
La rickettsiosis es una enfermedad infecciosa causada por un grupo de bacterias del género Rickettsia, entre las que destaca Rickettsia rickettsii, agente causal de la Fiebre Manchada de las Montañas Rocosas (FMMR). Se trata de una enfermedad transmitida por garrapatas, y es considerada una de las zoonosis más importantes en México debido a la gravedad de los signos y a la elevada letalidad cuando no se diagnostica y se trata oportunamente. Tras varias décadas con escasos reportes, en los primeros años del 2000 reemergió la FMMR en el norte de México, convirtiéndose actualmente en la región más afectada por esta enfermedad. En particular, los estados norteños de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León han registrado numerosos casos y brotes que han puesto de manifiesto la necesidad de fortalecer las estrategias de vigilancia, prevención y control. No obstante, a veces se le resta importancia a la rickettsiosis por el hecho de que cada año se enferman en promedio cerca de 650 personas, cifra que puede interpretarse como mínima al compararla con enfermedades con mayores tasas de contagio, como el dengue, que puede presentar decenas de miles de casos por año. Sin embargo, la FMMR suele causar mortalidades que van de 30 a 50 %, mientras que la tasa de mortalidad del dengue es tan solo del 0.40 %.
Los síntomas iniciales de la enfermedad suelen incluir fiebre, dolor de cabeza y abdominal, malestar general, dolores musculares y cansancio, manifestaciones que pueden confundirse con otras enfermedades infecciosas. Esta similitud dificulta el diagnóstico temprano y representa uno de los principales desafíos para el personal médico de atención primaria. Para disminuir el riesgo del curso severo de la enfermedad, se debe administrar doxiciclina oral o intravenosa antes de los 4-5 días de haberse presentado los primeros signos. Sin tratamiento oportuno, la infección puede progresar rápidamente y ocasionar complicaciones graves, incluyendo daño en múltiples órganos, necrosis digital, de las orejas y/o de las piernas, y en muchas ocasiones, cuando el paciente sobrevive, las secuelas son tan extremas que llegan a sufrir amputaciones y daños neurológicos irreversibles.

Aunque existen múltiples vectores que pueden transmitir a la bacteria R. rickettsii alrededor del continente americano, que incluyen garrapatas de los géneros Dermacentor y Amblyomma, el principal vector involucrado en la propagación de la enfermedad en el norte de México es la garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus s.l.). Como su nombre lo indica, este artrópodo está muy estrechamente asociado al perro doméstico y, por lo tanto, posee una gran capacidad de adaptación a ambientes urbanos y puede completar gran parte de su ciclo de vida dentro de viviendas, patios, bardas y espacios donde habitan perros. Debido a ello, el riesgo de exposición en México suele ocurrir en el entorno cotidiano de las familias y no en actividades al aire libre o zonas rurales, como suele ocurrir en otras regiones geográficas.
Uno de los aspectos más importantes para comprender la epidemiología de la rickettsiosis es el papel de los perros. Aunque estos animales no transmiten directamente la bacteria a las personas, constituyen el principal hospedero de la garrapata café del perro, además de que también pueden enfermarse de rickettsiosis, tiempo en el que pueden representar una fuente de la infección para las garrapatas. Cuando existe una gran cantidad de perros infestados o sin acceso a medidas de control antiparasitario, las poblaciones de garrapatas aumentan y con ello el riesgo de contacto con los seres humanos.
Por lo anterior, entre los factores que contribuyen a mantener la transmisión de la enfermedad se incluyen la abundancia de perros sin restricción y sin cuidados veterinarios, la presencia de garrapatas en viviendas, así como también la acumulación de objetos en patios, viviendas o calles con piso de tierra y otras condiciones socioeconómicas en general. En varias localidades se han registrado brotes en clústeres familiares asociados con infestaciones importantes de garrapatas dentro y alrededor de las viviendas. Adicionalmente, las altas temperaturas características de la región favorecen el desarrollo de las poblaciones de garrapatas durante gran parte del año, mientras que el crecimiento urbano y la expansión de zonas habitacionales han generado condiciones propicias para la persistencia del vector. Como resultado, la enfermedad se ha convertido en un problema recurrente de salud pública en distintas ciudades, comunidades y localidades de los estados fronterizos de México.
La rickettsiosis es un ejemplo claro de la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y el ambiente. Su presencia está determinada por factores biológicos, ecológicos y sociales que interactúan de manera compleja. Por ello, su prevención requiere acciones integrales que incluyan el control de garrapatas, la atención veterinaria de las mascotas, el mejoramiento de las condiciones ambientales de las viviendas, la educación comunitaria y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica.
En conclusión, la rickettsiosis representa uno de los principales desafíos de salud pública y animal del noroeste de México. La situación que se presenta en estados del norte como Baja California y Sonora demuestra cómo una enfermedad transmitida por garrapatas puede establecerse en entornos urbanos y afectar a poblaciones vulnerables. Incrementar el conocimiento sobre esta enfermedad y promover medidas preventivas son acciones fundamentales para reducir su impacto y proteger la salud de las comunidades de la región.
Andrés M. López Pérez1, Gerardo Álvarez-Hernández2, Jorge Ramos-Luna1, Laura Backus3
- Red de Biología y Conservación de Vertebrados, INECOL A.C.
- Departamento de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Sonora, Hermosillo, México.
- Department of Animal Science, California Polytechnic State University.