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Es necesario actualizar las políticas públicas relacionadas al sistema de cuidados, así como las condiciones laborales y sistemas de evaluación que consideren la doble jornada de trabajo como un factor preponderante en la evaluación de las mujeres en la producción intelectual

Lo oculto del trabajo intelectual

Investigadoras en México Las investigadoras deben tener la capacidad para centrarse exclusivamente en sus investigaciones, proyectos y formación de recursos humanos. (Inecol)

Es aceptado que toda acción laboral por muy rutinaria y repetitiva que sea contiene una dosis de trabajo intelectual. Aunque también ya se reconoce que existen ocupaciones en donde el componente intelectual es mayoritario, y de esta manera se denomina trabajo intelectual e intelectuales a quienes lo realizan. Así podríamos nombrar a músicos, poetas, profesores, escultores, bailarines, e investigadores y científicos de muy diversas disciplinas, por ejemplificar una división incluso arbitraria del trabajo humano. No es una discusión bizantina desmenuzar los tipos de trabajos en donde el intelecto se usa mayoritariamente, conocer quienes lo realizan, cuál es su importancia y cuales sus especificidades.

Incluso se elaboran política pública y privadas para propiciarlo y aprovecharlo para el desarrollo y aplicación en toda actividad de beneficio social y productivo. Se señala repetidamente en que es necesario aumentar la infraestructura y mejorar las condiciones para su creación y crecimiento, sin embargo, digamos, se toman en cuenta sólo ciertas condiciones generales necesarias, como son la creación de centros educativos y de investigación públicos y privados, en donde se busca el equipamiento adecuado, se amplía la preparación académica y actualización de conocimientos de investigadores, y se elabora una política de retribución salarial por la generación de conocimientos, análisis o aplicación de resultados.

Sin embargo, hasta aquí lo señalado no basta para entender las condiciones que propician el trabajo intelectual, sus tiempos de creación y calidades esperadas. La especificidad del género y las esferas personales y familiares no se consideran como deberían ser analizadas para entender y propiciar el trabajo concluido. Y son importantes, a la hora de evaluar los resultados.

En México no existe una cifra confiable sobre quienes realizan el trabajo intelectual, lo más cercano son los datos del Sistema Nacional de Investigación (SNI) y sólo se refieren a quienes el Estado considera los más capaces como para otorgarles una remuneración extra. El SNI contabiliza 44,835 investigadores, de los cuales 18,445 son mujeres (41.1%) y 26,390 son hombres (58.9%).

Veamos algunos problemas que condicionan el trabajo intelectual, así el género interviene de manera muy importante, al establecer más consideraciones favorables a los hombres que a las mujeres al tenerlos en cuenta para este tipo de trabajo. Un ejemplo de lo anterior, es cuando ambos géneros son evaluados bajo los mismos elementos de competitividad, sin considerar factores como el tiempo desproporcionado invertido en las actividades relacionadas a los cuidados por parte de las intelectuales, así como las condiciones laborales y etapa de vida.

Investigadoras en México Un gran número de investigadoras deciden mantenerse alejadas de labores intelectuales entre los 25 y 40 años. (BUAP)

Según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) las mujeres por lo general dedican en promedio 35 horas semanales al trabajo no remunerado (mayormente trabajo doméstico, crianza de los hijos, atención a familiares enfermos y de la tercera edad), frente a las 15 horas invertidas por los hombres, siendo éste un factor limitante en la generación de productos y resultados relacionados con la ciencia, tecnología e innovación. Lamentablemente, esta desproporción de 2.4 veces más de tiempo invertido por las mujeres en el trabajo no remunerado de cuidados no es tomado en cuenta para la evaluación de competitividad y del trabajo desarrollado.

Las obsoletas políticas públicas de protección social y la injusta organización social en el sistema de cuidados en México ha creado una gran brecha en las condiciones laborales donde las mujeres en su mayoría deben de ocuparse sólo de la casa y los hijos, y que el trabajo sea del tipo que sea es sólo actividad masculina; cuando se llega a auto aceptar que la mujer también pueda laborar en actividades intelectuales se señala en primera instancia para labores fáciles y de menor responsabilidad, eso explica la cifra mayor (58.9%) de hombres, como los más capaces en el SNI.

Digámoslo en palabras llanas, sigue habiendo una resistencia masculina y auto impuesta de las mujeres a la participación femenina en igualdad de condiciones en labores intelectuales. Siguen existiendo casos en donde los comités de admisión y de concursos de plazas vacantes, así como promociones, se inclinan hacía la edad y el género masculino por simples prejuicios sobre la capacidad femenina en estas tareas.

Si sólo se analiza por tiempos empleados y resultados, tendríamos investigadores de tiempo completo e investigadoras de medio tiempo, ya que el otro medio tiempo lo ocupan en la doble jornada y actividades domésticas y de cuidado. Por supuesto que hay excepciones que confirman la regla, siendo escasas y muy valiosas. Un gran número de investigadoras deciden mantenerse alejadas de labores intelectuales entre los 25 y 40 años, etapa en donde se conflictúa el desarrollo profesional y reproductiva de las mujeres.

Muchas investigadoras prefieren mantenerse alejadas de labores intelectuales y cuando las investigadoras atraviesan esta etapa crítica de edad, deciden mayoritariamente dejar en segundo término su crecimiento profesional por preferir enfocarse a las actividades domésticas y de crianza, para regresar nuevamente a la producción intelectual, una vez que sus hijos/hijas hayan crecido y sean más independientes. Lo anterior, se refleja en los registros del SNI donde la mayoría de las investigadoras registradas tiene más de 40 años de edad, ya que para poder ingresar a este sistema se requieren de estudios de doctorado, más obras publicadas, niveles II y III, lo que es muy complicado obtenerse a la par de la doble jornada y actividades que realizan.

Los problemas de medio tiempo de las investigadoras se explica claramente cuando se visibiliza la carga mental relacionada al cuidado de los menores y familiares de tercera edad, así como a las actividades relacionadas a la organización y operación en el mantenimiento de los hogares. Si la casa requiere reparaciones o existe la necesidad de abasto de algún servicio, es la mujer quien principalmente sacrifica el tiempo laboral para solucionar el desabasto de luz, agua o gas, y compra de alimentos. Asimismo, las investigadoras suelen acudir a las juntas vecinales, escolares, revisión de tareas, compra de materiales para las actividades de la escuela para sus hijos e hijas, atención médica y actividades recreativas.

Sin importar el desgaste psicológico que implica lo anterior, las investigadoras deben tener la capacidad para centrarse exclusivamente en sus investigaciones, proyectos y formación de recursos humanos a la par que los investigadores, que generalmente no participan o participan en menor grado en actividades relacionadas a la doble jornada que realizan las mujeres e incluso pueden invertir su tiempo libre sin ninguna otra preocupación en actividades intelectuales. Esta carga se suele incrementar de manera sustancial hacia las investigadoras que trabajan en campo o que requieran estancias fuera del lugar de su residencia para presentar sus avances científicos en congresos, conferencias y estancias de investigación. Y aun así, se les exige resultados iguales que los que presentan sus colegas hombres, sin la carga mental que conlleva la doble jornada laboral. Cabe mencionar que, para poder salir de viaje o trabajo de campo, la mujer tiene que prever quien se encarga del hogar, del cuidado de los hijos, de las personas enfermas y de los familiares de la tercera edad, actividades que por lo regular los varones realizan de manera muy relativa.

Por tal motivo, es necesario actualizar las políticas públicas relacionadas al sistema de cuidados, así como las condiciones laborales y sistemas de evaluación que consideren la doble jornada de trabajo como un factor preponderante en la evaluación de las mujeres en la producción intelectual, considerando todas las labores extracurriculares como condicionantes de un trabajo real de medio tiempo. Cabe destacar, que las evaluaciones diferenciadas en términos de tiempo entre investigadores e investigadoras deben de considerar salario total completo sin importar el tiempo real invertido por las mujeres en labores profesionales.

*Investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor)

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