
“Me encontré ante una encrucijada metafórica. Un camino conducía hacia el ego, la miseria y el egoísmo. El otro hacia la familia, la libertad y el hogar. Para la
mayoría la elección parecería obvia, pero no es tan simple”, expresa el hombre, en cuyo pecho descubierto y completamente tatuado se lee de hombro a hombro “White Power”.
Debajo de su imagen y el código QR que dirige a una carta donde el expandillero escribió las palabras anteriores, se destaca una cita: “ya no es un reflejo de quién soy”. Se llama Kevin Walsh y tanto su retrato como su texto forman parte de la exposición “Love letters” (Cartas de amor)
Se trata de un proyecto que el artista chicano Fabian Debora inició en Los Ángeles, le tomó entre 6 y 8 meses y, aunque allá ya se ha exhibido en un par de galerías, esta es la primera vez que se muestra en México, en la Galería José María Velasco (Peralvillo, 55).
En total, son 10 cartas y 10 retratos de personas que narran las experiencias de quienes Fabian Debora llama homeboys y homegirls, lo que contribuyen al mundo y quiénes son.
“Para mí es muy necesario usar el arte para combatir la social injustice (injusticias sociales) usando el arte para amplificar las voces de los que son oprimidos, en este caso los pandilleros de Los Ángeles, que los hacen ver basura, los ven como monstruos, pero yo los miro como parte de la comunidad y humanos que merecen oportunidades”, expresa el artista.
Sin rodeos, ni embellecimientos léxicos innecesarios, Fabian Debora señala que los pandilleros son personas que han sufrido los estragos de la marginalización social y hay muchos quienes desean salir de ese mundo.
“En estas obras de arte estoy invitando a la gente a una ventanita para que reconozcan lo que ellos son y lo que construyen hacia el mundo como humanos, al mismo tiempo la gente tiene una misconception (concepción errónea) de lo que son los pandilleros y con las cartas de amor, que ellos mismos escribieron o alguien se las escribió a ellos, ayuda a ver los stereotypes (estereotipos) que siguen oprimiendo a esta población”, manifiesta.
Destaca su intención explícita de generar una reflexión en la gente, “que reconozca el dilema. Es por qué hay pandillas, encarcelamiento, drogadicción”.
Para responder a la pregunta ¿de dónde vienen las pandillas y por qué? el artista chicano apunta la necesidad de comprender la falta de esperanza, el racismo y la injusticia en la que viven estos personajes.
“Es por qué tomamos la decisión de caminar esos caminos que no llevan a un hogar. Lo bueno es que tenemos gente que quiere ayudar y cambiar ese sistema”, agrega.
Nacido en El Paso, Texas, en una familia proveniente de Juárez, Chihuahua, Fabian Debora se toma el tema muy en serio y confiesa que también cayó en una pandilla.
“Llegamos hacia Los Ángeles en 1980, cuando era la década de violencia, la década de muerte y la pasta de base, cuando estaban con el Rodney King trial. Entonces, en esos tiempos no había tanto recurso para ayudar a las pandillas o gente que se siente perdida por la falta de esperanza”, comparte.
Personalmente considera que se hizo pandillero porque su padre estuvo ahí, pero “tomó decisiones de usar la droga y dejarme crecer solo en los apartamentos de bajos recursos”.
“Empecé a reconocer ese fracaso que yo también tuve que sobrevivir. Sobreviví en el modo negativo, pero tenía a mi madrecita que siempre estaba atrás de mí, exigiéndome y recordándome quién soy”, continúa.
Fue el arte lo que le dio otro sentido a su vida, según relata, por lo que en 2006 se internó en un programa de rehabilitación y lleva 20 años “libre de alcohol y droga”. También es fundador y director de una academia de artes, que forma parte del proyecto Homeboy Industries.
“Es mi modo de poner algo que no tuve yo creciendo en mi barrio. El arte sana, salva vidas y diario tengo el privilegio de ver los little homies (carnalitos) que tienen una esperanza de vida para recuperarla y cambiar y retirarse de todo el mal”.

Cuenta su historia con soltura y fluidez, como quien expone un caso de manera objetiva. El tema le parece importante porque desde el mandato de Trump ha crecido la criminalización de la comunidad latina en Los Ángeles y las redadas han empeorado el panorama.
“Ahorita estamos viendo en Los Ángeles muy pesada la cosa, es bien dolorosa. Estamos viviendo medio nerviosos y no es justo, pero lo bueno es que tenemos mucha gente progresista que se anda levantando, siguiendo y amplificando las voces de nuestra gente para que miren que la resiliencia y la justicia está porvenir”, expresa.
LETRAS
El texto curatorial de Alfonso Vázquez propone esta muestra como una “neo-visión chicana del Anáhuac y Aztlán del siglo XXI”.
Junto a las fotos y enlaces para leer las cartas se encuentran muñecos intervenidos con tatuajes y estética chola y algunos ejemplos de lettering creados por Letronero Mexicano aka Ñero Letters y Chicanobaby.
Fabian Debora observa que la gente a la que le gustan las letras como elemento gráfico también se inspira para llevarlo a tatuajes o muros.
“A mí se me hace que las letras tienen una posibilidad de amplificarlas y te dan la libertad de poder hacerlas tuyas, con sus formas”, indica.
A modo de dar un poco de contexto histórico sobre cómo se desarrolla el lettering, el artista chicano recuerda la forma floriturada del “old English” (forma escrita de inglés que emula la gráfica de una versión antigua del idioma) que en los años 70, en los tiempos de la guerra en Estados Unidos, se utilizaba en los certificados escolares: “Congratulations”, por ejemplo.
“Allí salió [la tipografía] Old English, que fascinaba a los homeboys y empezaron a usarlas para sus cuerpos. Esa fue una semilla”, apunta.
Las siguientes generaciones empezaron a tomar otras formas, “pero las letras para mí es algo significante, personal. También es un símbolo de representación, quién hace la letra más linda, más grande, más bonita, también tiene su dignidad y orgullo”, añade.
VISITA.
“Love Letters” (Cartas de amor) forma parte de la semana de Encuentro Chicano, organizado por la Galería en noviembre del año pasado, pero se pospuso para abrir al público tras un proceso de renovación del recinto. En diciembre 2025, la Galería inauguró una nueva sala con murales de Daniel Manrique, así como con esta muestra que se puede visitar hasta el mes de abril.
Simultáneamente, en la Galería José María Velasco también se puede conocer la muestra “Los rótulos no deben morir”, con la que se establece un diálogo sobre las relaciones entre ambas expresiones de gráfica escrita.
“Los murales, letras, rótulos, eso era parte del contexto de nuestros barrios y comunidades. Luego si traspasamos las letras hacia la piel de los homeboys, es parte de la identidad igual. Todo is intersecting (se intersecta)”, opina Fabian Debora.
Para más información sobre su trabajo puedes visitar la página y redes sociales de @fabiandebora