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Se realizaron modificaciones a las legislaciones de Hidalgo para atender las problemáticas ambientales que enfrenta este sector

Desigualdad climática afecta a adultos mayores

Mayor. Darien Miranda Ruiz, egresado de la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). (Alejandra Zamora Canales.)

El cambio climático suele abordarse como un fenómeno global, abstracto y lejano, sin embargo, sus efectos ponen sobre la mesa una verdad incómoda: no todos los territorios, ni poblaciones enfrentan este deterioro ambiental en igualdad de condiciones.

Escenarios futuros sin intervención adecuada

Una investigación realizada por Darien Miranda Ruiz, egresado de la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), pone el foco en las problemáticas que presentan las personas adultas mayores dentro de la Zona Metropolitana de Pachuca (ZMP) para enfrentar los retos de la crisis ambiental.

Bajo el título “Cambio climático y vulnerabilidad: Desafíos y soluciones desde las políticas públicas”, se realizó un estudio en el que se analizaron las dimensiones sociales, económicas, ambientales e institucionales en 11 localidades de cinco municipios: Mineral de la Reforma, Zempoala, Mineral del Monte, Zapotlán de Juárez y Pachuca de Soto.

Los resultados mostraron un panorama diverso, en donde, localidades como La Providencia y Centro de la capital hidalguense tienen mayores afectaciones sociales, mientras que Santa Gertrudis, Acayuca y Téllez evidenciaron problemáticas ambientales más severas. Esta pluralidad confirma que las estrategias generalizadas no responden a las necesidades específicas de cada comunidad.

A través de una metodología mixta, la investigación construyó un índice de vulnerabilidad que arrojó un valor de 1.96, muy por encima del límite aceptable (0.5). Este dato confirma una alta susceptibilidad de las personas adultas mayores frente a los efectos del cambio climático.

Las proyecciones son preocupantes: si no se implementan medidas adecuadas, para 2030 podría registrarse un incremento del 21 % en la probabilidad de que estos impactos continúen intensificando, especialmente ante el envejecimiento poblacional.

Esta investigación Garza abordó tres dimensiones, la primera en materia de salud identificó una mayor incidencia de enfermedades asociadas al estrés térmico, como golpes de calor, convulsiones, desmayos, mareos, deshidratación, calambres, sarpullidos, además de afecciones cardiovasculares, respiratorias y renales.

Dentro del factor económico, un gran número de personas mayores de los 60 años carecen de recursos para implementar medidas de adaptación, como mejorar sus viviendas o acceder a servicios adecuados.

Sin embargo, el hallazgo más crítico se encuentra en la dimensión institucional, pues a pesar de que existen leyes y políticas públicas sobre cambio climático, protección civil y atención a adultos mayores, éstas suelen ser generalistas, dejando a un lado las particularidades de cada población, como el aislamiento social o la falta de redes de apoyo.

De la investigación a la acción

Frente a este panorama, el estudio de Darien Miranda plantea no solo dimensionar la problemática sino también proponer soluciones prácticas y viables, por ello se planteó la creación de un protocolo diferenciado, reformas a iniciativas legislativas y un programa de información accesible.

En colaboración con el Congreso del Estado de Hidalgo, a través de la Comisión de Personas Adultas Mayores, se propuso la modificación de 14 artículos relacionados con las leyes de mitigación y adaptación ante los efectos del cambio climático, de protección civil y de los derechos de las personas adultas mayores.

Como resultado, se logró incorporar propuestas clave como el diseño de estrategias diferenciadas a nivel municipal, la creación de un sistema integral de gestión de riesgos y el fortalecimiento de la educación ambiental.

Uno de los aportes más relevantes es la inclusión del concepto de vulnerabilidad diferenciada, que reconoce cómo ciertos grupos sociales enfrentan mayores riesgos y menor capacidad de adaptación ante fenómenos específicos.

Además, se diseñaron estrategias específicas a nivel municipal y comunitario que permitan a los individuos identificar y abordar sus vulnerabilidades específicas, a la par que se promueve la colaboración con las instituciones gubernamentales, mientras se fortalecen las redes de apoyo en tiempos de crisis.

El desafío de informar: cuando el mensaje no llega

Otro de los problemas detectados, a partir de las 382 encuestas aplicadas a este sector etario, es la falta de comunicación efectiva en la población. De acuerdo con las respuestas que brindaron, las personas mayores de 60 años perciben los cambios en el clima y reconocen sus efectos, pero desconocen cómo actuar frente a ellos.

Ante esta brecha entre percepción y acción, se decidió que era necesario mejorar tanto la cantidad como la accesibilidad de la información, pues en muchas regiones de la entidad hidalguense el acceso a medios digitales es limitado, lo que dificulta la difusión de medidas preventivas.

Para atender este desafío, se diseñó una estrategia de comunicación diversificada que incluye infografías, volantes, orientación directa en campo, así como un podcast titulado Cuidando el futuro, disponible en YouTube, el cual contó con la participación del personal de la Subsecretaría de Protección Civil del estado. Asimismo, se reforzó el uso de medios tradicionales como la radio, la televisión y la prensa escrita para alcanzar a amplios sectores de la población.

Del reconocimiento a la transformación

La amenaza que presenta la crisis climática ya no puede pensarse como algo a futuro, porque sus efectos se han convertido en una realidad presente que exige respuestas urgentes. La investigación realizada desde las aulas de la Autónoma de Hidalgo visibiliza cómo el verdadero reto se encuentra en la transformación de las políticas públicas, fortalecer la educación ambiental y garantizar que la información llegue de manera clara y oportuna.

La adaptación a la emergencia climática no es una tarea individual sino colectiva, que implica construir comunidades más resilientes, informadas y solidarias, capaces de enfrentar los desafíos del presente sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras.

“La población tiene que entender que la naturaleza no se va a adaptar a nosotros, más bien, nosotros somos quienes debemos contribuir, de alguna manera, con la madre naturaleza”, enfatizó Darien Miranda Ruiz.

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