras fuertes, garras filosas que están en mantenimiento todos los días por su uso en la excavación. La acción de remoción del suelo con las patas, la acompaña con el hocico que tiene dientes incisivos afilados y poderosos. Los músculos del cuello son ejercitados por el movimiento al extraer el suelo; cabeza y hombros también intervienen en esa acción. La tierra es movida del interior de la madriguera por el hocico y patas delanteras, llega a la parte baja de la panza y es empujada por las patas traseras, la sincronización repetida de los movimientos es semejante a los de una pequeña máquina removedora de suelo, para el animal representa un ejercicio bien articulado y sincronizado, con un ritmo que demanda condición física por ser movimientos que inmiscuyen varias partes del cuerpo.
Debe adicionarse que en el interior de las madrigueras el perrito llanero está expuesto al polvo y tierra que le caen en la cabeza, ojos y hocico, así que el ejercicio que realiza tiene su mérito dado por la dificultad de postura y el tiempo que invierte para hacerlo. Sin duda estos animales silvestres tienen características idóneas para sus actividades de excavación, aunque en apariencia no son visibles sus músculos, la acción de excavación indica que son fuertes y hábiles.
En animales silvestres hay un término llamado comportamiento agresivo, definido como, cualquier acción dirigida a amenazar, atacar o dañar a otro individuo. Esto puede ser hacia miembros de la misma especie (intraespecífica) o hacia otras especies (interespecífica). Las funciones principales son: a) defensa del territorio; b) protección de crías o grupo social; c) acceso a recursos; d) disuasión sin contacto físico. El comportamiento agresivo puede subdividirse en activo, el cual implica ataque directo o confrontación física y el pasivo, el que utiliza alarmas, señales, evasión y distancia, sin contacto físico directo.
En la evolución y supervivencia de las especies, el comportamiento agresivo pasivo está compuesto por la evasión y la distancia. En humanos, recibe el nombre de escalada mínima, es un enfoque de defensa personal que consiste en utilizar la menor agresión posible para neutralizar un peligro, priorizando la seguridad, la evasión y la prevención, complementado con acciones básicas que incrementen la efectividad de la defensa evitando la confrontación directa prolongada. Cuando falla lo anterior se recurre al comportamiento agresivo activo (acciones básicas físicas para neutralizar y escapar). El perrito llanero exhibe un comportamiento agresivo pasivo si se considera que es una presa para otros animales, sus depredadores muestran comportamiento agresivo activo con el objetivo de cazarlos para alimentarse de ellos.
Desde hace miles de años, el humano ha observado a los animales, ha tenido interés en la sobrevivencia de las especies, en cómo se defiende y como puede ser utilizado su comportamiento en lo que se conoce como defensa personal. Si bien la vida silvestre no tiene manuales que indiquen como sobrevivir a un ataque por depredadores, la observación humana ha acumulado conocimientos que son resumidos en la escalada mínima y que serán descritos a continuación.
Una escena cotidiana en los pastizales del semidesierto, específicamente en las colonias de perritos llaneros es la formación de grupos diurnos pastoreando en la superficie alrededor de las madrigueras. Algunos de ellos vigilan las inmediaciones de las colonias, se alimentan y a la par detectan posibles amenazas terrestres o voladoras dadas por depredadores potenciales, como coyote (Canis latrans), tlalcoyote (Taxidea taxus), comadreja cola larga (Neogale frenata), águila real (Aquila chrysaetos), aguililla cola roja (Buteo jamaicensis), entre otras.
Si en la descripción anterior se consideran solo a dos mamíferos pequeños, como el perrito llanero (presa) y comadreja cola larga (depredador), se tiene un ejemplo potencial de lucha por la supervivencia, que puede convertirse en un combate intenso. La escalada mínima se inicia una vez que los vigías detectan la amenaza, las alarmas sonoras dadas por los ladridos de los perritos provocan el escape del grupo a lugares seguros. Es decir, se amplía la distancia de seguridad entre presas y depredador (generalmente uno). Este efecto es lo que busca la escalada mínima, evita el peligro por estar atento al entorno y reconocer situaciones de riesgo dadas por la cercanía de depredadores en el lugar.
Alejarse y aumentar distancia de seguridad es un principio económico de supervivencia, se estará a salvo con menor esfuerzo. Una confrontación física es costosa, alguien perderá y generalmente será la presa. Por ello, esto recibe el nombre de evasión, marcar distancia y utilizar las madrigueras son parte de la estrategia. El depredador que en este ejemplo es la comadreja, es hábil y voraz, sus movimientos rápidos en la superficie del terreno le permiten ubicar a su posible presa, dado que las madrigueras son parte de la escala mínima, la anatomía de su cuerpo le permite entrar con facilidad y continuar en los túneles para ubicar al perrito llanero. Si se llega a esto, la pelea por la supervivencia se convierte en la activación de estrategias de escape y evasión subterránea en ausencia de luz. En estas condiciones, si el perrito llanero es atrapado por la comadreja no tendrá escapatoria, si los integrantes de la familia están en la madriguera correrán con la misma suerte. Este depredador se detendrá cuando no queden individuos cercanos por cazar y lo más probable es que se coma una parte de un solo individuo, evolutivamente está programado para estas acciones.
Así es la vida en el semidesierto. El perrito llanero pierde ante el que puede ser su acérrimo enemigo la comadreja cola larga. La escena se repite una y otra vez en superficie y en los túneles con otros depredadores, en ocasiones la escalada mínima funciona a favor del perrito llanero, en otras, no. No es ensayo y error, son miles de años de comportamiento evolutivo que pudieran resumirse en el arte del escape, cuando en realidad es un proceso bien definido por: llamar la atención del grupo, utilizando alarmas sonoras (ladridos) para avisar del peligro a los demás miembros del grupo, que tienen como objetivo disuadir al depredador, alejarse de la fuente de peligro, mantener distancia de seguridad y desplazarse hacia zonas seguras (madrigueras), que en ocasiones solo son agujeros de escondite momentáneo utilizados como distracción y retrasar al depredador (evasión).
Las duras condiciones dadas por el clima en el hábitat de perrito llanero lo obligan a tener actividad diurna condicionada por las altas temperaturas, la cual disminuye el número de animales en superficie y en consecuencia el riesgo de ser detectados por depredadores. Efectos similares pueden observarse en días con vientos fuertes y lluvias, estos eventos se suman a la protección de las colonias, dándoles un descanso a las posibles presas.
Las estrategias de defensa del perrito llanero mexicano forman parte del comportamiento agresivo de la especie, si bien son pasivas por ser defensivas, muestran que son parte de lo que debe hacer diariamente para sobrevivir.
Therya ixmana 5(1):20-21
https://mastozoologiamexicana.com
1Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro. Saltillo, Coahuila, México.
digon_mx@yahoo.com (DUG-U), hectordarioua@gmail.com (HDG-L)
2Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Forestales. Linares, Nuevo León, México. juvalle.uanl@gmail.com (JIU-S)
*Autor de correspondencia