
Desde hace 10 años, la “Nueva Red de Bailadores” (NRB) organiza fiestas sin alcohol, sin acoso, sin competencia y sin costo; las hacen en la calle o en instituciones privadas y públicas, como museos o centros culturales.
Una vez al mes, la NRB invita a todo público a llevar agua y/o comida para compartir, se dan cita en algún sitio amplio -como azoteas, plazas, parques, la explanada del MUAC, el Centro Cultural del Rule, CCU Tlatelolco o el Ágora de la UAM Cuajimalpa, por ejemplo- y ponen cumbia, ritmos africanos, reggae, reggaeton, electrónica, ska… cada hora se va cambiando de ritmo.
Próximamente, el sábado 31 de enero será el primer “baile libre” del año, en Plaza Tlaxcoaque, de 15:00 a 19:00 horas.
“Queremos decir muy firmemente que esto no es solo un evento, que la Red no es solo un baile, tiene mucho involucrado y queremos que se convierta en un fenómeno global cultural que transforme la vida de la gente”, dice Axel Martínez, quien forma parte de este proyecto desde hace 7 años.
Axel Martínez es bibliotecólogo, es quien contesta las redes de la NRB y se presenta como productor de la red en Ciudad de México. Describe a sus colegas fundadores, Alejandro y Elías como creadores audiovisuales, cineastas y videógrafos.
“Ninguno de nosotros tiene una educación artística, pero no por eso quiero decir que no nos interesen las artes (...) Nos encontramos en el gusto por bailar de esta manera más libre”, comparte.
En entrevista, Axel Martínez explica que así como ellos hacen fiestas a las que convocan a bailar libremente, sin sustancias, ni violencia, de manera similar en otros estados de la república -San Luis Potosí, San Cristóbal de las Casas, Cuernavaca, Torreón y Xalapa - y en otras partes del mundo -Francia, Costa Rica, Argentina y Colombia- hay proyectos similares, que apuntan al baile libre y con quienes han establecido alianza a lo largo de esta década.
Para él lo más importante de todo esto es ofrecer una alternativa real para crear una comunidad de bailadores, demostrar que “sí puedes tomar una decisión de cómo quieres divertirte y cómo quieres bailar, que no solo existan opciones de paga, consumistas o en las que tengas que entrar en situaciones sociales medio extrañas para estar ahí”.
A la par, con el crecimiento en tamaño, capacidad y popularidad que han tenido estos encuentros a lo largo de estos años, Axel Martínez considera que es una buena oportunidad para “filosofar sobre el baile y el movimiento”, a través de creación de manuales, charlas y otras actividades de divulgación del baile libre.
Espera que a futuro la Red de Bailadores sea un sistema global que “no dependa económicamente de ser productivos, sino que viva de la voluntad de la gente, la energía que invierte la gente en esto”.
BAILADORES LIBRES
Los bailes de la NRB se realizan principalmente en la CDMX y sus alrededores, tanto en espacios públicos como privados y algunos recintos culturales con los que al principio la relación fue difícil, pero ahora es más sencilla.
“Yo creo que estuvimos un buen año tratando de interactuar con los museos hasta que se nos dio la oportunidad. Ya cuando ven a la gente que se divierte y pueden estar conviviendo de una manera sana y abierta, empiezan a bajar las defensas. Una vez que se corrió la voz de que éramos una fiesta diferente, pues ya nos costó menos trabajo la interacción”, indica Alex Martínez y aclara que siguen haciendo citas en espacios en la calle.
Le parece que la motivación de quienes hacen y acuden a estos eventos es la pertenencia a un grupo, como aficionados del baile libre con quienes comparten una meta común.
“Poco a poco nos fuimos dando cuenta que es político, no queremos ser partidistas ni abanderados de ninguna cosa, más que del baile libre, pero sí nos dimos cuenta que había una forma no invasiva de crear comunidad, creo que eso es lo más importante que hemos visto”, opina.
-Si bien al inicio sus fiestas reunían menos de 50 personas, el año pasado reportaron asistencia de más de 100 bailadores. Con este crecimiento de la comunidad, ¿cómo mantienen la seguridad? ¿Han tenido situaciones de acoso o violencia? ¿Cómo lo han manejado?
“Algo que hacemos es microfonear mucho”, explica Axel Martínez.
“Tenemos un lema que es la seguridad somos todos. Entonces es una forma de decir que no necesitamos policías que estén aquí este viendo si traes alcohol, si estás haciendo algo, sino que la misma comunidad se protege a sí misma. Esto es un proceso largo, de estar reiterándole a la gente que gracias a ellos se arma esto y gracias ellos en este lugar no hay violencia, no hay acoso”, continúa.
De momento, les ha funcionado difundir el siguiente protocolo: “si alguien te está molestando, el primer paso es alejarte. Después, si sigue insistiendo, dile a tus amigos o la gente que está cerca y si ves que no se puede controlar, busca ayuda con nosotros como el vínculo más cercano”.
“En realidad hemos tenido muy pocas situaciones, muy pocas porque también -creemos- sin alcohol se disminuye mucho la violencia y el acoso. Comprendiendo el mensaje correctamente empiezas a ver que sí pueden existir estos espacios de comunidad y de comunicación directa”, agrega.
Para más información sobre este proyecto de baile libre y sus eventos sigue sus redes sociales @nuevareddebailadores