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La alimentación durante el embarazo puede marcar la salud de toda una vida. La investigadora de la UAEH, Guadalupe López Rodríguez, estudia por qué

El riesgo de la malnutrición durante el embarazo

Embarazo. Guadalupe López Rodríguez, profesora investigadora del Área Académica de Nutrición de la UAEH. (CHANG/Carlos Martt)

Una mujer puede iniciar su embarazo con sobrepeso y, aun así, no consumir los nutrientes suficientes para que su bebé se desarrolle de manera saludable.

Esta aparente contradicción, conocida como paradoja nutricional, fue identificada por la profesora investigadora Guadalupe López Rodríguez, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y un equipo de estudiantes que participan en un proyecto desarrollado desde el Observatorio de Nutrición Materno-Infantil de esta casa de estudios.

El estudio piloto, realizado en nueve municipios de Hidalgo, reveló que 55.5 % de las mujeres evaluadas inició el embarazo con exceso de peso; sin embargo, más del 40 % registró una ganancia insuficiente durante la gestación, además de una alimentación deficiente y poca actividad física. Esta combinación puede afectar la salud de la madre y el desarrollo del bebé.

Los hallazgos forman parte del proyecto “Efectividad de una intervención de estilos de vida saludables en el comportamiento alimentario y la práctica de actividad física en mujeres que inician su embarazo con malnutrición”, investigación que obtuvo financiamiento nacional y cuenta con la aprobación de diversos comités de ética.

Un diagnóstico para entender el problema

La investigación comenzó como un estudio piloto, con el objetivo de conocer qué factores están presentes en las mujeres cuyos hijos nacen con bajo peso o, por el contrario, con un tamaño mayor al esperado para su edad gestacional.

El estudio incluyó a Acaxochitlán, Omitlán de Juárez, Mineral de la Reforma, Pachuca, Villa de Tezontepec, Tolcayuca, Nicolás Flores, Alfajayucan y Pacula en Hidalgo.

La profesora investigadora explicó que estos municipios fueron seleccionados porque registran las prevalencias más altas de recién nacidos con exceso de peso o con déficit de peso y talla al nacer.

El equipo realizó un análisis profundo con un grupo reducido de mujeres embarazadas, utilizando instrumentos cuantitativos y cualitativos, además de entrevistas con especialistas en psicología para conocer no solo los indicadores de salud, sino también las percepciones, barreras y hábitos que influyen durante la gestación.

El peso no cuenta toda la historia

Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue que el exceso de peso antes del embarazo no garantiza una buena nutrición.

Sobre ello, la investigadora mencionó que mientras más de la mitad de las participantes inició la gestación con sobrepeso u obesidad, 72.2 % consumía menos energía de la recomendada y 75 % llevaba una alimentación poco variada, con escasa presencia de frutas, verduras, leguminosas y alimentos de origen animal.

Como consecuencia, presentaron insuficiencia de hierro, ácido fólico, vitamina B12 y calcio, nutrientes esenciales para prevenir anemia, favorecer el desarrollo fetal y disminuir el riesgo de complicaciones.

Además, 88.9 % de las participantes era físicamente inactiva y más de la mitad no había considerado modificar su alimentación ni incrementar su actividad física durante el embarazo.

Embarazadas restringen su alimentación

El estudio encontró un fenómeno preocupante: muchas mujeres con exceso de peso restringen su alimentación durante el embarazo por temor a seguir aumentándolo. De acuerdo con Guadalupe López, esta conducta responde a múltiples mensajes que reciben desde distintos ámbitos.

Algunas toman la decisión por sí mismas; otras reciben la indicación de limitar su alimentación por parte del personal de salud; también influyen la familia, las amistades y los medios de comunicación.

La experta advirtió que limitar la alimentación durante la gestación se asocia directamente con bajo peso al nacer y prematurez, ya que reduce el aporte de energía y nutrientes indispensables para el crecimiento del bebé.

En contraste, también existen mujeres que, al iniciar el embarazo con exceso de peso, mantienen un consumo excesivo de alimentos, situación que puede favorecer la macrosomía fetal, especialmente cuando existe diabetes gestacional o concentraciones elevadas de glucosa y lípidos en la sangre.

Los riesgos comienzan antes del nacimiento

Aunque suele pensarse que un bebé grande representa un signo de buena salud, la evidencia científica muestra un panorama distinto.

La profesora investigadora explicó que tanto los bebés que nacen con bajo peso como aquellos con macrosomía tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas en la vida adulta. Sin embargo, el peligro es mayor en quienes nacen con bajo peso, pues pueden presentar hasta cinco veces más riesgo de padecer hipertensión, mientras que en los bebés macrosómicos el riesgo es de aproximadamente 3.5 veces.

Subrayó que enfermedades como diabetes, hipertensión o infartos no dependen únicamente de los hábitos adquiridos en la edad adulta, pues muchas enfermedades tienen un origen fetal. Después se suman los estilos de vida, pero el riesgo comienza mucho antes.

Comprender el contexto para transformar la realidad

Uno de los municipios que llamó la atención fue Pacula, donde existe una elevada prevalencia de recién nacidos con macrosomía.

López Rodríguez explicó que durante el trabajo de campo identificaron que muchas mujeres migran temporalmente a Estados Unidos y regresan para el nacimiento de sus hijos. Por otro lado, las remesas modifican el entorno alimentario familiar al facilitar el acceso a productos ultraprocesados y tiendas de conveniencia.

Del diagnóstico a la intervención

Los resultados corresponden a la primera fase del proyecto. La siguiente consistirá en implementar una intervención para mejorar la alimentación y promover la actividad física durante el embarazo; posteriormente, se evaluará su impacto en los factores detectados durante el diagnóstico inicial.

Para la investigadora, el objetivo es brindar información clara y basada en evidencia científica para que las mujeres puedan tomar mejores decisiones desde el inicio del embarazo.

Por eso, la principal recomendación es que las futuras madres acudan a control prenatal desde las primeras semanas para recibir orientación profesional oportuna, ya que cuidar la alimentación durante esos primeros meses no solo influye en el embarazo, sino también en la salud que acompañará a sus hijos e hijas durante toda la vida.

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