
La cesárea puede ser una intervención que salva vidas en casos de complicaciones durante el embarazo o el parto. Sin embargo, su uso cada vez más frecuente ha generado preocupación entre los especialistas, particularmente cuando se realiza sin una indicación médica precisa.
En México, la proporción de nacimientos por cesárea pasó de 45% en 2010 a 55% en 2023, de acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). La cifra contrasta con un promedio del 10 al 15% que la comunidad sanitaria internacional ha considerado históricamente como un rango de referencia. Por su lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha señalado que no existen pruebas de que superar el 10% mejore los índices de mortalidad materna y neonatal.
“Este procedimiento quirúrgico salva vidas en situaciones de emergencia, pero se ha generalizado y normalizado tanto que la sociedad piensa que no implica riesgos, cuando sí los hay”, explicó Lucía Illescas, coordinadora adjunta del Programa Único de Especializaciones en Enfermería de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM.
¿Qué riesgos tiene una cesárea?
Al tratarse de una cirugía mayor, la cesárea puede aumentar para la madre el riesgo de complicaciones como trombosis, infecciones y sangrado, además de representar un riesgo de muerte ligeramente mayor que el parto vaginal.
La cicatriz del útero puede aumentar la probabilidad de requerir nuevas intervenciones y, en algunos casos, provocar una adherencia anormal de la placenta, una complicación que puede poner en riesgo la vida de la mujer.
Para el bebé, puede implicar problemas relacionados con la madurez, ya que un error en el cálculo de la edad gestacional podría hacer que el nacimiento ocurra a las 37 semanas cuando en realidad se esperaba llegar a las 39. Aunque un bebé de 37 semanas puede estar aparentemente sano, algunos pueden presentar dificultades similares a las de un prematuro, como problemas respiratorios que requieran intervención médica y una estancia hospitalaria más prolongada.
Cuando decidir por la paciente se convierte en violencia obstétrica
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 identifica entre las principales situaciones de maltrato obstétrico que a las mujeres no se les haya pedido autorización para realizar una cesárea o que no hayan recibido información suficiente para comprender por qué era necesaria.
“Realizar esta práctica sin indicación precisa ni consentimiento expreso de la persona se considera violencia obstétrica”, señaló Illescas, quien recordó que las pacientes tienen derecho a recibir información sobre los beneficios y posibles perjuicios, solicitar una segunda opinión y participar en la decisión, salvo que exista una situación médica que requiera una intervención inmediata.
Para la especialista Zarela Chinolla Arellano, profesora de posgrado en Ginecología y Obstetricia de la Facultad de Medicina de la UNAM, la comunicación entre la paciente y el personal médico es fundamental: la mujer debe estar informada para tomar una decisión, mientras que el médico debe explicar con transparencia los riesgos y beneficios de cada alternativa.
¿Por qué aumentan las cesáreas?
El incremento tiene múltiples causas, entre ellas están factores económicos y administrativos, el temor a complicaciones legales, la saturación de los hospitales y la falta de acompañamiento profesional durante el trabajo de parto.
También existen factores sociales: algunas mujeres pueden percibir la cesárea como una alternativa más segura o conveniente para programar el nacimiento, mientras que la ansiedad y la incertidumbre durante un trabajo de parto prolongado pueden llevarlas a solicitar la cirugía.
Reducir las cesáreas innecesarias, de acuerdo con las especialistas, requiere mejorar la atención desde antes del embarazo, detectar oportunamente factores de riesgo y garantizar que las mujeres cuenten con información, acompañamiento y personal suficiente durante el parto.
La discusión, por tanto, no consiste en considerar a la cesárea como una práctica negativa, pues cuando esta está médicamente indicada puede ser indispensable para proteger la vida de la madre o del bebé. El problema aparece cuando una cirugía de este tipo se convierte en la opción por defecto o se realiza sin que la paciente conozca y consienta las razones.