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A través de la ciencia y la innovación, alumnas Garza impulsan una propuesta de filtración accesible y sustentable para contribuir al bienestar social

Estudiantes de la UAEH aprovechan cutícula de maguey para filtrar microplásticos

UAEH María Fernanda Castillo González y Jimena Rangel Cruz, junto al director de la Escuela Superior de Tepeji de la UAEH, Israel Flores Ariza, al recibir el Premio Universitario de Innovación Social Garza 2026. (UAEH2025/Carlos Eduardo Cruz)

La presencia de microplásticos en los cuerpos de agua de Tula y Tepeji del Río, en Hidalgo, representa una problemática ambiental que cada vez genera mayor preocupación. Estas partículas no se detectan a simple vista, pues miden menos de cinco milímetros, sin embargo, afectan a la calidad del recurso hídrico y los ecosistemas.

Provienen de la degradación de botellas, bolsas, ropa sintética y residuos industriales que se esparcen en los ríos y presas, es decir, en los hábitats de diferentes especies de flora y fauna. Ahí, estos contaminantes son ingeridos por peces, que en ocasiones se utilizan en la gastronomía, además, las ráfagas de viento pueden transportarlos hacia los productos alimenticios comercializados en espacios cercanos.

Cabe mencionar que también están presentes en el agua destinada al consumo humano y, aunque existen sistemas de filtración, muchos de ellos resultan costosos y poco accesibles para amplios sectores de la población, dificultando la implementación de soluciones. Esto pone en evidencia la relevancia de impulsar herramientas que contribuyan al bienestar ambiental y de las comunidades.

Por ello, María Fernanda Castillo González y Jimena Rangel Cruz, estudiantes del sexto y del quinto semestre respectivamente, del Bachillerato de la Escuela Superior de Tepeji del Río (ESTe) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), desarrollaron el proyecto “Aprovechamiento del Mixiote de Maguey (Agave spp.) como alternativa sustentable para la retención de microplásticos en agua”.

Con la guía y asesoramiento del profesor investigador Jhovani Enrique Bornacelli Camargo, evaluaron la viabilidad de la cutícula del maguey como biomaterial filtrante para la retención de partículas contaminantes, con el objetivo de comprobar su capacidad para sustituir a las mallas comúnmente usadas en filtros convencionales.

El aprovechamiento de una planta abundante en Hidalgo

De acuerdo con las alumnas, la estructura fibrosa del mixiote favorece a que los residuos plásticos queden atrapados en sus poros, convirtiéndolo en un elemento biodegradable y de bajo costo, eficiente para los sistemas de tratamiento de agua.

Este potencial motivó la innovadora propuesta, fundamentada con investigaciones previas realizadas en la UAEH, tales como los trabajos de Bornacelli Camargo relacionados con la detección y cuantificación de microplásticos y nanoplásticos en cuerpos de agua del estado.

Para realizar el estudio, el primer paso fue obtener la cutícula del maguey mediante métodos específicos que permitieran evitar daños al ejemplar. Posteriormente, se realizó un lavado para eliminar impurezas que pudieran alterar el resultado, se dejó secar a temperatura ambiente y se cortó en fragmentos uniformes, ajustados al diámetro de los instrumentos que serían utilizados durante las pruebas.

Se utilizó un sistema de filtración al vacío equipado con una bomba para impulsar el flujo de las muestras líquidas provenientes de los ríos Tula y Tepeji a través del mixiote. Posteriormente, en el laboratorio de Biología de la Escuela Superior de Tepeji se llevó a cabo el análisis mediante microscopios con lentes especiales para ampliar la imagen de especímenes diminutos a simple vista.

Castillo González y Rangel Cruz confirmaron que la cutícula de maguey retuvo partículas de microplásticos, esto debido a que al entrar en contacto con el agua los poros se dilataron, favoreciendo a su capacidad de filtración. Asimismo, compararon las muestras del tejido vegetal antes y después de ser expuesto, lo que permitió realizar el conteo de contaminantes capturados y determinar su eficacia.

Las alumnas señalaron que la extracción del biomaterial representó uno de los mayores desafíos del proyecto, pues, pese a su aparente simplicidad, demanda técnicas precisas y cuidados especiales para evitar afectar a la planta debido a su sensibilidad. Asimismo, la recolección de las unidades de análisis implicó un reto adicional durante el desarrollo de la investigación.

Frente a estos desafíos, recibieron la orientación y apoyo del profesor investigador Jhovani Bornacelli, quien desempeñó un papel importante para el desarrollo metodológico. De igual forma, la Escuela Superior de Tepeji de la UAEH brindó acceso a herramientas, espacios y recursos necesarios para llevar a cabo la investigación.

Un resultado en beneficio de la comunidad

El trabajo desarrollado por las estudiantes permitió posicionar al mixiote como una alternativa sustentable para la filtración de agua. Gracias a la pertinencia social y ambiental de su proyecto, obtuvieron el Segundo Lugar del Premio Universitario de Innovación Social Garza 2026 de la UAEH en la categoría Bachillerato, reconocimiento que las motivó a seguir perfeccionando su propuesta en beneficio de la comunidad hidalguense.

A futuro, se plantean desarrollar un filtro de líquidos dirigido a quienes enfrentan dificultades para acceder a sistemas convencionales. La iniciativa contempla integrar materiales como grava, para retener partículas de mayor tamaño; arena, para capturas medianas; carbón activado, para remover compuestos orgánicos; y cutícula de maguey, para contener residuos plásticos microscópicos.

También manifestaron su interés por continuar desarrollando investigaciones futuras que permitan ampliar el alcance hacia otras regiones y estados del país.

Cuando la ciencia se comparte, crece aún más

María Fernanda Castillo González y Jimena Rangel Cruz buscan inspirar a las y los estudiantes de las diferentes instituciones educativas de México para que se involucren en proyectos que generen respuestas ante las problemáticas que afectan al medio ambiente y al bienestar común, tal como la contaminación de un recurso indispensable para la vida.

Consideran que despertar el interés por la ciencia permite generar conocimientos con impacto social y ambiental, por lo que con su propuesta reflejan el potencial de la juventud para transformar su entorno mediante soluciones innovadoras.

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