Cultura

La muestra, que cierra el 25 de enero, se presenta en el Salón de la Plástica Mexicana y ofrece obras del Adolfo Mexiac, Gabriel García Maroto, Arturo García Bustos, Fanny Rabel, y  los acrílicos “Los de abajo y Los de arriba”, de Aliria Morales

La muestra “Los de abajo...” evoca la Revolución que definió alma y destino de nuestro país actual

Exposición "Los de abajo..." La exposición “Los de abajo. Mariano Azuela – Adolfo Mexiac. A 110 años…" permanecerá hasta el 25 de enero.

En el corazón de la emblemática colonia Roma Norte de la Ciudad de México, el Salón de la Plástica Mexicana fue transformado en un recinto dedicado a la memoria histórica nacional del primer novelista de la Revolución Mexicana.

En el contexto de la conmemoración de los primeros 110 años de la publicación de “Los de Abajo”, la obra que Mariano Azuela escribió entre el fuego y el polvo tras su participación en la conflagración armada, el Salón de la Plástica Mexicana (SPM), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), ofrece hasta el 25 de enero una rica exposición que integra el trabajo artístico de uno de los grabadores mexicanos más importantes, Adolfo Mexiac, además de ilustraciones de Gabriel García Maroto, las xilografías en gran formato “Las fuerzas de la paz son más poderosas que las de la guerra”, de Arturo García Bustos. También está el óleo “Hombres”, de Fanny Rabel, así como los acrílicos “Los de abajo y Los de arriba”, de Aliria Morales

La exposición, “Los de abajo. Mariano Azuela – Adolfo Mexiac. A 110 años…”, ofrece un reencuentro con las raíces del movimiento que definió el alma y el destino de nuestro país, explica a Crónica Óscar González Azuela, reconopcido historiador y nieto del revolucionario autor.

“Los de abajo”, de Mariano Azuela, es la novela más vendida de la literatura mexicana, con más de cinco millones de ejemplares;

La muestra reúne reproducciones de ilustraciones de ediciones históricas de la novela realizadas por el muralista Diego Rivera en 1929 y por José Clemente Orozco en 1927, esta última para la edición en inglés de la casa editorial neoyorquina Bretano’s Publishers, así como los diez linograbados con los que Adolfo Mexiac celebró en 2018 una de las novelas más relevantes de la historia literaria del país.

Publicada por primera vez como novela por entregas en el rotativo El Paso del Norte en 1915, “Los de abajo”, del médico y novelista jalisciense Mariano Azuela, es una obra fundamental de la tradición literaria mexicana y de las llamadas novelas de la Revolución Mexicana, además de ser una de las más publicadas del siglo XX.

El historiador González señala que la muestra artística logra un diálogo profundo entre las letras de Azuela y el pincel de figuras legendarias como Diego Rivera y José Clemente Orozco, fundadores del Colegio Nacional.

Es un encuentro donde el pasado y el presente se funden para recordarnos de dónde venimos y hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos en esta compleja realidad.

Óscar González Azuela, también presidente de la Academia de Historia de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), enfatiza que el mensaje de esta novela sigue totalmente vigente hoy.

Para él, la imagen final de Demetrio Macías empuñando su fusil con la mirada fija, representa una realidad mexicana que se niega a desaparecer en el tiempo.

“Revisitar esta obra es asomarse a una ventana que retrata las injusticias que aún persisten, bajo rostros diferentes pero con las mismas promesas que continúan sin ser cumplidas”, afirma.

Recuerda que Mariano Azuela no escribió su obra cumbre desde la comodidad de una biblioteca o el silencio de un estudio, sino desde la vivencia directa de la lucha armada.

“El médico y escritor vivió la Revolución Mexicana a caballo, sufriendo el hambre y la incertidumbre que solo conocen quienes han cruzado el desierto bajo la derrota absoluta; fue en el exilio de El Paso, Texas, sumido en la miseria y lejos de su familia, donde Azuela plasmó con fidelidad la crudeza de lo que vio y escuchó”, relató.

Esa autoridad moral impregna cada página de «Los de Abajo», ofreciendo una visión equilibrada que escapa de la simplificación de ver el conflicto como «buenos contra malos», señala.

Explica que la exposición en el Salón de la Plástica Mexicana permite a las nuevas generaciones comprender que la Revolución fue un proceso humano cargado de contradicciones y sacrificios.

Exposición "Los de abajo..." La muestra reúne reproducciones de ilustraciones de ediciones históricas de la novela realizadas por Rivera y Orozco.

“Al observar las obras de Orozco y Rivera, los jóvenes pueden conectar con la realidad de un pueblo que se siente rescatado y reflejado en ese arte inmortal”, expresa.

Durante la entrevista, González Azuela parafraseó con elegancia la filosofía de su abuelo al recordar que los mexicanos de 1910 no eligieron sus circunstancias.

Uno de los conceptos más poderosos que rescata es su pensamiento sobre la reconstrucción nacional tras el fin de la lucha armada.

Reveló al reportero que en un autógrafo para El Colegio Nacional, el novelista escribió: «el hogar que abandonamos fue de destruido. Nos falta construir uno nuevo. No es cierto que esté terminado. Es posible que estos ladrillos sean distintos de aquellos, pero no el látigo del otro. No nos engañemos; aún al precio de la amargura, es preferible estar tristes, que estar tontos”.

La metáfora de los ladrillos cobra una relevancia especial en el desafiante contexto de la política internacional que México enfrenta actualmente en su relación exterior. González Azuela invita a los ciudadanos “aprender de los errores del pasado para poder construir un mejor presente con los materiales y condiciones que nos tocan”.

Dice que la historia no debe ser vista como una lucha de etiquetas, sino como un aprendizaje constante que nos permita encarar de frente los retos de nuestro tiempo presente.

“En momentos donde la soberanía nacional enfrenta nuevas amenazas y la situación internacional es delicada, recordar nuestras raíces es un acto de resistencia patriótica y cultural; México se ensancha o se empequeñece según su memoria, y esta exposición es el espacio perfecto para que la nación se reconozca y se fortalezca interiormente”, afirma.

LA REVOLUCIÓN

El debate sobre el éxito de la Revolución Mexicana encuentra en la voz del historiador una aclaración necesaria para entender la vida política que ha gobernado a México hasta la actualidad.

González Azuela afirma que “la Revolución no fracasó en sus ideales, sino que fueron los hombres encargados de aplicarlos quienes fallaron en su responsabilidad histórica”.

El entrevistado defiende con firmeza al movimiento armado como proceso histórico y afirma su crítica al factor humano.

Para el historiador, el error no residió en el anhelo de justicia, sino en los hombres que, al alcanzar el poder, repitieron los vicios de sus antecesores. Llamado a la Juventud y a la Academia

González Azuela explica que la exposición ofrece una oportunidad pedagógica invaluable para que los Maestros lleven la historia fuera de los libros de texto y la pongan frente a los ojos de sus alumnos.

“Entender las raíces de la Revolución a través de la plástica y la literatura de Azuela permite a las nuevas generaciones evitar la repetición de los errores del pasado; en tiempos de polarización, el mensaje de Mariano Azuela, esa bola que todo lo arrastra, sirve como advertencia sobre los peligros de la violencia ciega y la falta de rumbo”.

La exposición también pone el foco en el fenómeno de los «chaqueteros», aquellos personajes que cambian de color político según les convenga, olvidando sus principios originales.

Mariano Azuela siempre defendió a «los de abajo» contra «los de arriba», advirtiendo que a veces los oprimidos de ayer se convierten en los opresores del día de hoy.

Este ciclo de injusticia es lo que los estudiantes y maestros deben analizar para fomentar una conciencia crítica que detenga la repetición de los mismos errores gubernamentales.

Añade que para los Maestros de Educación Media Superior, la muestra es una herramienta pedagógica invaluable para rescatar la identidad nacional en un mundo digitalizado.

González Azuela sugiere a los docentes realizar una sesión de lectura previa de la novela antes de llevar a sus alumnos a recorrer los pasillos del recinto.

“Entender el texto permite apreciar la magnitud de los dibujos del maestro Adolfo Mexiac y las escenas capturadas por Rivera en sus murales más emblemáticos”, señala.

Exposición "Los de Abajo..." La muestra se exhibe en el Salón de la Plástica Mexicana.

RAÍCES EN LA COLONIA ROMA.

Explica que visitar el Salón de la Plástica Mexicana es participar en un ritual de reconocimiento nacional que nos permite mirar de frente nuestras heridas y nuestras victorias; la obra de Azuela es el espejo donde se refleja el México profundo, aquel que aún lucha por ser escuchado y que demanda gobernantes con una visión de Estado, no de facción”.

González Azuela afirma que “la historia no se lee para juzgar, sino para aprender, y hoy México necesita más que nunca ciudadanos que sepan leer entre líneas”. Compromiso por Conocer Nuestra Historia

Afirma que asistir a la muestra de su Abuelo es un acto de patriotismo crítico; es darle valor a la palabra de un médico que, entre balazos y polvo, decidió escribir la verdad de su pueblo.

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