
El agua marrón, con sedimentos y olor a drenaje que reciben numerosas familias del Área Metropolitana de Guadalajara no es un problema aislado. Es la expresión de una crisis completa: fuentes contaminadas, acueductos inconclusos, plantas potabilizadoras insuficientes, redes envejecidas, fugas y años de decisiones aplazadas.
Más de 60% del abasto metropolitano depende de Chapala y llega por dos rutas: un acueducto hasta la planta de Miravalle y el antiguo sistema de conducción, que incluye canales abiertos y la presa Las Pintas. Ante la contaminación, el Gobierno de Jalisco suspendió temporalmente esta última fuente, lo que afectó alrededor de 40% de los hogares y obligó a establecer un suministro rotatorio.
Pero cerrar una fuente contaminada no crea automáticamente otra fuente limpia. Ahí aparece El Zapotillo, la presa presentada durante años como la gran solución para Guadalajara, pero cuya historia explica buena parte de la crisis actual.
El proyecto acordado desde 2005 contempló una cortina de 105 metros y un sistema capaz de entregar 8.6 metros cúbicos por segundo: 3.8 para León, 1.8 para Los Altos de Jalisco y 3 para Guadalajara. El embalse tendría una capacidad de hasta 911 millones de metros cúbicos.
Ese diseño habría inundado Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Después de años de conflicto, en 2021 el presidente Andrés Manuel López Obrador resolvió excluir a León y modificar la cortina con seis ventanas vertedoras para proteger a las comunidades.
Evitar la inundación de los pueblos fue una decisión legítima de justicia social. El problema fue presentar después la obra modificada como si conservara las capacidades del proyecto original.
Con las ventanas, El Zapotillo quedó con un almacenamiento cercano a 46 millones de metros cúbicos, muy lejos de los 911 millones originalmente planteados. La diferencia es decisiva: mantener un caudal de 3 metros cúbicos por segundo requiere aproximadamente 94.6 millones de metros cúbicos al año. Sin nuevas aportaciones, 46 millones alcanzarían para menos de seis meses.
La propia infraestructura tiene capacidades distintas. Según Conagua, el acueducto El Zapotillo–El Salto puede conducir nominalmente 2 metros cúbicos por segundo, mientras que el tramo El Salto–La Red–Calderón fue diseñado para transportar hasta 3, sumando el agua procedente de ambas presas.
La operación real es todavía menor. La información técnica señala que actualmente sólo funciona una de las dos líneas previstas, existen pérdidas y el límite operativo ronda 1.5 metros cúbicos por segundo.
Hace medio año, el medidor de la presa El Salto registró 0.86 metros cúbicos por segundo: 860 litros cada segundo. Es una lectura puntual, pero equivale a 57% del límite operativo de 1.5 metros cúbicos y a menos de 29% de la meta de 3 metros cúbicos anunciada para Guadalajara. El bombeo sólo pudo mantenerse durante unos seis meses porque el almacenamiento disponible no permitió prolongarlo.
Por eso resulta insuficiente afirmar que “El Zapotillo ya está terminado”. La presa está concluida como estructura, pero la solución sigue limitada por el almacenamiento, la conducción, las fugas, las obras complementarias y la capacidad de potabilizar y distribuir el agua.
El 12 de octubre de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó: “Presidente López Obrador cumplió. El gobernador Alfaro pues no cumplió con su parte”. Se refería a obras y aportaciones estatales pendientes, entre ellas la conducción completa hacia la planta potabilizadora número 3, su ampliación y la infraestructura necesaria para incorporar el caudal adicional a la red.
El gobierno de Pablo Lemus propone ahora construir el Acueducto Sustituto Chapala–Guadalajara mediante un contrato de construcción, mantenimiento, rehabilitación y operación con participación privada. La inversión inicial se estima en 11 mil 922 millones de pesos.
La presidenta cuestionó el esquema por el riesgo de una operación privada del agua. Esa prevención es válida: el servicio debe permanecer bajo rectoría pública. Pero rechazar la inversión privada sin presentar una alternativa pública financiada y calendarizada tampoco resuelve el problema.
El presupuesto de Conagua muestra la contradicción. Pasó de aproximadamente 68 mil 485 millones de pesos en 2023 a 62 mil 675 millones en 2024 y a 37 mil 119 millones en 2025, una reducción nominal de 40.8% en un año. Para 2026 se aprobaron cerca de 37 mil 700 millones, todavía alrededor de 40% por debajo de 2024.
No se puede exigir que Conagua concluya acueductos, mantenga presas, vigile concesiones e inspeccione descargas mientras se debilita su capacidad financiera. Si la infraestructura será exclusivamente pública, debe contar con presupuesto. Si no hay recursos suficientes, se necesitan mecanismos mixtos transparentes, sin transferir la propiedad, las tarifas ni el control del agua.
Y aun si mañana llegaran los 3 metros cúbicos por segundo prometidos, Guadalajara seguiría enfrentando otra barrera: potabilizarlos y conducirlos por una red deteriorada.
Entre marzo y junio de 2026, un monitoreo comunitario coordinado por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario analizó 184 muestras domiciliarias en 90 colonias. En 172 —93.48%— no se detectó cloro residual libre, la barrera básica para conservar la desinfección. También se reportaron hallazgos puntuales de bacterias y metales.
La solución exige concluir la infraestructura, ampliar las plantas potabilizadoras, rehabilitar las redes, controlar las fugas, vigilar las descargas contaminantes y publicar mediciones de calidad y caudal en tiempo real.
Jalisco no debería tener que escoger entre inundar tres comunidades o dejar a una de las zonas metropolitanas más pobladas del país con agua insuficiente y contaminada. El error no fue proteger a Temacapulín, Acasico y Palmarejo. El error fue construir ventanas en la presa sin construir, al mismo tiempo, una solución integral equivalente para Guadalajara.
El derecho humano al agua no se cumple inaugurando una cortina o prometiendo metros cúbicos. Se cumple cuando el agua existe, puede conducirse, se potabiliza correctamente y llega limpia a cada hogar.
La dignidad hídrica comienza cuando una familia puede abrir la llave sin miedo.
Fuentes de referencia
- Comisión Nacional del Agua: antecedentes técnicos de la presa El Zapotillo y comunicado sobre la conclusión del Sistema Hidráulico El Zapotillo, agosto de 2024.
- Presidencia de la República: Plan de Justicia para Temacapulín, Acasico y Palmarejo; y versión estenográfica de la conferencia presidencial del 12 de octubre de 2026.
- Gobierno y Congreso de Jalisco: información del esquema de suministro rotatorio y propuesta del Acueducto Sustituto Chapala–Guadalajara.
- Presupuestos de Egresos de la Federación y análisis presupuestal de la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento, ejercicios 2023–2026.
- IMDEC: informe Agua peligrosa del SIAPA: muestreo comunitario, 2026.
- Secretario general de la Asociación Mexicana para la Correcta Hidratación, A.C. Octubre de 2026