La escritora mexicana Olivia Teroba, mayormente conocida por sus obras de ensayo, revisita sus cuentos en la nueva edición de Respirar bajo el agua, publicada por Sexto Piso. Se trata de una antología atravesada por un mismo hilo conductor: el agua, símbolo de lo emocional, de aquello que se mueve bajo la superficie y que rara vez se dice en voz alta.
En cada uno de los relatos, el lector se enfrenta a protagonistas —principalmente mujeres— que atraviesan una ruptura, una pérdida o una separación dolorosa. Son personajes que se repliegan hacia su interior y recorren sus propios recovecos para intentar entender en qué punto se quebró su historia. La memoria aparece como un ejercicio inevitable: recordar es también una forma de intentar respirar dentro del dolor.
Teroba despliega una variedad de escenarios que van desde el núcleo familiar, donde la madre funciona como eje y una verdad revelada es capaz de desmoronarlo todo, hasta contextos marcados por la violencia estructural, como la trata de mujeres en Tlaxcala. En todos los casos, lo que se explora no es únicamente el hecho traumático, sino sus consecuencias emocionales: la culpa, la vergüenza, el miedo y la sensación de estar atrapadas en una realidad que cuesta enfrentar. De una u otra forma, el agua siempre está ahí, acompañando, presionando, envolviendo.
Más allá de la temática, Respirar bajo el agua destaca por la contención de su prosa. Teroba escribe desde el silencio, desde lo que no se nombra directamente. Sus cuentos avanzan con una cadencia pausada, casi asfixiante, que reproduce el estado emocional de sus personajes y obliga al lector a sumergirse con ellas. El agua se convierte así en amenaza y refugio al mismo tiempo: un espacio donde las emociones no se resuelven, sino que permanecen suspendidas.
Uno de los mayores aciertos del libro es la mirada con la que se retrata la experiencia femenina. No hay promesas de redención ni finales luminosos. Las protagonistas no buscan salvarse, sino comprenderse, aun cuando ese entendimiento implique aceptar una herida que no cierra del todo. Teroba expone las dinámicas familiares, la violencia y las heridas heredadas con una lucidez incómoda, sin recurrir al dramatismo ni a juicios morales.
En esta nueva edición, Respirar bajo el agua se confirma como una lectura que exige atención y sensibilidad. No es un libro para leerse de prisa, sino para dejarse afectar lentamente. Como el agua misma, los cuentos de Olivia Teroba se filtran, pesan y permanecen, recordándonos que hay silencios que también pueden ahogar.