Cultura

El escritor mexicano David Toscana gana el Premio Alfaguara de Novela con su obra “El ejército rojo”, lo que se puede ver sin tener ojos

“Muchos escuchan la literatura y otros la pueden tocar con las yemas de los dedos”

Premio El jurado destacó la fuerza simbólica y dimensión épica desde la mirada de los vencidos en la novela de David Toscana.

“Aunque estamos acostumbrados a ver el papel con los ojos, lo cierto es que la literatura no se ve y tan es claro que la literatura no la vemos que durante muchos siglos se escuchó. Y sabemos que la literatura se puede tocar, los ciegos palpan con las yemas de los dedos el texto. Entonces, la literatura no es algo visible”, destacó el escritor mexicano David Toscana (Monterrey, Nuevo León, 7 de noviembre de 1961) al recibir el XXIX Premio Alfaguara de Novela.

Bajo el pseudónimo “Kozaro, el Escriba”, David Toscana resultó ganador por su obra “El ejército ciego”, que llegará a librerías el próximo 26 de marzo. En esta novela el autor quiso imaginar “lo que se puede ver cuando no se tiene ojos”.

“Al final fui descubriendo -José Donoso decía que las novelas no se escriben, sino que se descubren- los distintos significados de la novela y uno que encontré importante fue un homenaje a la literatura”, ahondó.

“¿QUÉ VEMOS CUANDO NO VEMOS?”

De acuerdo con David Toscana, la inspiración para escribir “El ejército ciego” vino de un párrafo misterioso del Skylitzes Matritensis, “una crónica de 250 años del Imperio Bizantino”, donde se cuenta un hecho histórico del siglo IX: cuando el emperador bizantino Basilio II ordenó arrancar los ojos de 15 mil soldados búlgaros, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guiaran a los ciegos de regreso a casa.

“Alguien que me azuzó para escribir esta novela, a través de un texto, fue otro historiador, un polaco que se llama Paweł Jasienica. Él estudió mucho la historia de Bulgaria, pero cuando llegó este pasaje en un libro de los años 60 dijo ‘este no es material para un historiador, es material para un novelista’ porque finalmente no se sabe nada y todo hay que imaginarlo”, detalló el escritor.

Entre las complejidades del proceso de escritura destacó la cantidad de personajes protagonistas. “Uno se pregunta cómo se escribe una novela con 15 mil personajes, por supuesto uno tiene que ir cortando, cortando y cortando hasta quedarse con …no sé cuántos sean, pero estaremos unos 10, 12 o 15 personajes. Son los que finalmente sentí que tenían la historia que contar”.

El jurado del Premio observó que se trata de una historia universal y trascendente, que al ahondar en el pasado resulta reveladora del presente, respecto de lo cual David Toscana opinó que es un resultado natural del escrutinio histórico, pero no fue una intención creativa.

“No pensé mucho en nuestra época, porque sé que las novelas piensan por sí solas. Una vez que uno crea una alegoría, una metáfora, una historia, unos personajes y te sustentas en las raíces clásicas de la literatura, la novela va a hablar por sí misma. Aunque escriba una novela de un evento que ocurrió hace 1,012 años, sé que necesariamente habla de nuestra época, como los libros escritos hace 1000 años también hablan de nuestra época”, señaló.

Le parece que así como hoy en día se lee la “Ilíada”, las novelas que se escriban hoy tienen una capacidad para hablar atemporalmente, ante lo que los escritores deben “ceder”.

“No tengo por qué de manera mañosa inyectarle a la novela ciertos conflictos contemporáneos, sé que los va a tener por sí misma. Si acudimos a estas ideas clásicas sobre la novela, me tengo que declarar un heredero de los clásicos y uno termina siendo contemporáneo cuando quiere cuando quiere abrevar en el pasado, por consecuencia y no por diseño”, añadió.

29° PREMIACIÓN

El Premio Alfaguara de Novela está dotado con 175 mil dólares, una escultura de Martín Chirino y la publicación de la obra de manera simultánea en todo el territorio de habla hispana.

“El Alfaguara es el premio que queremos todos, precisamente por esta virtud que tiene de que simultáneamente se publica en todos los países de habla hispana y para un escritor esto es lo más codiciado”, confesó el ganador durante la ceremonia de premiación, transmitida en vivo desde España.

El jurado presidido por Jorge Volpi y compuesto por Agustina Bazterrica, Brenda Navarro, Camila Enrich, Óscar López, y Pilar Reyes (con voz, pero sin voto) destacó la fuerza simbólica y dimensión épica desde la mirada de los vencidos en esta novela, que fue elegida entre 1,140 manuscritos, de los cuales 524 fueron remitidos desde España, 171 de Argentina, 169 de México, 109 de Colombia, 62 de Estados Unidos, 49 de Chile, 34 de Perú y 22 de Uruguay,

“Después de una deliberación en la que [el jurado] tuvo que pronunciarse sobre cinco novelas seleccionadas entre las 1,140 presentadas, decidió otorgar por mayoría el premio Alfaguara de novela dotado con $175 000 dólares a la obra presentada bajo el pseudónimo de Kozaro, el Escriba”, anunció Jorge Volpi.

Calificó que el autor creó una fábula oscura y poderosa, “alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro, el Escriba, la novela adquiere un tono coral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Una gran épica para los vencidos”.

Por su parte, la CEO de Penguin Random House Grupo Editorial, Núria Cabutí Brull, recordó que las novelas ayudan a comprender mejor los contextos históricos y profundizar en una tensión social o un conflicto.

“Al hacerlo, de algún modo, también nos comprendemos un poco más a nosotros mismos. Esto no es una reflexión abstracta. Hoy mismo vemos cómo la lengua, la identidad o el origen pueden convertirse en motivo de sospecha o de miedo. En Estados Unidos, por ejemplo, hemos asistido en los últimos tiempos a noticias y testimonios que alertan de situaciones en las que hablar español en el espacio público puede generar desconfianza, señalamiento o temor”, apuntó.

“Que una lengua, la lengua en la que se escriben estas novelas que hoy celebramos pueda ser percibida como una amenaza, definitivamente nos obliga a reflexionar”, agregó.

Asimismo, Núria Cabutí Brull aseguró que frente a este contexto, la literatura y la lectura afirman que la diversidad de voces nos enriquece, que las lenguas no separan, sino que conectan y que contar y escuchar historias es una de las formas más profundas de reconocimiento del otro.

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