Cultura

La exposición, que reúne más de 190 piezas, busca poner en el foco una etapa muy importante de la vida como es la infancia y la adolescencia, explica la egiptóloga Esther Pons

Del caballito al ataúd, las piezas que muestran cómo era la infancia en el antiguo Egipto

Muestra Vista de la exposición 'El despertar a la vida. Infancia y Adolescencia en el Antiguo Egipto', que reúne más de 190 piezas, y que se muestra en la Sala Vimcorsa de Córdoba hasta el próximo 5 de abril. (EFE)

 A pesar del paso del tiempo hay circunstancias y enseres que permanecen durante más de cinco mil años, como es el caso de un caballito de juguete o un ataúd que forma parte de ‘El despertar a la vida. Infancia y Adolescencia en el Antiguo Egipto’, una exposición que busca contar Egipto más allá de sus faraones y sus momias.

La muestra, que reúne más de 190 piezas, busca poner en el foco una etapa muy importante de la vida como es la infancia y la adolescencia, según explica a EFE la egiptóloga Esther Pons, una de las comisarías de esta exposición inaugurada en la ciudad española de Córdoba (sur).

Hasta ahora en las exposiciones relacionadas con Egipto “siempre hablábamos de faraones, de reinas, de lo más representativo de los dioses” pero la infancia y la adolescencia en el Antiguo Egipto “siempre han sido las grandes olvidadas”.

Por ello cuando plantearon la exposición, decidieron que querían “dar un paso atrás y hablar también del momento en que una pareja decide tener un hijo, de la maternidad, del parto, porque sin ello no se puede entender el resto”.

Y concluir con la muerte, ya que en el Antiguo Egipto, “con frecuencia”, muchos niños no pasaban los 5 años, de ahí que las parejas quisieran tener muchos hijos para “perpetuar la familia”.

‘El despertar a la vida. Infancia y Adolescencia en el Antiguo Egipto’ también aborda cómo la clase social, el contexto familiar y el sexo influían en el desarrollo físico, social y espiritual de los infantes y adolescentes en esta etapa de la historia.

Por ello, según Pons, es una forma de “abordar la vida cotidiana de la sociedad”, no de las clases altas para que quienes la vean se sientan identificados con el caballito de arrastre que ellos también usaban cuando eran pequeños.

Las joyas de la muestra

La exposición reúne más de 190 piezas originales, muchas de ellas inéditas, procedentes de museos e instituciones públicas y privadas de ámbito nacional e internacional.

Esculturas, objetos rituales, juguetes, instrumentos médicos, vestimentas, herramientas escolares y elementos funerarios componen un mosaico de la vida cotidiana infantil y adolescente en el antiguo Egipto.

Entre todas estas piezas, Pons destaca como “joyas” de la muestra el caballito de juguete o la jamba de una puerta en la que se representa esculpida una familia, aunque “el padre no está completo pero se ve la madre con sus hijos y es una pieza magnífica”.

Una escultura del dios Bes, protector de la familia en el Antiguo Egipto, que forma parte del capitel es otra de las piezas destacadas, junto a elementos como una muñeca, un espejo o un ataúd, “no un sarcófago”, precisa Pons porque los sarcófagos son de piedra y este es de madera. 

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