Las personas que viven con esquizofrenia y otros trastornos psicóticos conforman un sector vulnerable de la sociedad debido a los síntomas negativos, el deterioro cognitivo y las alteraciones del humor que presentan. Por ello, suelen ser susceptibles a extraviarse o abandonar sus hogares, generando incertidumbre y temor en sus familiares, amistades o cuidadores al no localizarles.
En este contexto, Eric Hernández López, egresado de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y quien actualmente labora en la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General de la República (FGR), desarrolló un análisis para identificar los patrones presentes en la desaparición y extravío de este sector poblacional, con el objetivo de implementar acciones para programas de prevención, localización y estrategias de búsqueda en este tipo de casos.
Invisibilidad
La esquizofrenia es un trastorno mental que se caracteriza por alteraciones en la percepción de la realidad y cambios de comportamiento como la creencia errónea de que algo es cierto, a pesar de que las pruebas dicen lo contrario. Se presentan alucinaciones auditivas, visuales, olfativas o táctiles; pérdida de motivación, una conducta hilarante, es decir, estallidos de risa incontrolables sin motivo aparente; el tener conversaciones consigo mismo en voz alta, desorientación, agresividad, falta de emociones y delirios.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este padecimiento afecta a una de cada 345 personas en todo el planeta, mientras que en México se estima que más de un millón viven con ella. Aunado a ello, su esperanza de vida es de nueve años menos que el grueso de la población, debido al desarrollo de patologías cardiovasculares, metabólicas o infecciosas.
En la mayoría de los casos, este sector vive con familiares cercanos y la responsabilidad de sus cuidados recaen en una sola persona, sobre todo en las mujeres del grupo. A su vez, la dinámica de la familia puede verse afectada por estos diagnósticos, por ello se recomienda que todos los integrantes del círculo cercano sean incluidos en los procesos de recuperación o tratamiento para brindarles herramientas que permitan afrontar de forma efectiva esta enfermedad.
Tras la huella psicológica
La investigación realizada por Eric Hernández López, denominada “Perfil inicial de personas reportadas como extraviadas con esquizofrenia y otros trastornos psicóticos”, tuvo como objetivo entender quiénes son las personas reportadas y en qué circunstancias ocurren estas ausencias en las 16 alcaldías que conforman la Ciudad de México, para ello, se analizaron los reportes correspondientes del 01 de octubre del 2021 al 01 de julio del 2022.
Los resultados arrojaron que, en promedio, siete reportes mensuales de desapariciones están relacionados con personas que viven con trastornos mentales.
Dentro de este sector, la mayoría corresponde a hombres de aproximadamente 40 años de edad, solteros, que permanecían en sus hogares solos o en compañía de sus padres y contaban con al menos un antecedente de ausencia. Mientras que las alcaldías con mayor porcentaje de desapariciones fueron Iztapalapa con un 19.7 %, seguidas de la Gustavo A. Madero con un 15.4 % y Cuauhtémoc con 11.2 %
En la mayoría de los casos, los familiares no observaron la aparición de algún síntoma relacionado con la esquizofrenia, por ejemplo: una conducta hilarante, es decir, estallidos de risa incontrolables sin motivo aparente, el tener conversaciones consigo mismo en voz alta, desorientación, agresividad, falta de emociones y delirios.
Debido a que este análisis se realizó durante la pandemia por COVID-19, el acceso a los medicamentos era limitado; sin embargo, sus cuidadores reportaron que al dejar de recibir sus tratamientos se incrementaban los síntomas psicóticos. El estudio descubrió que, del número total de reportes de extravío, en un 66.2 % de los casos no se consumían los fármacos, mientras que solo en el 28.2 % continuaba con la medicación.
Asimismo, se reconoció la importancia de que las personas cuidadoras tengan el apoyo y la orientación médica para saber cómo manejar adecuadamente una crisis de sus familiares, así como el estrés que pueden experimentar ante estas situaciones, debido a que en un 59.2 % de los casos se desconoce el tipo de esquizofrenia que presenta la persona extraviada, pues en tan solo el 15.5 % se sabía que era paranoide, mientras que en el 12.7% había comorbilidades y en el 12.7 % eran otros tipos de trastornos psicóticos.
El tiempo promedio para realizar el reporte de desaparición es de 18 días, esto se debe en gran medida por el registro de ausencias anteriores, en las cuales sus familiares regresaron a sus hogares, creyendo que repitieran el mismo patrón.
“La persona con esquizofrenia no necesariamente se extravía porque pierde contacto con la realidad, puede que el origen sea una discusión con su familia o no saber cómo lidiar con los estigmas de la sociedad”, declaró Hernández López.
Por ello, es fundamental que en cada reporte se estudien los ejes geográficos, políticos, económicos, históricos, sociales y culturales de estos extravíos y desapariciones, mediante noticias, datos oficiales, no oficiales, bases de datos, análisis de estadísticas y expedientes, mapas geográficos, creación de perfiles, así como comprender los hechos, conductas, discursos e identificar las causas y circunstancias que generan esta problemática en el país.
Para cerrar, el estudiante Garza enfatizó que este tipo de estudios generan bases de datos e información relevante para que las áreas de trabajo social, psicología y criminología puedan brindar una adecuada contención emocional, al tiempo que obtienen información útil para la localización de personas desaparecidas o extraviadas.