
El doctor en Historia y Premio Crónica, Javier Garciadiego, señala que conducir el programa “Historia para todos” fue un privilegio por tener la posibilidad de comunicarse y difundir la historia. “Y fue un gran éxito porque se emitía los sábados y repetía los domingos con cientos de miles de radioescuchas, por lo que no me explico el cambio”.
Es la reflexión del historiador sobre el fin de su programa radiofónico el cual tuvo su última emisión el pasado 28 de diciembre y dejó de transmitirse por Opus 94 y por Horizonte, estaciones del Instituto Mexicano de la Radio (IMER).
Javier Garciadiego explica que el 18 de diciembre pasado recibió una llamada de Alejandro Joseph Esteinou, director de Producción y Programación del IMER, y lo primero que le dijo fue que admiraba enormemente su trabajo y le encantaba el programa “Historia para todos”.
“Después me anunció que el programa ya no iba a continuar en el mes de enero. Se concluye en diciembre. Por lo que le pedí las razones y le pregunté si era porque había bajado de calidad o de si en algún momento fui grosero con los radioescuchas o si había sido informal en la grabación de los programas. No tuve respuesta y simplemente me dijo que fue una votación, con lo cual confunde procedimiento con causa. La votación fue el procedimiento, pero no es la causa”.
Garciadiego también le preguntó si habría alguna explicación a los radioescuchas o si el programa sobre Victoriano Huerta se iba a quedar inconcluso, porque se estaba desarrollando. Alejandro Joseph le comentó que no importaba, el programa se cancelaba a partir de enero.
Antes de esto, el historiador y Premio Crónica señala que tenía ya grabados dos programas porque siempre vamos, con Rosa Arzate Rosete, con dos semanas de anticipación para cualquier eventualidad.
“Esto me deja en claro el maltrato y la grosería para un colaborador que tiene 21 años de trabajar para el IMER prácticamente pro bono, porque durante muchos años no cobré y hace tiempo, no mucho, me dijeron que debía formalizar mi colaboración con un contrato que implica cobrar por cada programa menos de 700 pesos. No sólo es poco, sino que era muy irregular el pago, no era precisamente puntual. No me quejo de esto, hacía el programa porque creo que es muy importante una buena difusión de la historia. Es importante que el ciudadano de cualquier país tenga una correcta información histórica”.
POLÍTICA E HISTORIA
Por otro lado, agrega el historiador, que no le asusta el involucramiento de la política con la historia. “Todos los historiadores de una u otra forma tienen una ideología política. Siempre lo he dicho, en esta relación de historia y política, la historia es lo prioritario. Puedes tener una ideología política, pero no tergiversar la historia”.
Por cierto, explica, para ver lo que es el involucramiento de la política con la historia. “Algunos colegas, por ejemplo, que simpatizan más con Madero, o con Zapata, o Villa, lanzan denuestos a los demás. No es mi caso. Todos fueron importantes para la Revolución, cada uno en su esfera, pero simpatizar con la aportación de Carranza a la historia del México, de ninguna manera me ha hecho cuestionar las aportaciones de Zapata, de Villa… Todos tienen cabida, todos fueron importantes en el proceso. Por eso también el programa se llamaba ‘Historia para todos’; era como una segunda acepción: para que todos tuvieran lugar en el proceso histórico y no solo los grandes protagonistas. Por cierto, esta es la mejor forma de democratizar el discurso historiográfico.”
SIN PROBLEMA IDEOLÓGICO
Además, indica, no creo que la cancelación del programasea por un problema ideológico. “Cuando Andrés Manuel López Obrador era presidente dijo públicamente en un par de ocasiones que conocía mi trabajo y lo apreciaba. Una vez me comentó personalmente que yo era muy Carrancista, y le dije que sí. Con absoluta convicción creo que Carranza es de los grandes protagonistas de la Revolución Mexicana”.
“Entonces, no es una razón ideológica. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por ejemplo, me ha citado en un par de sus discursos, e incluso en su libro de La Transición me cita. No es un problema, digamos, de rechazo ideológico. Lo que creo es que hay a veces funcionarios que son más papistas que el Papa”.
Un último punto para confirmar que no es un problema ideológico: señala que la directora del IMER, Aleida Calleja Gutiérrez, en el mandato de López Obrador, en el 2024 hizo un homenaje físico al programa “Historia para Todos”, reconociendo su valía.
PARTICIPACIÓN
Javier Garciadiego señala que colabora sin tener la plaza administrativa de director en la Capilla Alfonsina, pero en el Instituto Nacional de Bellas Artes me consideran su responsable desde el 2016, añade que hubo diferentes partidos políticos en el gobierno y él siguió al frente de la Capilla Alfonsina; “nunca recibí un maltrato, de la Secretaría de Cultura, cuando estaba Alejandra Fraustro, y menos ahora con Claudia Curiel, tampoco de los directores o directoras de Bellas Artes, ni de las coordinadoras de Literatura. Con todos me he llevado muy bien. Es cosa de educación y modales, no de ideología como lo prueba el excelente trato de Alejandra de la Paz.”
Entonces, agrega, es un problema de que algunos funcionarios no guardan las formas, no reconocen que hay un colaborador que ha estado la mitad de la vida del IMER, que tiene 42 años, y en la estación tengo más de 21, más tiempo que la mitad de vida de esa magnífica institución”.
Por otro lado, señala, en el fondo está muy agradecido porque tuvo la oportunidad, que pocos historiadores han tenido, de que me abrieran una plataforma muy distinta a la investigación, a la docencia: tener una plataforma de ese tamaño, del IMER, en las estaciones Opus y Horizonte, y antes incluso estaba en la XEW, ha sido un privilegio para mí tener esa posibilidad de comunicarme y difundir la historia.
Y fue un gran éxito, indica, porque el programa se emitía los sábados y se repetía el domingo. “Esto quiere decir que le tienes confianza, que te gusta y tiene radioescuchas. Entonces no me explico el cambio, porque tenía cientos de miles de radioescuchas”.
Ahora, hay otra posible explicación, porque antes de salir mi programa dejaron de transmitirse los de Fernando Álvarez del Castillo, el de Adolfo Castañón, y el de Fernando Fernández, aunque él me dijo a mí que había sido una decisión propia, y el de Sergio Vela sobre ópera. Entonces, “lo que si vemos es que se están perdiendo programas más cercanos a una cultura occidental más tradicional, más clásica. Habrá que mirar con qué programas van a sustituir a los anteriores”.
Entonces, explica, siento que es muy riesgoso que una estación de radio cultural apueste de una manera tan clara en contra de una riquísima tradición cultural occidental para optar por otras aventuras, y vale lo mismo para una versión de la historia mesurada, balanceada, sin filias ni fobias.
EDUCACIÓN, CULTURA Y CIENCIAS
Javier Garciadiego señala que en el IMER hay otro programa de Historia, conducido por un exalumno suyo. ”Creo que el ideal era tener esos dos programas para contrastar visiones de la Historia. El conocimiento científico avanza a partir de la crítica y el contraste, para evitar precisamente las visiones únicas”.
Esto, dice, es el punto fundamental: la combinación de educación con cultura y arte es importantísima para buscar un bienestar espiritual. México será más grande cuando el mayor número de sus habitantes disfrute de música clásica, conozca de ópera, sepa de historia, esté atento de las novedades bibliográficas, como lo posibilitaba Fernando Fernández. “Creo que no hay que cercenar las potencialidades intelectuales y culturales de los mexicanos y las mexicanas”. Por ejemplo, explica el historiador, si muere Ernesto de la Peña, no hay manera de sustituirlo, pero se mantienen algunas de sus cápsulas, como también sucede con las de Eduardo Lizalde. “Son dos figuras señeras que demuestran que la cultura, la buena cultura, no tiene fecha de caducidad. Y por eso me preocupa que en Opus 94 se pierdan las grandes voces sobre los grandes temas”.