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En esa búsqueda por esquivar la mala calidad del suministro municipal, las pequeñas plantas purificadoras y máquinas expendedoras de barrio se convirtieron en el salvavidas accesible de millones de hogares

Ruleta rusa por garrafón

Agua Garrafones de agua.

En México vivimos el impensable cotidiano de tomar agua que sale de la llave; cosa que debería ser la opción, por lo que millones de familias optamos por utilizar agua de garrafón no solo para beber, sino también para desinfectar verduras, lavarse los dientes o incluso bañarse.

En esa búsqueda por esquivar la mala calidad del suministro municipal, las pequeñas plantas purificadoras y máquinas expendedoras de barrio se convirtieron en el salvavidas accesible de millones de hogares. Sin embargo, detrás de la cortina metálica y los filtros relucientes, muchas veces compramos una falsa sensación de seguridad.

La regulación existe en el papel, en nuestro país, la NOM-201-SSA1-2015 establece con precisión las especificaciones sanitarias que deben cumplir los establecimientos dedicados al proceso y venta de agua y hielo para consumo humano.

Por ley, el agua procesada debe presentar una ausencia total de patógenos, sin embargo, los análisis de laboratorio de diversas instituciones académicas demuestran que entre la norma y la banqueta existe un abismo.

Las evidencias científicas se acumulan en distintos puntos del país:

  • En el Área Metropolitana de Guadalajara: Un análisis del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara reveló que tres de cada diez garrafones analizados en purificadoras independientes contenían coliformes totales, con niveles de entre 2 y 16 números más probables (NMP).
  • En Michoacán: Un estudio conjunto entre la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), que evaluó 125 muestras de máquinas despachadoras en seis ciudades, reportó coliformes totales en 56.8% de los casos, coliformes fecales en 32%.

El dato más alarmante: todas las cepas de Pseudomonas aisladas formaban biopelículas, una especie de capa bacteriana resistente capaz de anclarse de forma permanente en depósitos, tuberías internas y boquillas despachadoras.

  • En la Ciudad de México: Muestreos independientes promovidos por asociaciones civiles como la Asociación Mexicana para la Correcta Hidratación documentaron que hasta siete de cada diez garrafones rellenados presentaban presencia de bacterias de origen fecal.

Los coliformes no son un tecnicismo menor, son microorganismos cuya sola presencia denuncia contaminación externa o materia fecal, lo que representa riesgos directos de infecciones gastrointestinales, fiebres y diarreas, especialmente vulnerables en niños y adultos mayores.

Culpar al consumidor sería un despropósito, la ciudadanía únicamente reacciona como puede ante su necesidad de consumo y un suministro de red deficiente.

El problema de fondo radica en que trasladamos el riesgo sanitario desde la tubería pública hacia una cadena privada dispersa, invisible y prácticamente desregulada: el origen del agua en pipas, la caducidad de las membranas de ósmosis inversa, la higiene de las mangueras de llenado y el lavado deficiente de los propios envases reutilizables.

Para romper este ciclo, el debate no debe centrarse en clausurar estos negocios, sino en dotar al sistema de transparencia y trazabilidad técnica. El acceso al agua potable no termina en la red municipal ni se resuelve delegando la salud comunitaria a la buena fe de un negocio independiente.

Garantizar que cada litro que entra a un hogar mexicano sea verdaderamente seguro es, ante todo, un estándar básico de justicia sanitaria.

* Secretario general de la Asociación Mexicana para la correcta Hidratación, AC

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