
De acuerdo con las Directrices para la calidad de agua potable, establecidas por la Organización Mundial de Salud, una de las herramientas más eficaces e inocuas para contener la proliferación del vector causante de enfermedades como dengue, chikungunya o zika es la adición de un larvicida, como el temefos a los contenedores de agua, actividad periódica conocida como abatización.
El temefos, también conocido como Abate, es un larvicida organofosforado que, al emplearse en pequeñas cantidades en recipientes de agua potable (un miligramo por litro de agua), controla el crecimiento de las larvas del mosquito Aedes aegypti y, debido a su baja toxicidad para los mamíferos, es empleado en regiones tropicales para el control del vector de esas enfermedades.
Sin embargo, estudios recientes realizados en el Departamento de Toxicología del Cinvestav han puesto en duda la inocuidad del larvicida en personas que manipulan y consumen el agua tratada con temefos, sobre todo por la acumulación de la sustancia en tinacos, cisternas y contenedores, así como por la interacción con sustancias para potabilizar el vital líquido, entre los que figura el hipoclorito de sodio, principal producto usado en varios países para su potabilización.
De acuerdo con Adolfo Sierra Santoyo, principal responsable de la investigación, desde hace algunos años el temefos es el primer plaguicida de elección durante las campañas de abatización para controlar al Aedes aegypti en México, por lo que cada año durante la temporada de calor se reparte una preparación del larvicida granulado a la población para agregarla en los contenedores de agua potable de los hogares.
A decir del investigador del Departamento de Toxicología del Cinvestav, el inconveniente se presenta al agregar, de forma periódica, el larvicida a los contenedores de agua sin vaciarlos del todo, ya que la sustancia se acumula y puede sobrepasar fácilmente las concentraciones recomendadas.
“Cuando se agrega el temefos al agua interactúa con el hipoclorito de sodio (cloración), lo que genera varios derivados oxidados capaces de inhibir a la acetilcolinesterasa y con diferente potencial toxicológico para todas las especies, incluyendo a los seres humanos.
En estudios con modelos animales se comprobó que el temefos se metaboliza a por lo menos 18 metabolitos, entre ellos varios de los metabolitos oxidados. “Llama la atención que los productos metabólicos finales del temefos son el tiodifenol (TDF), el tiodifenol sulfóxido (TDF-SO) y el tiodifenol sulfona (TDF-SO2), también conocido como bisfenol S (BPS), todos ellos clasificados como bisfenoles (BFs).
De estos tres metabolitos, el TDF y el BPS se utilizan ampliamente en la fabricación de resinas y polímeros y algunos de ellos, como el BPS, se están utilizando en lugar del bisfenol A (BPA) en varios productos comerciales, como los plásticos y resinas. Todo esto indica que el uso del temefos, luego de ser absorbido y metabolizado, conduce a la exposición a BFs, compuestos capaces de producir daños neurodegenerativos, inmunológicos, metabólicos y endocrinos, entre otros”, señaló el investigador del Cinvestav.
Sierra Santoyo expuso que, en colaboración con investigadores del Cinvestav y otras instituciones, se han hecho pruebas toxicológicas del temefos y el desarrollo de los métodos analíticos para su determinación de muestras biológicas y ambientales, por lo que no descartan la posibilidad de que algunos de sus metabolitos estén asociados con la generación de diversos daños a la salud, aunque son necesarios más estudios.
La importancia del estudio es señalar que el uso prolongado del temefos, aun a bajos niveles, expone a la población a los bisfenoles y, si bien los efectos no se identifican de manera inmediata, su exposición crónica puede estar relacionada con problemas metabólicos, así como de los sistemas reproductivo, nervioso e inmunológico.
Cabe señalar que, recientemente, el grupo de trabajo del Sierra Santoyo analizó muestras de orina de personas participantes en las campañas de abatización del mosquito causante del dengue en el estado de Nayarit, e identificaron a los BFs TDF y BPS derivadas del temefos en el 19 por ciento de las muestras analizadas.