
La exposición Ni origen ni torbellino. Bloque II tiene su punto de partida en la obra El arquitecto, de Diego Rivera, para hacer una revisión de la representación hegemónica del hombre como creador del mundo, reiterada en la historia del arte.
“El objetivo es apelar a otro tipo de construcción e ir desmantelando esta idea. Con este propósito, la muestra se encamina hacia una nueva arquitectura: arquitecturas no humanas, como paisajes que se construyen a sí mismos, para después desplazarse hacia lo cósmico y observar cómo esa materia del universo llega a la tierra y conforma también nuestros cuerpos”, señala Fernanda Ramos, curadora en jefe del MACG.
La muestra presenta obras también de Alvar Carrillo Gil, Leonora Carrington, Alice Rahon y Gerardo Murillo Dr. Atl, entre otros, así como un recorrido autoguiado con textos de la escritora Gabriela Damián Miravete.
La especialista señaló que en esta nueva etapa se incluyen piezas que remiten a lo humano como parte del paisaje natural. “La intención es mostrar cómo nuestro cuerpo está compuesto por múltiples elementos y cómo generamos redes de interdependencia que rebasan lo humano. Así, comienzan a aparecer restos que apelan a la materialidad mineral de nuestros cuerpos”.
ARTISTAS
La exposición incorpora obras de Alvar Carrillo Gil con el propósito de mostrar su faceta como productor y no solo como el coleccionista. También se incluye una pieza de Gerardo Murillo Dr. Atl, “El Paricutín”, perteneciente a la colección del Museo Nacional de Arte, en diálogo con “Desde el cielo”, de Marcos Castro, lo que reflexiona sobre la posibilidad de que volcanes inactivos vuelvan a despertar. Asimismo, se presenta “Príncipe de paz”, de Clemente Cástor, una instalación audiovisual concebida como un cuerpo gigante a partir de restos óseos.
La curadora destacó también piezas de Leonora Carrington, Alice Rahon y de la artista colombiana Natalia Mejía, quien ya formaba parte de la exposición, pero que ahora integra un hueso de vidrio soplado, con el que alude a las materialidades minerales presentes en nuestros huesos. De este modo, lo humano se integra al paisaje mismo en este segundo bloque.
“Ni origen ni torbellino. Bloque II” —que permanecerá hasta el 17 de mayo de 2026— incluye un recorrido autoguiado basado en el libro La canción detrás de todas las cosas, de Gabriela Damián Miravete, texto que sirvió de inspiración para la exposición y que invita a generar ficciones desde una escritura vinculada a lo cósmico y mineral.
“Nos interesaba que el recorrido no solo brindara información a partir de fichas descriptivas, sino que apelara a la imaginación”, comentó Fernanda Ramos, quien añadió que el libro recurre a la memoria cósmica y mineral contenida en los objetos, entendidos como portadores de energía y vínculos con lo humano.