
México tiene una gran necesidad en México de una investigación aplicada que ayude a resolver problemas sociales y concretos, donde las propuestas de los investigadores lleguen a los ecosistemas y puedan ser motor de cambio, señala el rector de la Universidad Panamericana, Santiago García Álvarez.
El 8 de octubre, recibirá a nombre de la institución educativa, el Premio Crónica en el área de Comunicación Pública y del Conocimiento. En entrevista, señala que México es un gran país que se ha desarrollado en algunos sentidos por debajo de su potencial real, es decir, veo grandes recursos, grandes personas, buena infraestructura, grandes universidades…, pero “tenemos que creérnosla más para ser capaces de llevar a cabo mejores cambios”.
¿Cómo recibe la comunidad y la universidad el Premio Crónica?
Es para nosotros un honor y orgullo recibir esta distinción por las instituciones y personalidades muy distinguidas que lo han recibido y en ese sentido para la Panamericana es un momento especial, porque es importante que se reconozca a la academia, la investigación, la cultura y al conocimiento por su impacto social. Es algo que se agradece.
La Universidad se ubica en el área donde vivió Octavio Paz, un lugar donde proyecta su impacto social y después al país.
El ejemplo de Octavio Paz que citas es muy ilustrativo porque, efectivamente, fue vecino de Mixcoac, y la pregunta me parece interesante porque abarca muchos aspectos de la realidad de un sitio como la Universidad. Cuando vienen alumnos del extranjero a estudiar aquí a la Panamericana, nosotros continuamente les decimos que no solamente vienen a una universidad, sino que vienen a un museo y, por museo, nos referimos al casco antiguo de la Universidad Panamericana y también a la propia Ciudad de México. Es decir, la Ciudad de México, si la ves en ese conjunto, es como una especie de gran museo.
Si tú vienes a estudiar una carrera a la Universidad, te vas a enfrentar con muchas experiencias culturales alrededor y de toda esta experiencia tan rica que tiene la ciudad, eso te formará como persona de una manera especial.
Y efectivamente, dentro de la Ciudad de México hay lugares especiales y me parece que Mixcoac es uno de ellos. Nosotros tenemos el orgullo de que nuestra sede principal está en el casco antiguo de lo que era un edificio del siglo XVII y después fue un obraje en el siglo XVIII.
Entonces no solamente es venir a los pasillos de la Universidad o a las aulas, sino realmente todo lo que te rodea en un campus como es este, todo te habla. Todo te habla de la belleza, de la trascendencia, de la altura de miras que debemos tener como seres humanos y como estudiantes.
Al mismo tiempo, como decías, la Universidad es un espacio donde se genera conocimiento y uno de los fines es la difusión de la cultura. En ese sentido nosotros no solamente tenemos esta riqueza cultural, sino tenemos la responsabilidad de que esto sea parte del bien público.
La importancia de la cultura y las ciencias, ese aprender para saber.
En un mundo tan pragmático como el actual, donde se busca mucho el beneficio inmediato, el bien económico o cosas de corto plazo, la Universidad tiene la gran tarea de levantar la mirada y, en ese sentido, mostrarle a la sociedad y a las personas que lo importante no solamente son esas cosas prácticas, sino que hay cosas intangibles, más profundas, que posiblemente no tienen un beneficio rápido, pero son importantes para las personas.
Entonces, pensar la cultura desde esta perspectiva, de decir: oye, yo voy a valorar las cosas buenas, voy a valorar la belleza, voy a detenerme a pensar, voy a detenerme a desarrollar una idea, es la base de una labor noble del ser humano: el estudio, el conocimiento, que no necesariamente tiene que llevar a una consecuencia práctica inmediata, sino que el detenerse en ese conocimiento, saborearlo, compartirlo con otros y amarlo, es parte de la esencia humana. Esto es parte también de lo que tiene que buscar una universidad y difundir precisamente ese amor por la sabiduría.
Por otra parte, está también el tema de la investigación y la Panamericana tiene mucha gente que se ha dedicado a pensar o generar conocimiento. En ese sentido puedo destacar muchas cosas, pero creo que hay una en concreto que es muy valiosa: el Instituto de Humanidades de la Panamericana cuenta con 60 profesores, de los cuales 40 son doctores y una gran cantidad está en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores y son personas que se dedican desde las humanidades a pensar el mundo, a pensar la sociedad, a pensar en el ser humano, pero también a dar soluciones prácticas a problemáticas complejas.
De tal manera que cuando se presentan en la sociedad problemas como puede ser, por ejemplo, el tema de la migración o algunos relacionados con la pobreza, se pueden brindar soluciones.

¿Cuáles son los retos u horizontes para nuestro México actual?
Hablaba hace un momento del tema de la investigación que se hace en la Universidad, y con esto veo que hay una gran necesidad en México de una investigación aplicada, que ayude a resolver problemas sociales y concretos de México.
En ese ese sentido, por ejemplo, el generar conciencia en los Centros de Investigación y sus miembros de que todo lo que están pensando, lo que están trabajando, se animen a que esas propuestas lleguen, en un primer momento, a un ecosistema cercano. Me parece que eso es una fórmula muy buena.
Cuando hablas de proyectos de investigación, muchas veces uno puede referirse a cuestiones más teóricas o problemáticas generales. Qué pasaría si los investigadores que se preocupan por el tema de la pobreza en México o por la desigualdad, la falta de agua o las situaciones que están viviendo dentro del país, sus trabajos los llevan a un ecosistema concreto, donde sus propuestas pueden repercutir en las comunidades.
Entonces, me parece que esa puede ser una gran aportación y es como lo está también planteando la propia Panamericana. Esto, además, va acompañado de un compromiso social. Es decir, ¿cómo le hacemos para que nuestra comunidad sea mejor, para que, en el caso de la Universidad, que tiene muchos proyectos sociales en México, cómo hacemos para impactar más en las comunidades, cómo hacemos para ofrecer más oportunidades en esos lugares necesitados, y cómo hacemos para que cualquier graduado de la Panamericana tenga tatuada esa conciencia social, de tal manera que cuando salga a su lugar de trabajo, lo viva con mejor conocimiento.
Entonces, me parece que con en esa conciencia de que sí podemos cambiar la regla inmediata y que México necesita muchas soluciones también de corto plazo, podemos ser ese motor de cambio.
La Panamericana
Santiago García Álvarez señala que la institución es una magnífica conjunción donde lo técnico y lo humano que hacen síntesis y producen un efecto social.
“Nosotros pensamos en desarrollar a los profesionistas con un alto nivel de exigencia académica, porque salen a competir a un mundo que además ahora es muy internacional. Así, esa formación técnica es muy importante, pero tiene que ir de la mano del brazo humanista.
Por ello, esta síntesis de lo más alto en lo técnico y al mismo tiempo en lo humano, añade, es el gran aporte de la Panamericana y lo que hemos buscado históricamente y se consigue bastante bien de manera institucional y sistémica, pero sobre todo a través de personas concretas que han encarnado esta realidad en sus propias vidas.
¿Cómo mira a México y cuál es su deseo para el país?
México es un gran país que se ha desarrollado en algunos sentidos por debajo de su potencial real, es decir, veo grandes recursos, veo grandes personas, veo un país también grande, veo una infraestructura grande, veo gente talentosísima, veo grandes universidades, veo, digamos, también una red de organizaciones, de empresas, un entramado bastante fuerte.
Pero siento que, en México, uno, tenemos que creérnosla más para ser capaces de llevar a cabo mejores cambios, tenemos que seguir siendo conscientes de cuáles son los problemas actuales y seguirlos resolviendo de fondo. Debemos tener miras más altas porque, digamos, con estas condiciones internas que tenemos y son buenísimas, a veces nos quedamos un poquito abajo de lo que deberíamos. Hay que dar ese gran salto a tener un impacto a nivel mundial mucho más importante.