Cultura

El escritor publica una novela que reimagina a Carlota de Habsburgo desde la voz de una narradora igualmente trastornada

José Luis Trueba enfrenta la locura de Carlota en una novela narrada desde la demencia

Durante años, el escritor e historiador mexicano, José Luis Trueba, sostuvo un diálogo literario intermitente con la figura de Carlota de Habsburgo. Apareció en capítulos sueltos, escenas breves y alusiones dispersas a lo largo de varias de sus novelas, hasta que, después de más de 15 años de “coqueteo”, decidió convertirla en el centro absoluto de una historia. El resultado es una novela ambiciosa, “Carlota: la otra historia” (Editorial Océano), que se adentra en uno de los personajes más complejos del imaginario histórico mexicano.

José Luis Trueba Lara | Carlota: la otra historia (Toma de pantalla)

En entrevista, Trueba explicó que el principal reto fue enfrentarse a una figura ya profundamente trabajada por la literatura. Carlota ha sido retratada en obras fundamentales como Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, o Corona de sombras, de Rodolfo Usigli, lo que obligaba a buscar una estrategia narrativa distinta para no repetir lo ya dicho. “Era una cuesta arriba”, reconoció el autor, consciente del peso de esas obras monumentales.

La solución llegó tras desechar un primer borrador de más de 300 páginas que no funcionaba. El problema, explicó, no era la historia, sino la voz. La novela necesitaba alguien que la contara. Así surgió la idea central: que la historia de Carlota fuera narrada por otra mujer igualmente trastornada, una dama de la corte cuya locura dialoga con la de la emperatriz. “¿Qué pasa cuando un loco cuenta la historia de otro loco?”, se preguntó el autor. Esa fue la llave narrativa.

Desde esta perspectiva, la locura no aparece como ruptura, sino como normalidad. En la novela, tanto la narradora como Carlota perciben el mundo como algo coherente, mientras que lo extraño es lo que para los lectores resulta cotidiano. Trueba explicó que el desafío no era escribir desde la demencia, sino lograr que el lector entendiera con claridad un discurso que, en apariencia, es lógico para quienes lo enuncian.

La novela construye así una atmósfera donde lo fantástico y lo violento se integran con naturalidad. Escenas extremas —como un episodio en el que Carlota “pare telarañas” que paralizan al Valle de México— funcionan como metáforas del poder, la humillación y el resentimiento acumulado de una mujer ridiculizada por su infertilidad, su virginidad y el rechazo de su esposo, Maximiliano.

Trueba señaló que escribir ficción histórica implica un proceso similar al teatro: entrar en personaje, prestar el cuerpo y dejar que la voz narrativa tome el control. Aunque trabaja con una estructura general en mente, el ritmo y la forma de la novela se revelan durante la escritura. De hecho, aseguró que toda la historia está construida para explicar su primer párrafo, que condensa el conflicto, la voz y la relación entre los personajes.

El autor también rechazó la idea de que escribir personajes femeninos implique un proceso distinto al de los masculinos. Para él, las pasiones humanas atraviesan por igual a hombres y mujeres, y su interés por personajes femeninos responde a la potencia dramática que encuentra en figuras históricas complejas, marcadas por el amor, la pérdida y la obsesión.

Además de esta novela, Trueba adelantó que trabaja en varios proyectos: una obra breve sobre el Niño Fidencio, contada también desde una voz femenina; una posible novela histórica sobre Álvaro Obregón o las matanzas de chinos en México durante los años veinte; y un libro inesperado sobre la historia del golf en el país.

La novela sobre Carlota se presenta este día, consolidando una larga relación literaria entre el autor y uno de los personajes más perturbadores y fascinantes de la historia mexicana.

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