
Mientras buena parte de la atención internacional se concentra en las competencias deportivas, cientos de niñas, niños y adolescentes de todo el mundo compiten cada año en escenarios muy distintos, donde el ingenio, el razonamiento lógico y la creatividad son las herramientas para alcanzar el podio. Uno de esos encuentros es la Mongolia International Mathematics Competition (MIMC), cuya edición 2026 reunió a cerca de 600 estudiantes de 33 países y en la que México obtuvo una medalla de bronce y cinco menciones honoríficas, confirmando el nivel de preparación de sus jóvenes talentos en matemáticas.
La competencia se llevó a cabo del 22 al 27 de julio en la ciudad de Ulaanbaatar, capital de Mongolia, y reunió a estudiantes de educación primaria y secundaria provenientes principalmente de países asiáticos, considerados referentes mundiales en la enseñanza y competencia matemática. México acudió con dos equipos, uno por cada nivel educativo, para participar de manera presencial.
Los resultados más destacados para la delegación mexicana llegaron en la prueba individual. El estudiante Alexis Robledo González, originario de Coahuila, obtuvo la medalla de bronce en la categoría de primaria. En ese mismo nivel, José Patricio Flores Moreno y Miguel Ángel Hernández Delgado, también de Coahuila, recibieron menciones honoríficas.
En secundaria, las distinciones fueron para Oscar Omar Bustamante Sánchez, de Morelos, así como para Diego Alejandro Ruelas Gómez y Sebastián Guzmán Morán, ambos representantes de Jalisco. Además, Bruno Mateo Reyes Sánchez, de Oaxaca, y David Romero Mendoza, de Jalisco, concluyeron su participación con diploma.
UNA COMPETENCIA DIFERENTE.
A diferencia de la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO) y otros concursos similares, la MIMC posee un formato que combina dos tipos de evaluación: una prueba individual y otra por equipos. Esta modalidad exige no solo un dominio sólido de conceptos matemáticos, sino también la capacidad de colaborar bajo presión, distribuir estrategias y resolver problemas complejos en tiempos considerablemente más reducidos que en otras competencias internacionales.
Los ejercicios abarcan temas de álgebra, aritmética, geometría y conteo, aunque el verdadero desafío radica en que las soluciones requieren creatividad, intuición y razonamiento, más que la simple aplicación de procedimientos aprendidos en el aula. Es precisamente este tipo de problemas el que ha convertido a la MIMC en una de las competencias formativas más importantes para estudiantes de educación básica.
En esta edición participaron 284 estudiantes de primaria y 292 de secundaria, provenientes de 33 países. La mayor parte de ellos pertenecen al sudeste asiático, región que históricamente domina las competencias internacionales de matemáticas y cuyos representantes suelen ocupar los primeros lugares en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. Entre los países asistentes destacaron China, Corea del Sur, Taiwán, Tailandia, Vietnam y Hong Kong. Del continente americano únicamente participaron México, Estados Unidos, Perú y Canadá.
Este contexto convierte los resultados obtenidos por la delegación mexicana en un logro significativo, pues implica competir directamente con algunos de los sistemas de entrenamiento matemático más consolidados del mundo.
MÁS ALLÁ DE LOS NÚMEROS.
Además del componente académico, la competencia busca fortalecer el intercambio cultural entre los países participantes. Durante la denominada Noche Cultural, cada delegación presenta una muestra representativa de sus tradiciones.
La representación mexicana destacó con una presentación de música de mariachi y trajes de charro, una exhibición que permitió compartir parte del patrimonio cultural del país con estudiantes provenientes de distintas regiones del mundo. Este tipo de actividades buscan fomentar la convivencia y el entendimiento intercultural entre jóvenes que, aunque comparten el interés por las matemáticas, provienen de contextos muy diversos.
La delegación estuvo encabezada por los doctores Hugo Villanueva Méndez y Sergio Guzmán Sánchez, como líderes de los equipos, acompañados por Kenya Verónica Espinosa Hurtado y César Guadarrama Uribe como colíderes, quienes estuvieron a cargo de la preparación y acompañamiento de los estudiantes durante la competencia.
IMPULSO AL TALENTO.
La participación de México fue coordinada por la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM), programa de la Sociedad Matemática Mexicana que este año cumple cuatro décadas promoviendo el desarrollo del talento matemático entre estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato.
A través de una estructura presente en las 32 entidades federativas, la OMM organiza procesos de selección, entrenamiento y competencias que permiten identificar a jóvenes con aptitudes sobresalientes y prepararlos para representar al país en certámenes internacionales. Más allá de las medallas, el objetivo del programa es fomentar el pensamiento lógico, la curiosidad científica, el trabajo colaborativo y la confianza de los participantes.
El programa también se sostiene gracias al trabajo de aproximadamente 300 voluntarios, entre investigadores, profesores universitarios, estudiantes y docentes de educación básica y media superior, además del respaldo de diversas instituciones académicas y empresas que contribuyen a financiar las actividades de entrenamiento y representación internacional.
En los últimos años, la organización ha impulsado nuevas iniciativas para ampliar la participación de sectores históricamente subrepresentados, entre ellas el Concurso Nacional Femenil de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, creado para incrementar la presencia de niñas y jóvenes en este tipo de competencias y fortalecer su desarrollo académico en un entorno seguro e incluyente.
Los resultados obtenidos en Mongolia reflejan el esfuerzo conjunto de estudiantes, entrenadores, familias y voluntarios que durante meses se preparan para enfrentar algunos de los problemas matemáticos más complejos del ámbito escolar. También evidencian que, pese a competir frente a delegaciones provenientes de países con larga tradición de excelencia en esta disciplina, México mantiene una presencia constante en los principales escenarios internacionales dedicados al talento científico juvenil.