Especialistas de la Universidad Iberoamericana responden a Crónica sobre la prohibición de celulares en escuelas de México para el ciclo 2026-2027 —

El debate sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas mexicanas dejó de ser una discusión de sentido común y fue escalado a una conversación sostenida que demanda diagnóstico, evidencia académica, jurídica y clínica.
Esa fue la conclusión más clara de la mesa de análisis en la Universidad Iberoamericana con expertos en la materia, frente al contexto del llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para analizar qué hará el Estado mexicano para protegr a su infancia y juventud del acoso digital algorítmico.
Prohibir sin Educar Nada Resuelve
Los expertos de la Ibero Cimenna Chao Rebolledo, Directora General de Planeación Estratégica e Innovación; Sandra Montes de Oca, Directora del Departamento de Psicología; y Ricardo Ortega Soriano, Director del Departamento de Derecho, afirmaron que restringir el uso del teléfono en clase es válido, pero insuficiente si no es acompañado de una política educativa amplia.
Chao Rebolledo dijo que los dispositivos no son por sí mismos herramientas pedagógicas ni fuentes inevitables de distracción; su efecto depende del propósito, el contexto y la mediación educativa que reciban.
Montes de Oca dijo que la evidencia sobre las prohibiciones escolares es mixta; en Inglaterra estas políticas redujeron el uso del teléfono en horario escolar sin generar diferencias medibles en el bienestar general de los estudiantes.
Meta y Regulación de Plataformas
Consultado directamente por Crónica sobre las demandas colectivas contra Meta en Estados Unidos por el diseño presuntamente adictivo de sus algoritmos, Ortega Soriano respondió que ese litigio abre “toda una beta de reflexión sobre la responsabilidad de las plataformas, distinta al debate sobre restringir el uso del celular en las escuelas”.
El académico explicó que ambos debates, la edad mínima de acceso a redes sociales y la prohibición escolar, tienen lógicas jurídicas propias.
Citó como referencia que el Consejo Constitucional francés declaró inconstitucional, apenas días atrás, la restricción de redes sociales a menores de 15 años por considerarla desproporcionada frente al derecho a la información.
Recomendó una “política de Estado en materia educativa que ponga en el centro a las niñas, niños y adolescentes”.
Chao Rebolledo la complementó con una fórmula igualmente contundente; “ni tecnofobia ni optimismo digital acrítico, sino literacidad digital integral y mediación pedagógica”.
Añadió que la propia Ibero cuenta ya con investigación interna sobre el uso de Inteligencia Artificial generativa en poblaciones con mayor vulnerabilidad psicológica, “un antecedente académico que debería nutrir cualquier regulación oficial antes de imponerse desde un escritorio”.
De la SEP a las Universidades del Noreste
La discusión de este martes en la Ibero tiene antecedentes.
Días antes, en el Foro Regional Noreste realizado en la Universidad Autónoma de Nuevo León, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, fijó el tono oficial frente a esto.
Contextualizó con la explicación de que ChatGPT alcanzó 100 millones de usuarios en apenas dos meses, frente a los 16 años que tardó el teléfono celular y otras tecnologías en otras épocas; “esa velocidad exige pausar y legislar”.
Delgado recurrió al referente del investigador y autor del libro “La Generación Ansiosa”, Jonathan Haidtsobre la generación nacida después de 2008, y a la reciente sanción de un jurado en Nuevo México contra Meta, comparada por el propio secretario con el ocultamiento histórico de la industria tabacalera.
Dertalló que “México ya suma 17 entidades con alguna regulación local, dentro de una tendencia que involucra a más de 114 países”.
Ese mismo foro incluyó una Mesa de Educación Superior donde especialistas de la UANL y el Tecnológico de Monterrey aportaron matices propios.
Lorena Alicia Medina, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, citó datos singulares sobre ciberacoso en la región, mientras José Escamilla, del Tec de Monterrey, propuso distinguir entre un “uso deliberado y un uso capturado de la tecnología como eje de cualquier política universitaria”.
Ana Sofía Elizondo, cofundadora de un movimiento de Padres de Familia, fue más allá y planteó posponer la entrega del primer celular inteligente hasta los 14 años, y el acceso a redes sociales hasta los 16, como una decisión colectiva entre Familias.
Mismo Diagnóstico, Escenarios Distintos
Lo que emerge en el país desde dferentes latitudes es un consenso inusual entre gobierno, academia y sociedad civil; “ninguna prohibición aislada resolverá un problema que combina diseño tecnológico, salud mental y derechos de la infancia”.
La diferencia, y ahí radica el valor de lo dicho en la Ibero, es que el debate empieza a moverse del simple “sí o no” al celular hacia una pregunta más incómoda para las autoridades.
¿Qué está dispuesto a exigirle el Estado mexicano a las empresas que diseñan las plataformas que, según los propios especialistas, ya compiten directamente con el aprendizaje dentro del salón de clases?
Prohibición de Celulares en Escuelas; Ibero plantea Política de Estado, sobre restricciones