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El escritor habla de su novela “Fango”, donde regresa su personaje Benito Torrentera. “Los personajes son un reflejo distorsionado del pensamiento del autor, “a no ser que seas un cínico estricto o un ególatra”, añade

Guillermo Fadanelli: “Prefiero hablar con personas que odiaron mi novela que con quienes les interesó mucho”

Novela. Guillermo Fadanelli dice que deseaba conocerme más a través de Benito y tenía curiosidad por saber qué haría Benito después de salir de la cárcel, con su amor Flor Eduarda.

“Lo digo honestamente”, asegura el escritor Guillermo Fadanelli (Ciudad de México, 1960) sentado en una esquina del restaurante, con la espalda hacia la pared. Trae puesto un sombrero negro y su expresión casi no cambia al hablar.

“Me importa poco lo que los lectores opinan sobre el libro. Me tiene absolutamente sin cuidado” señala sobre “Fango” (Random House, 2025), reciente publicación en la que vuelve al personaje Benito Torrentera, protagonista de Lodo (Anagrama, 2002).

Hace una pausa y agrega “pero eso no quiere decir que un deseo de tal naturaleza evite la conversación acerca de la novela. Incluso prefiero hablar con personas que odiaron mi novela que con aquellas a quienes les interesó mucho”.

Concede que la publicación puede ser un espacio de diálogo con otros, pero explica que la razón de volver a su protagonista fue mera curiosidad y se siente realmente satisfecho con el resultado.

“Había una especie de curiosidad literaria, intelectual y moral, de ¿qué había sucedido con mi personaje de Lodo, que quedó encarcelado en un penal de Morelia? ¿Qué sucedería con él si fuera liberado de la cárcel?”, apunta.

Observa que de alguna manera los personajes son un reflejo distorsionado del pensamiento del autor, “a no ser que seas un cínico estricto o un ególatra”.

“Entonces deseaba yo conocerme más a través de Benito y tenía curiosidad por saber qué haría Benito después de salir de la cárcel, con su amor Flor Eduarda y teniendo un nuevo amor, una joven además hija de su hermano”, ahonda.

CUANDO ESCRIBO NO PIENSO EN LA PUBLICACIÓN

Escribir con el propósito de ser publicado le parece “vulgar, ordinario” y limitante. “Evidentemente busco la publicación, sí me ha gustado e interesado, pero solo a posteriori. Es decir, después de haber escrito el libro, porque jamás publicaría una novela que no me ofrezca placer”, indica Guillermo Fadanelli.

Su novela explora la vida de Benito Torrentera tras salir de prisión por el asesinato de dos hombres. Regresa a su antiguo departamento en la colonia Roma y se dedica a ser un profesor de filosofía en ruinas, cínico nihilista, escéptico y alcohólico irredento.

Entre botellas vacías, lecturas interrumpidas y conversaciones decadentes, el protagonista emprende un encargo de su hermano Esteban, un político de dudosa clase: escribir la biografía de José Nemesio Santos Degollado, quien fuera general en la Guerra de Reforma en México.

La contraportada del libro se anuncia como un “retrato existencialista de un México inmundo, donde la filosofía y el deseo se debaten entre el desencanto y la insurrección íntima”, sobre lo que el autor comparte nombres como Heidegger, Sartre, Camus, Houellebecq, autores existencialistas que le interesan. A la vez indica que estos pensadores le parecen más inteligentes, profundos “ y menos retóricos” que Slavoj Žižek o Byung-Chul Han.

“Pero eso es una opinión personal y definitivamente nunca desprecio a un pensador. Por eso estamos como estamos, porque cuando apreciamos las ideas de alguien en pos de la competencia, nos hundimos más. Es importante mantener la conversación con cualquier tipo de filósofo”, ahonda.

Para él, el existencialismo “nos habla de la relatividad del vivir en el mundo o del estar aquí” y confiesa que se siente “un tanto existencialista”.

Así como describe a su personaje, Guillermo Fadanelli se declara un nihilista, escéptico y anarquista, “en el mejor sentido de la palabra, que es desconfiar de la autoridad”.

“Yo no soy soldado de nadie, por eso no pertenezco a ningún partido político y no tolero declararme políticamente a favor de nadie, aunque sí de ciertas ideas sobre la ética, la moral y la relación y la convivencia humana”, considera.

Novela La reciente novela de Fadanelli.

DERROTERO

La figura de José Nemesio Santos Degollado, general de Benito Juárez en el siglo XIX, es un símbolo clave para el autor.

“Lo llamaron posteriormente el general derrotas -perdió demasiadas batallas- pero fue fiel a Benito Juárez. Yo creo que las derrotas nos muestran una cara del mundo, mucho más honrada, menos retórica. Lo que no quiere decir es que yo desee la derrota como finalidad de la comunidad”, destaca Guillermo Fadanelli.

Desde su perspectiva es mucho más honesto ver el mundo a través de la derrota porque todos sufrimos -“somos objeto de grandes deslealtades, como la que sufrió Santos Degollado, porque amamos una persona y la perderemos”, etc- y eso le parece “más cercano a la realidad que el optimismo o la militancia ética superficial”.

“Prefiero la tragedia a la comedia porque creo que la tragedia es la sustancia de lo que vivimos, aún en tiempos de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial no puede recrear la tragedia de un ser humano, ni de una conciencia de un yo, de una persona”, opina.

Manifiesta que el optimismo es un horizonte superficial y engañoso, “porque somos felices en algunos momentos de nuestra vida y quizás esos momentos justifican nuestra existencia, pero no son continuos. Se dan accidentalmente. A veces incluso por cultivo y sacrificio, pero no se puede ser feliz siempre. Eso es una estupidez”.

-¿Tú eres feliz cuando escribes?

“Y bueno, para terminar, aprovechando la nota, me gustaría preguntarte si tú eres feliz cuando escribes o qué implica el ejercicio de escritura, porque hay escritores que lo viven Para mí, escribir es un camino a la libertad. Me siento feliz y satisfecho cuando escribo.

Creo que estoy viviendo una realidad aparte que, sin embargo, tiene relación con la que vivo todos los días. Me gusta escribir. No para competir o ser publicado ni ninguna de esas tonterías, sino como el oficio de un albañil. Es lo que yo doy, lo que yo soy”, expresa.

Añade que la escritura es el impulso que lo “empuja a construir”. No tiene hijos, sus padres murieron muy jóvenes y aunque de ninguna manera la escritura sustituye esas presencias, Guillermo Fadanelli dice que “sí amengua o disminuye la orfandad, en mi caso”.

Por eso sólo le importa publicar y la opinión de quien lo lee si hay dinero de por medio.

“Es decir, tengo que pagar las rentas. Vengo de una familia de clase baja que intentó ser clase media y no soy un hombre adinerado. Tengo que pagar mis mínimos placeres y auxiliar a mi pareja, mi compañera, con quien llevo treinta y tantos años y que ya me habría suicidado si ella no estuviera viva”.

DEDICATORIA

“Fango” (Random House, 2025) está dedicada en el epígrafe “a Arnoldo Kraus”, quien siempre tendió la mano al escritor y su pareja en temas médicos.

“Arnoldo, escritor, experto en bioética, médico y gran amigo, que siempre me auxilió y me brindó su amistad. Él presentó varios de mis libros, yo presenté dos o tres libros de él y trabamos una amistad. El libro se lo dediqué a él, no sabía que iba a morirse. Por desgracia coincidió su muerte con la aparición del libro”, relata Guillermo Fadanelli.

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